DETONACIONES MICROTEXTUALES

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Actividad #67 “Detonaciones microtextuales”

¿Qué les ha parecido la técnica de apropiación literaria? Los textos que han compartido son hermosos, crearon unas imágenes bellísimas. Ojalá pueda seguir aplicando esa técnica cuando sientan que las ideas están algo estancadas. Incluso es posible una vez que se ha creado una imagen o secuencia de ellas, pueden usar esos mismos elementos para escribir algo más extenso.

El ejercicio de esta ocasión es muy sencillo y cotidiano, la idea es que nos vayamos a lo más profundo del origen de alguno de los objetos que nos rodean.

Actividad #68

Instrucciones

Deberás escribir una minificción sobre la historia de algún objeto cotidiano que tengas en casa, en el trabajo, en la escuela. La idea es que imagines en todos los sitios que pudo hacer estado aquel objeto antes de llegar a ti, para ello será preferente que el objeto no sea muy nuevo, o en caso de serlo que te atrevas a pensar desde que fue pensado, diseñado, creado y vendido. Al menos debes escribir sobre 5 momentos antes de que el objeto llegara a ti.

Algunas ideas:

  • los platones de barro
  • un libro
  • el espejo alto de la habitación
  • una pintura que siempre ha estado en casa
  • la cobija del tigre, esa pesada y caliente para el invierno
  • una caja de trique o baúl.

No olvides:

  • No más de 250 palabras
  • Título
  • Escribir sobre la historia de un objeto antes de haber llegado a ti
  • Escribir el cuento en la caja de comentarios
  • Fecha límite martes 8 de junio a las 15:00 hrs.
  • Firma con nombre o seudónimo.

Recomendación musical

 Minificción recomendada

Nagasaki

Me llamo Yanajido. Trabajo en Nagasaki y había venido a ver a mis padres en Hiroshima. Ahora ellos han muerto. Yo sufro mucho por esta pérdida y también por mis horribles quemaduras. Ya sólo deseo volver a Nagasaki con mi mujer y mis hijos. Dada la confusión de estos momentos, no creo que pueda llegar a Nagasaki enseguida, como sería mi deseo; pero sea como sea, yo camino hacia allá. No quisiera morir en el camino. ¡Ojalá llegue a tiempo de abrazarlos!

Alfonso Sastre

5 Comments

  • Responder junio 7, 2021

    Lord Erhaben

    La cajita de las mancuernillas.

    Poseo un pequeño beliz, color azul donde he ido guardando objetos diversos con el paso del tiempo. Entre papeles, envolturas, tarjetas y pequeños juguetes hay también una pequeña cajita rectangular de color negro. Esta cajita tiene un origen algo confuso, ya que no hay registros precisos de cuando se inventaron las cajas para guardar objetos. Si embargo, si hay indicaciones de que en el antiguo Egipto utilizaban las cajas en color negro para depositar objetos de valor sentimental para los difuntos. Durante el imperio romano se encontró una ilustración de un difunto con los brazos cruzados y encima una pequeña caja color negro. Durante la segunda guerra mundial se encontró un diario de un soldado italiano llamado Aldo Conti junto con la pequeña caja que tenía adentro un anillo que lo entregaría a su prometida cuando regresara. Por eso la cajita que poseo viene desde Italia y trae consigo todas esas historias de su uso y su valor. Pareciera que atravesó el océano en medio de una tempestad porque guarda dentro un olor a sal. Ya pasaron 5 años desde que tuve entre mis manos esta caja y sigue conservando su uso original el de guardar los objetos con un valor sentimental alto. Abro la caja y recuerdo el par de mancuernillas que le regalé a mi hermano el día de su boda. Me dijo que me quedara con la caja como un recuerdo y sí la veo y recuerdo ese día tan feliz no sólo para él sino para toda la familia.

  • Responder junio 7, 2021

    Arthur Dent

    Elemental mi querido Big Bang

    -Somos entes de materia prestada, cada parte, cada elemento que nos conforma lo hemos tomado de otro, somos pues, estructuras en transición. Y no es cosa inventada por nosotros, si es que, el nosotros, delimita al grupo de seres organizados a los que llamamos humanos, tampoco sería suficiente encuadrar esta característica solo en la vida, pues si bien, una de sus cualidades es el decaimiento de sus variadas formas, también lo que pareciera inamovible en el tiempo, cambia. El poder del tiempo es apabullante, pero esto también es creador. Los elementos que nos conforman; han viajado por el espacio por miles de millones de años, transformándose de pesados a ligeros, más estables, pero no eternos. Estos mismos, a la búsqueda de estabilidad, se unieron a otros, creando sustancias completamente nuevas y estas a su vez, uniéndose de nuevo en una danza de transmutación a la que la humanidad solo pudo, por muchos años, alcanzar a llamar Dios. Siendo así, ¿cuándo me preguntas qué edad tengo? Solo puedo contestar lo evidente, tengo la edad de mis componentes, los primordiales, esos que tal vez ni siquiera hemos terminado de entender, si me preguntas mi edad, no puedo si no responder que, tengo la edad del universo.
    -Mira, sino quieres decirme tu edad, solo dilo…
    -Bueno, no quiero.

    Arthur Dent

  • Responder junio 8, 2021

    Uri

    Escritorio

    Decididó por el más alto cargo cayó un roble con el poder de su vociferar. Varios Elfo-dinez, mandados por él, salieron de sus cabernas y labraron la madera hasta lograr un “lugar donde chambear”. Al instante doncellas, fungiendo como secretarias, desendieron de sus moradas, lo aprobaron y cubrieron con el más fino esmalte. Afinados los detalles fue puesto ante los ojos del alto mando. Enfurecido, bramó ante los trabajadores su incompetente labor. Miedosos del despido los elfo-dinez llamaron a los ogros para desaparecer su desgracia; con la ayuda de su fuerza y cabalgadura de cuatro ruedas lograron llegar hasta mi casa donde lo colocaron en la sala que hasta el día de hoy permanece sin moverse. Es muy funcional siempre lo utilizo para mis actividades.

    UriAbi

  • Responder junio 8, 2021

    Alberto Ramírez

    Historias inconclusas

    Qué vida tan tranquila llevo después de tantos años de trabajos forzados; al menos ahora puedo descansar tranquilamente, similar a aquellos días donde vivía de manera plácida en mi habitación y veía con curiosidad al mundo que pasaba frente a mi ventana. ¡Oh!, no puedo recordar, cuántas veces, inocentemente, suspiraba por la oportunidad de salir, de susurrarle en el oído a todos, aquello que quisieran escuchar. y logré eventualmente salir; al inicio, frente a mi habitación, mi trabajo era mostrar que tan buenos podíamos llegar a ser, sin embargo, no fue como esperaba, a pesar de que les decía lo que querían, nunca estaban conformes, es más, ni me dejaban terminar cada historia, cada canción que me pedían, solo me dejaban con las primeras palabras en la boca, y luego, me dejaban a un lado. Pero, aun así, tenía esperanza que todo fuera mejor, cuando saliera de mi ciudad y tuviera la oportunidad de conocer el mundo. Llegó un momento que perdí la esperanza; veía de lejos, cómo se llevaban uno a uno a mi familia, y a mi solo me usaban para que les dijera las primeras palabras… pero hubo alguien, una chica rubia de cabellos chinos, quien fue la única que me permitió decirle hasta la última palabra de una canción, y me llevó con ella. Ahora entiendo que la vida de diadema bluetooth no es fácil, pero si tienes paciencia, eventualmente encontrarás a la persona querrá escuchar todas tus historias hasta el final.

    Beto Lucho

  • Responder junio 8, 2021

    Nova

    Mudanza

    Después de más de veinte mudanzas, he aprendido a dejar cosas en el camino, poco a poco mis cajas de pertenencias se han reducido considerablemente. Conservo mis cuadernos, mis libros, un poco de ropa, y al llegar a la casa nueva redecoro el espacio a mi gusto, lo único que llevo conmigo son las cortinas verdes. No sé muy bien de dónde han salido, mamá me las dio cuando decidí independizarme, me dijo que eran de casa de Lucita, mi bisabuela, las tenía en el pasillo, donde tenía una cama fuera de las habitaciones y en medio de la casa. Antes de ella habían sido de una chica del coro de la iglesia, amiga de Lucita. Cuando Lucita enfermó, su amiga le ayudó a acondicionar la casa, y le llevo un par de cortinas verdes. Lucita no quería aceptarlas, pero Alicia le dijo que ella tenía otro par, su abuela había sido una señora de aseo en una gran casa en el norte del país, y la familia al parecer tenía una fábrica textilera. Por años le daban las telas que ya habían sido usadas en la casa a la abuela de Alicia y ella las conserbaba porque de otra manera, eran muy costosas y no podría comprarlas. Alicia decía que su abuela tenía especial cariño por ese juego de cortinas, hablaba de un hombre guapo y adinerado, como un rey, pero en realidad no supo si habían llegado con él en barco o la familia las había hecho para recibirlo.
    Hoy cuelgan en la ventana de la biblioteca. Cuando abro el ventanal y las cortinas vuelan, entre las ondas me parece ver algunas de las otras ventanas que han cubierto, como si fuera que en el viento contara su historia.

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