DETONACIONES MICROTEXTUALES

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Actividad #65 “Detonaciones microtextuales”

Geniales sus textos para resolver el acertijo, y nada más para no dejar la duda les cuento la resolución que proponen los que lanzaron el acertijo: se trata de un hombre que se lanzó de paracaídas y no se abrió, aquel paquete era su paracaídas no abierto. Debo confesar que me han fascinado sus posibles soluciones.

Antes de presentar la actividad del día de hoy les hago la invitación a un nuevo proyecto de Detonaciones Microtextuales, un taller de escritura creativa sobre México y sus muchas identidades: Detonando el Mexicanismo. Será un proyecto de 13 sesiones donde explotaremos herramientas para detonar nuestra creatividad con detalles de nuestra vida cotidiana. Iniciamos el 27 de mayo, cupo limitado.

Actividad #65

Instrucciones

En los exámenes o ejercicios escolares era muy común encontrar una actividad que consistía en llenar las palabras faltantes de un párrafo. La maestra ponía un párrafo sobre algún proceso biológico, por ejemplo, y debíamos completar con palabras clave, en ocasiones teníamos caja de opciones para escoger y usar, en otras no. Haremos un ejercicio similar. Deberás completar con una narración los siguientes espacios en blanco:

No olvides:

  • No hay límite de palabras.
  • Añadir título.
  • Límite de fecha lunes 24 de mayo 23:59 hrs.
  • Firmar con nombre o seudónimo.
  • Subir texto a comentarios.

Recomendación musical

Minificción recomendada

Ágrafa musulmana en papiro de Oxyrrinco

Estabas a ras de tierra y no te vi. Tuve que cavar hasta el fondo de mí para encontrarte.

Juan José Arreola

5 Comments

  • Responder mayo 22, 2021

    Lord Erhaben

    Inseguridad

    Era un sábado por la mañana cuando la bomba cayó. Ella no se lo esperaba porque todavía no olvida las últimas palabras que él le había susurrado al oído levantando una enorme ola duda en ella. Él le pidió que tuviera la mente abierta y que tratara de ver más allá de su nariz con la propuesta dicha. Ella se ruborizó y pensó “Llevamos apenas un año de conocernos, es muy pronto para irnos a vivir juntos y lejos de aquí”. Pidió tiempo para pensarlo, el aceptó y antes de marcharse, como si fuera el director de una orquesta, la besó en todo su cuerpo mientras la tomaba en sus brazos. Después, soltó el listón de su coleta color rojo y lo guardó en sus bolsillos como un recuerdo de esa noche.
    -sé que no te molesta que ya me estén saliendo los signos de la edad en el cabello, pero no quiero parecer mucho más grande de lo que soy, así que pasaré a conseguir un tinte y espero mañana podamos ir a cenar después de que salgas del trabajo- le dijo mientras abría la puerta para salir mientras ella se acercaba para despedirse.
    -Sí, te llamo cuando salga para que pases por mí- contestó después de darle un beso -Te amo, pero es una decisión que se debe tomar con calma ¿está bien? – mencionó ella con una nota de tristeza en su voz.
    -Descuida, entiendo- respondió él mientras sonreía y cerró la puerta.
    Cuando salió a la calle eran las 9 de la noche, pensó en que todavía le daría tiempo de pasar a la joyería y comprar ese diamante. Llegó y todavía estaba abierta. Luego se dirigió a la farmacia y consiguió el tinte, pero no se dio cuenta de que la botella le pinta las manos porque estaba abierta. Se detuvo a limpiarse mas no se dio cuenta de que alguien lo venía siguiendo desde que salió de la joyería.
    -Hoy se cumple un año desde que te apartaron de mi lado. La respuesta era sí a ambas preguntas- dijo mientras las lágrimas caían sobre la lápida. -seguirás viviendo en mi corazón, pero tengo que dejarte ir-.
    Por esa razón, el listón rojo lo ha soltado intencionalmente al viento.

  • Responder mayo 23, 2021

    Uri

    El fin

    Del cielo la bomba cayó. Dijo la anciana que no olvida el acontecimiento. Corrió levantando una enorme piedra que lanzó más alla de sus narices. Imaginaba golpear el artefacto, enviarlo lejos de aquellas miles de voces formando una orquesta de gritos desesperados llamando a la muerte. La piedra ni llego lejos.
    Con los brazos suplicó a lo divino que detuviera el impacto ¡hiciera algo! Con lagrimas desamarró el liston de su coleta, era blanco, y con ello hacia señales de rendición, No era necesario una masacre…
    Exploción, le pintan las manos de rojo. Recuerdos confusos… Sobrevivió. Hoy con migrañas constantes, mareos aconpañados de vomito y dolores en el cuerpo tiene impresó el momento.
    Un listón, lo ha soltado intencionalmente al viento, no pudo detener pacificamente lo irremediable.

    UriAbi

  • Responder mayo 24, 2021

    Arthur Dent

    Las cenizas del miedo

    El sonido de las ambulancias llenaba todo el lugar y la gente gritaba al presenciar tan terrible desastre. El infierno se había desatado en la Vía del conocimiento, el sistema eléctrico de la cisterna explotó y la bomba cayó en el salón de música, provocando que ese lugar comenzara a arder. Decenas de instrumentos crujían de llanto al morir a manos de la insaciable llama. La fatalidad nunca olvida tener cierto grado de humor amargo, pues mientras el fuego crecía, en el auditorio se había levantado una enorme puesta en escena de un cuento invernal. Los violines eran un deleite que, acelerando el ritmo aumentaban la tensión del acto, una bella joven, con los reflectores encima, declaraba con gran intensidad sus líneas, cuando repentinamente un desconcertante estruendo silenció aquel momento. Las alarmas se encendieron y pronto el humo inundó la atmosfera. Mientras cada uno luchaba por poder ver más allá de su nariz, el pánico comenzó a sofocar las conciencias de todos. Fue claro que, lejos de seguir los protocolos de seguridad, los primitivos instintos tomaron el mando, todos corrían desbocados, arronzando a quien se pusiera en su camino. Los más lentos fueron los miembros de la orquesta, que intentando salvar sus instrumentos, fueron los últimos en lograr salir.
    Estando al fin afuera, los brazos fueron poco, para tratar de sanar tanto temor. La joven de los reflectores traía su vestido hecho tirones y el listón de su coleta ya no estaba. Nadia había salido ileso, de una u otra manera, aquel inusitado episodio les había herido. La duda estaba en el aire, nadie se atrevía a decirlo, pero estaba ahí: ¿Por qué?
    La dirección argumentó un accidente, pero nadie lo creyó. Todos los días alguien le pinta de rojo las manos a la estatua del director. Nadie lo olvida, nadie lo perdona. El fuego que ese día se inició, aún no se ha apagado. Hoy se ha convocado a paro, y aunque la represión interna no cesa, ya no les queda temor, cada uno lo ha soltado intencionalmente al viento.

    Arthur Dent

  • Responder mayo 24, 2021

    Nova

    En la muñeca derecha

    La bomba cayó y Lucas fue sepultado en una nube de humo con el resto de los transeúntes. El momento le hace olvidar todo instinto o miedo, pero no olvida los reclamos de su madre cuando le avisó que saldría, discutieron la noche entera, ella levantando una enorme tempestad por ser su único hijo, y él argumentando que luchaba contra la indiferencia, “todo gira en ver más allá de tu nariz”, pero no llegaron a nada. No tan lejos de casa, iniciaba la marcha, Lucas sería parte de una infinita orquesta, cargaba su instrumento en la mano izquierda y en la muñeca derecha colgaban tres listones. Amarillo y comenzó la melodía, en los silencios levantabn los brazos y cantaban a coro. Azul, el listón de su coleta armada de rastas delgadas, y los militares empezaban a sonar la marcha al final de la calle. La música le pinta las manos de lucha a los músicos callejeros que como Lucas se reunieron en la plaza. En el conjunto de un par de acordes agudos se escucha el estruendo en las primeras filas, se silencian algunos instrumentos y se sustituyen por gritos. Rojo, levantan de nuevo los puños, ya no en los silencios sino en los lamentos. La nube de humo y ceniza cubre el resto de la orquesta, no hay sonido alguno salvo el crujir de la tierra. Lucas alza su acorde haciéndole frente a la nube que se densifica, detrás vienen los militares y él ha soltado un grito intencional al viento, mientras alza su muñeca derecha con tres listones amarrados a ella.

  • Responder mayo 24, 2021

    Sibarita

    Visión

    Y entonces la bomba cayó: en cuestión de unos meses ya no podría ver más. Y es que el cuerpo no olvida, y todas esas horas levantando una enorme maquinaria para unir piezas con soldadura estaban cobrando factura. Pensó con amargura que todo esto sucedería a pesar de haber usado religiosamente ese horrible equipo de protección que no lo dejaba ver más allá de su nariz. Intentó mantener sus pensamientos lejos del coraje y la nostalgia. Pensó en lo que aún le quedaba, aún podría escuchar la orquesta cada domingo por la radio y podría sentir el calor del sol en sus brazos. Pensó en su hija y su voz animada contándole sobre su día a día, pasándose las manos por el cabello y jugado con el listón de su coleta. Y así, sin quererlo, de nuevo pensaba en lo que ya no vería. Apretó los puños y observó como parecía que el coraje y la desesperación le pintaban las manos. Una cosa más que no podría observar después.

    ¡Ya basta! Se gritó internamente. “Hoy no voy a pensar más en eso.” Y en ese momento tomó la nota del doctor y la soltó intencionalmente al viento.

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