Detonaciones Microtextuales

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Actividad #64 “Detonaciones microtextuales”

Ya entrando en el quinto mes del año, esperamos que todos estén muy bien, familias, amigos y que pronto nos podamos conocer. Por ahora y como siempre decimos, seguiremos escribiendo para mantener si no lo pies cerca de la tierra, sí la cabeza cerca de su lugar.

Actividad #64

Instrucciones

Hemos encontrado una página que publica acertijos muy interesantes y se nos ocurrió que uno de ellos podría servir como detonación para la actividad, el acertijo dice así:

“Un hombre yace muerto en un campo. A su lado, hay un paquete sin abrir. No hay nadie más en el campo. Nadie lo mató. ¿Cómo murió?

Y tenemos una pista:

“Conforme se acercaba el hombre al lugar donde se le encontró muerto, más seguro estaba de que irremediablemente moriría.”

El ejercicio consistirá en contar la historia de qué fue lo que pasó o de qué murió el hombre, en una minificción de no más de 200 palabras. Deberás incluir en tu texto la frase: “Cuando los animales hablaban…”

No olvides:

  • título
  • no más de 200 palabras.
  • escribir el qué sucedió o de qué murió el hombre del acertijo.
  • incluir la frase “Cuando los animales hablaban…”
  • subir texto a comentarios.
  • fecha límite lunes 17 de mayo 23:59 hrs.
  • firmar con nombre o seudónimo.

Recomendación musical

Minificción recomendada

Juan Diego

Hizo “como que la virgen le hablaba”. Y ya lo consideran un santo.

Marcial Fernández

5 Comments

  • Responder mayo 15, 2021

    Lord Erhaben

    Puntualidad

    Recordó que en el cumpleaños 44 moriría si no llegaba a tiempo al campo para que le cambiara su corazón débil por uno nuevo. Lo envolvió en un paquete, tenía que estar antes de que su reloj de pulso marcara las 1300; si consultaba la hora antes, perecería automáticamente; mas no podía retirárselo porque entonces no habría cambio. El día del intercambio trató de guiarse por el sol, ya había estado en la tierra lo suficiente como para poder calcular la hora sin errar demasiado. El campo estaba a la distancia suficiente para poder llegar caminando, saliendo con anticipación. Esperó a que el sol estuviera en su cenit y salió con el paquete bajo el brazo, cada paso que daba equivalía a un latido, estaba tan enfocado en escucharlos que no reparó en un rayo del sol que se reflejó en la cara de su reloj y lo deslumbró estando a unos metros del campo. Tropezó aventando el paquete se levantó rápidamente y corrió por él, pero en eso miró que ella ya lo tenía en su mano. “¿sabes? Cuando los animales hablaban no existía la impuntualidad. 2 minutos tarde”- le dijo mientras se daba la media vuelta soltando el paquete ante él.

  • Responder mayo 17, 2021

    Arthur Dent

    La extinción de la magia

    El mago avanzaba con determinación. La humanidad, los animales y el resto de creaturas entraron en conflicto. No había lados, solo dolor y desesperación. La única forma de parar aquella destrucción, era romper la regla sagrada, el precepto inquebrantable impuesto por las divinidades de aquel tiempo, cuando los animales hablaban y compartían sus secretos con la humanidad, la era de los dragones en el cielo, las hadas en los bosques y las sirenas de espuma, el Edén, pero aquello no duró. Los miedos y las ambiciones se convirtieron en un fuego inextinguible, que poco a poco consumió la confianza que había entre ellos. Así, el mago resolvió quitarse la vida usando su magia, realizar el acto más deplorable para la corte celestial y lograr así despertarlos de su indolencia.
    Atravesó un campo lleno de cenizas, los restos de inocentes, víctimas del furor de los corazones marchitos. Sus lágrimas lo impulsaron a seguir avanzando. Al llegar al lugar elegido, ejecutó el ritual. Su cuerpo se elevó en el cielo y se deshizo en una inmensa explosión de luz rosada. La tierra retumbó. La ira eterna se hizo presente. Esa fue la muerte de la magia, esa fue la primera gran extinción.

    Arthur Dent

  • Responder mayo 17, 2021

    Uri

    Seguido por la sombra

    Debo buscar la luz antes que la oscuridad domine mis sentimientos. Cuando el sol este a punto de ponerse tengo que alcanzarlo y pedirle su fuego. Quiero iluminarme de sentido y abrasar las sombras que he logrado contener tanto tiempo en este paquete (cuerpo) pero su líder desea liberarlos ¡sigue mis pasos detrás de mi! cuando los animales hablaban en la mañana reclamaban escasamente a su dueño pero cada hora que pasa lo proclaman desesperados más y más ¡chillan! ¡gritan! ¡golpean para liberarse!
    Debo apresurarme pero están acabando con mis fuerzas, veo cerca el sol pero ya se esta escondiendo ¡no te vayas! ¡¡Nooo!! Llega la noche, el perseguidor me invade, fuerte, recobra lo que le pertenece. Desfallezco. Soy devorado por bestias oscuras.
    El paquete yace vacío y cerrado, a un lado mi alma a sido consumida.

    UriAbi

  • Responder mayo 18, 2021

    Nova

    Zoo Politikón

    Cuando los animales hablaban nadie interrumpía, no era una regla escrita pero sí bien sabida. Todo guardaban silencio y paseaban por las jaulas escuchando conversaciones interesantes sobre las nuevas discusiones del mundo animal en torno a los cambios climáticos. Había verdades desconcertantes, algunos no aguantaban y salían llorando del zológico, corrían a la salida con las manos en la cara y sollozaban en silencio, pues cuando los animales hablaban nade interrumpía. Las charlas duraban menos de una hora, y aunque era un espectáculo único, no era para todos una atracción, algunos iban con miedo, otros mejor no iban. La semana de navidad el cartero llegó buscando al guardia de Dalí, el león. Llegó al momento justo de la charla y al no saber las reglas gritó el nombre del destinatario del paquete. Acto seguido el buen cartero yacía muerto o eso parecía, se había congelado en grito sosteniendo el paquete frente a sus ojos, era una escultura humana más en el zoo politikón.

  • Responder mayo 23, 2021

    Ajelet Vargaz

    Un vegano en invierno

    Un hombre camina por el bosque, le han mandado allí con un pesado paquete, le dijeron que el contenido sería suficiente para poder sobrevivir un mes, terminando ese periodo de tiempo lo recogerían en el campo situado a 120 km, si lograba mantenerse con vida ganaría una cantidad exorbitante de dinero; mientras caminaba, las horas se hacían cada vez más pesadas, tenía largas conversaciones consigo mismo recreando múltiples historias y escenarios sin diferenciar entre realidad y ficción, también recordaba viejas conversaciones con su tatarabuelo, él le contaba que su tatarabuelo decía que hace mucho tiempo cuando los animales hablaban, nos describían como maniacos genocidas descontrolados que prosperan con el sufrimiento animal, un día sin razón, los animales dejaron de hablar, hasta nuestros días mantienen un mutismo pactado que no les ha hecho volver a pronunciar una palabra. Cada año y medio matamos más animales que el numero de personas que han vivido en los 200 000 de historia de la humanidad, pensaba mientras continuaba caminado, miró el paquete, leyó la etiqueta del contenido y una lágrima rodó su mejilla. Ha pasado un mes, el hombre yace muerto en el campo, a su lado hay un paquete sin abrir, ¿Qué contenía el paquete? 20 kg de villagodio.

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