¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando escuchamos música?

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  • Por: Isaí Benjamín Cruz Hernández.

La música es parte de nosotros, nuestra vida cotidiana se basa en escuchar, ya sea para conducir al trabajo, realizar alguna actividad física, relajarnos, recordar buenos momentos o simplemente disfrutar de un buen rato.

Podemos afirmar que es parte del ser humano, usada como un medio de entretenimiento, pero en sus inicios fue utilizada como un medio de comunicación, un medio de convivencia, en la que los primeros pobladores hacían uso de la música para relatar su día a día.  La música en sus primeras manifestaciones tenía un elemento comunicativo, pero además de eso, se reunían por las emociones que los sonidos les provocaban y recién iban descubriendo que tenía un significado más amplio.

La música está completamente ligada a nuestras emociones, en determinada circunstancia nos puede provocar cierto sentimiento, si nos encontramos tristes, puede hundirnos más o levantar nuestro ánimo en poco tiempo, ese ese su poder, lograr incrustarse en nuestros procesos cognitivos y lograr un cambio de emociones en un instante.

Pero… ¿Qué logra ese cambio?

El proceso de escuchar música es muy sencillo, basta con el simple sentido auditivo para lograr procesar una melodía, pero lo que sucede en nuestro cerebro es algo muy particular un poco más complejo.

Los estímulos auditivos viajan a través del canal auditivo, llegando a nuestro cerebro, inmediatamente lo procesa la función límbica, que es la encargada de las emociones y procesarlas, es ahí donde ocurre la “magia” de la música, libera dopamina que es la hormona de la felicidad en cantidades elevadas, se puede comparar con la liberada por consumir drogas, por el placer que ocasiona.

Es comprensible que tenga ese efecto, ya que escuchar música hace que se activen los dos hemisferios del cerebro, entonces la actividad que ocasiona es muy activa y en esta se involucran otros procesos.

Procesos mentales involucrados.

La memoria: Cuando determinada canción queda grabada en nuestra memoria, las veces que la escuchamos puede ocasionar el mismo sentimiento como si la hubiéramos escuchado la primera vez, además podemos relacionarla con otros recuerdos, y provocar un encuentro de emociones muy significativo para el individuo.

La imaginación: La música ambiental, logra transportarnos a mundos distintos, lo que provoca este tipo de música es un caso especial, la imaginación se activa y nos permite crear nuestro propio mundo, a partir de la combinación de diferentes sonidos. Lo invito a escuchar este audio, recomiendo mucho cerrar los ojos y dejarse llevar por los estímulos, crear su propio mundo es muy emocionante, advierto, el tema está orientado al terror, tome sus debidas precauciones…

El desarrollo del cerebro: Está comprobado científicamente, según investigadores de I-LABS, demostraron que los bebés que escuchan música clásica durante su crecimiento ayuda a que su cerebro se desarrolle mejor, incluso mejora su salud cerebral. También la música clásica ayuda a la concentración, si queremos estudiar y retener un poco más la información, es recomendable escuchar este tipo de música. Las composiciones de Wolfang Amadeus Mozart, tienen un efecto particular dentro de este proceso.

Entonces queda hacerse la pregunta… ¿Qué tipo de música es benéfica para el cerebro?

Decir que hay música “basura” es algo erróneo, cada género musical tiene su propia característica y sus beneficios varían, por ejemplo, los géneros como el rock y el pop, tienen la característica de ser motivación del ejercicio, los géneros más movidos, como la salsa, transmiten una alegría y por ende nos motiva a bailar, la música clásica es muy útil cuando queremos concentración o simplemente relajarnos, hasta incluso los nuevos géneros, la música electrónica también libera dopamina y adrenalina, lo que favorece a nuestro estado de ánimo.

Podemos deducir entonces, que la música forma parte de nosotros, tiene un impacto notable dentro de nuestros procesos cerebrales y, además, define nuestro estado de ánimo, sirve además para comunicarnos sin palabras, hay veces que una canción nos define más que las propias palabras, sin duda, es parte esencial de nuestra vida, la vida sin música sería monótona.

En lo personal, considero que la música instrumental debería de fomentarse, con la creciente tendencia de la música más electrónica y su popularidad entre las nuevas generaciones, estamos olvidando la originalidad, ahora podemos componer melodías desde una computadora, y los clásicos como el rock, blues, o el jazz pasan a ser algo del “pasado”. La creatividad e incluso me atrevo a decir que la originalidad pasa a segundo término, y la música actual está basada más en la moda, son canciones que sí tienen un ritmo, una melodía, pero que son muy básicas en composición. Debemos valorar la buena música, la que estaba basada en la complejidad de su composición, y lograba transmitir ese sentimiento que su autor le daba.

Recomiendo mucho, canciones como “Wish you where herede Pink Floyd, una pieza que transmite una paz y tranquilidad inmensa, “The sky is cryingde Gary B.B. Coleman tiene el mismo efecto.  

En cuanto a la música clásica, me encanta “Inviernoun fragmento de las “cuatro estaciones” de Vivaldi, “Nocturnode Chopin, “Silenciode Beethoven, son mis piezas favoritas.

Acerca del autor:“Estudiante de la licenciatura en Ciencias Políticas, comprometido y responsable. Apasionado por la música de cualquier estilo, músico principiante y amante de la naturaleza. Alumno del Complejo Regional Sur de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Interesado en dejar huella que impacte en la sociedad”

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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