Tic tac, tic tac. El ritmo de la vida.

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El lunes 28 de octubre, cuando salí a correr en Ciudad Universitaria me encontré con mucha más gente de lo normal. Estudiantes apresurados, conductores desesperados por rebasar al Lobobúus mientras este dejaba su pasaje. A lo lejos, se escuchaban constantes pitidos de autos y camiones en las afueras de CU. El caos que inicialmente adivinaba sobre el crucero de avenida de la Torres y Valsequillo lo comprobé más tarde, al ver las largas filas de autos esperando la luz verde del semáforo para poder avanzar. 

¿Será que el cambio del horario de verano nos habrá afectado? ¿No se supone que teníamos una hora más para descansar? ¿Por qué tanta prisa? Lo cierto es que a mí me ha sucedido, y más de una vez, que debido al cambio de horario, casi no llego a una cita y en una ocasión, casi pierdo el avión.

En realidad, los humanos contamos con un reloj interno que regula nuestra actividad como organismos. No solo en el aspecto físico, también a nivel de la función de nuestros órganos, secreción de hormonas, conductas y metabolismo. A estas variaciones que son cíclicas y que tienen una duración cercana a un día, se les denominan ritmos circadianos. 

Las oscilaciones que se observan están sincronizadas gracias a factores externos como la luz y la oscuridad, principalmente.

Esta información llega al cerebro a un estructura llamada núcleo supraquiasmático (NSQ) a través de una vía que viaja desde la retina, en lo ojos, hasta el hipotálamo y a la que se le denomina tracto retínotalámico. La información que llega al hipotálamo, es integrada de manera individual en cada una de las neuronas de una región denominada NSQ y desde ahí se envía información a todo el cerebro para mantener el orden temporal de las diversas funciones del organismo.

Una de ellas es la secreción, por la glándula pineal de la hormona melatonina, la cual, se inicia a secretar cuando oscurece y alcanza un máximo de secreción entre las 2 y 3 de la madrugada. La melatonina es el principal regulador humoral de los ritmos circadianos en el organismo, es la principal reguladora del ciclo sueño vigilia, regula al mismo NSQ y a otros relojes  periféricos. También se ha asociado con diferentes funciones protectivas, estimulando los procesos antioxidantes, disminuyendo la actividad de moléculas proinflamatorias y mejorando la función del sistema inmune.

De ahí, que la regulación de los ciclos de luz y oscuridad, sueño y vigilia tengan un papel fundamental en el mantenimiento de los ritmos circadianos y que la disrupción de estos, nos predisponga a sufrir algunas enfermedades como obesidad, síndrome metabólico, cáncer y otros tantos padecimientos. Otros grandes reguladores y también eventuales disruptores de los ritmos circadianos son la alimentación y la actividad física.

Por ejemplo, en condiciones controladas de laboratorio, en 2017 un grupo de investigación de la UNAM demostró que, una dieta de cafetería junto con el aumento en el ciclo de vigilia de las ratas, aumentaba el desarrollo de obesidad y síndrome metabólico.

Si bien, los cambios crónicos en los ritmos circadianos son lo que nos predisponen al desarrollo de enfermedades, te has preguntado ¿qué tan frecuentemente te desvelas? ¿Cuando te desvelas, lo haces comiendo alimentos ricos en grasas y carbohidratos? ¿Te expones a luces brillantes como la de los teléfonos, tabletas o televisión, antes de dormir? ¿Tu habitación está oscura mientras duermes o sueles dejar un lámpara encendida, en caso de que te tengas que levantar durante la noche? 

Nuestro actual estilo de vida vuelve prácticamente imposible mantener un ritmo circadiano estable. El principal sincronizador y disruptor de nuestros ritmos biológicos, la luz, no oscila más con el día y la noche. El acceso a comidas continuas durante todo nuestro periodo de vigilia es prácticamente ilimitado. Resta a nosotros ayudar a regular de manera activa y consciente nuestro reloj biológico. 

Finalmente, quizás, el caos que observé ese lunes por la mañana, se debió a una desincronización entre nuestro reloj interno y el reloj social impuesto con el cambio de horario. O quizás, a todos se les hizo tarde porque como yo, ese fín de semana, hicieron pan, pusieron su ofrenda y simplemente estaban cansados.

Si quieres saber más sobre los ritmos biológicos y su relación con algunas enfermedades puedes iniciar revisando esta liga https://bit.ly/2NAFJQw

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Nuestro divulgador invitado:  Dr. José Everardo Avelino Cruz. Biomédico por deformación, fisiólogo en formación. Apasionado de la buena comida, padre orgulloso y divulgador de la ciencia.

Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura, para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

Busca otros textos e imágenes en las redes sociales con el hashtag #EscribirParaDivulgar


Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

1 Comment

  • Responder noviembre 20, 2019

    Alejandra

    Feicidades Dr. Everardo, me gustó la información y la forma en la que nos llevas para entender la fisiología del ritmo circadiano, pero lo que me hizo reir fue el final del pan de muerto. Muy buen artículo, gracias por compartir tus conocimientos.

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