Mafalda: grandes lecciones en empaque pequeño.

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Sus ojos atentos a descubrir el mundo y su cabello rizado son díficiles de olvidar, Mafalda nació en la mismísima Ciudad de Buenos Aires Argentina de la mano de Quino,  Joaquín Salvador Lavado, en 1964. Para ese entonces Quino ya tenía una carrera consolidada, sin embargo nadie esperaba lo que estaba a punto de pasar; las calles argentinas se veían rodeadas de esta pequeña figurita y gran parte de la población recortaba a la pequeña Mafalda con aquello que tenía que decir.

Mafalda  no pidió permiso y muy a su estilo invadió fronteras con sus lecciones muy peculiares, tal es el caso de su llegada a Italia en 1972, gracias a la Intervención de Umberto Eco, lo que le permitiría también adentrarse a países como Alemania, Francia, Finlandia, Portugal y Portugal. De forma paralela Mafalda estaba conquistando el público latinoamericano, de hecho fue hasta 1975 que arriba a nuestro país, gracias al diario Excélsior. En la actualidad Mafalda esta en todos lados y en muchas partes; ha sido traducida a 20 idiomas e incluso tiene su cuenta en Twitter e Instagram. Pero ¿Cómo su genialidad nos tomó completamente y nos dejó cautivados?

Mafalda nace en medio de diferentes conflictos sociales, políticos y culturales; estaba muy presente las diferentes revueltas políticas de diversos países latinoamericanos, tal es el caso de la Revolución Argentina, la lucha contra la hegemonía estadounidense, secuelas de la Revolución Cubana e incluso rastros de la Segunda Guerra Mundial. A partir de su creación este personaje desentona completamente dentro de lo que se hacía en la prensa humorística argentina, puesto que Quino se toma la libertad de hacer lo que nadie hacía entonces, decir aquello que pocos por medio de un personaje que representa un sector de la población que la mayoría cree inocente y sin voz.

En su edad y la contradicción cronológica de su discurso (más maduro) de esta se encuentra la genialidad de Mafalda, puesto que se trata de una pequeña que al igual que todos los niños esta llena de curiosidad por conocer su mundo, no obstante las preguntas que realiza no solo desconcierta sus padres, sino a más de uno; lo que no te deja más que en un laberinto de reflexión. Este razonamiento de carácter más maduro e intelectual conseguía y sigue consiguiendo dejar a más de uno al descubierto con sus propias debilidades del mundo adulto.

Por otro lado en términos de la infancia, Mafalda también redefine su conceptualización psicológica, a partir de las propias revolucione surgidas en los ámbitos teóricos y le otorga mayor valor al juego, elemento clave para promover la naturalidad y autonomía del niño. La historieta mostraba el panorama de la infancia en la clase media  y mostraba como el juego definía muchos aspectos de la socialización, es en este punto donde elabora importantes críticas tal es el caso de Manolito quien carecía de mucho tiempo de Ocio debido a que debía ayudar a sus padres en su comercio, mientras que en el caso de Mafalda ella buscaba jugar con algo más entretenido que las muñecas o jugar al té.

En este sentido Mafalda también se vuelve en un hito en temas de género puesto que se trata de un personaje que rompe muchos estereotipos de su época e incluso actuales. Mafalda desafía todo aquello ligado con el mundo de las mujeres; esa pasividad, debilidad y carencia de racionalidad se ve contrastada con una niña contestataria, que igual se adentra en el “mundo de los hombres”, dice groserías y confronta a su madre muchas veces, quien porta la bandera del ideal de mujer es esos tiempos. Cabe resaltar que Quino menciona que le éxito de este personaje probablemente vea su origen en nuestra incapacidad de mejora, puesto que las lecciones de Mafalda aún siguen siendo muy vigentes

quizá se debe a que siguen existiendo los mismos problemas y la sociedad no ha cambiado o todavía está peor.

Este punto puede llevar a cuestionarnos qué tanto de lo que podemos aprender de Mafalda realmente lo llevamos a la práctica y como es que nuestros movimientos nos han llevado al mismo punto (o incluso un retroceso). Por tanto si bien esta niña ya nos mostró muchas de las dicótomas del mundo occidental tal como masculino/femenino, infantil/maduro, ficción/realidad, o eternidad/historicidad, vale la pena reapropiarse de sus grandes lecciones para cambiar aquellas “realidades adultas” que no queremos.

Referencias

Cosse, I. (2014). Mafalda: Historia social y política. Buenos Aires:Fondo de Cultura Económica.

Padilla, A. (1999).Quino atribuye el éxito de Mafalda a que la sociedad no ha cambiado. El país.Recuperado de https://elpais.com/diario/1999/11/19/cultura/942966011_850215.html

 

Estudiante de Psicología. Desde hace 21 años jugando a ser humana.

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