Llenando huecos o marcando tendencias

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Por Ricardo Villegas-Tovar

Cuando nos cuestionamos qué tal está el grado de innovación en la producción científica nos encontramos que muchos investigadores al tratar de ubicar un objeto de investigación apuestan por revisar los apartados de conclusiones de los artículos que leen. Típicamente en estas secciones se indica cuáles fueron los puntos resueltos en el trabajo y cuáles quedan pendientes. De esta forma es posible dirigir los esfuerzos intelectuales para “tapar esos huecos” y en consecuencia apostar por el avance paulatino de la ciencia. En otras palabras, muchos investigadores encuentran el área de oportunidad en el último escalón alcanzado por sus antecesores y así aportan su granito de arena a la ciencia.

Esto que pareciera ser una práctica bastante justa ya no es suficiente en la vorágine que representa la competencia por la generación de nuevo conocimiento. Hoy se exige a los investigadores que eventualmente abandonen esta práctica y muevan su imaginación hacia la creación de nuevas líneas de investigación. Esto es, que se ocupen en cuestionar lo que está dado por sentado y se atrevan a plantear nuevas soluciones. Claro es que no se pretende con esta visión que se ponga en tela de duda los principios y leyes de la Física o la composición molecular del agua, pero si prestarle atención a la importancia que tiene la generación de nuevo conocimiento por encima de la publicación de resultados con el único fin de agrandar el curriculum.

La concreción de este escenario lo empezamos a ver en la valoración que se hace de la producción de los investigadores en países desarrollados, como es el caso del propuesto por la Comisión Europea que con el título “Hacia un marco europeo para el desarrollo de la carrera del investigador” propone la valoración de la actividad científica a partir de cuatro grandes rubros:

R1 = Primer nivel, aquel investigador que ha obtenido el grado de Doctor.

R2 = Investigador reconocido, aquel que realiza investigación en colaboración con otros investigadores.

R3 = Investigador establecido, aquel que realiza investigación con cierto grado de independencia.

R4 = Investigador líder, aquel que dirige nuevas líneas de investigación.

Esta tabla nos permite ubicar con un poco más de detalle cómo y hacia dónde debería moverse la investigación y en nuestro país la situación no es muy ajena. Ejemplo de esto es la creación de la figura “Cuerpos Académicos” por parte de la Secretaría de Educación Pública. Con ella se pretende promover la agrupación de investigadores para que desarrollen actividades científicas que deriven en productos de impacto internacional tales como artículos, libros o patentes. Para clasificarlos se han establecido los parámetros: “En Formación”, “En Consolidación” y “Consolidado”. Es precisamente este día que nuestra universidad celebra la entrega de reconocimientos a 27 Cuerpos Académicos de los 189 enlistados en la BUAP y que lograron subir su nivel de valoración. Mención especial merece el reportar que el Cuerpo Académico de Polímeros liderado por la Dra. Judith Percino obtuvo una valoración especial: “Consolidado Definitivo” que se otorga por primera vez en nuestro país a un CA que de manera consecutiva en tres ocasiones obtuvo la valoración “Consolidado”

Con estos ejemplos podemos palpar cómo en la BUAP la producción científica no se queda en el “llenado de huecos” sino que se mueve hacia la creación de nuevas líneas de investigación, situación que nos debe llenar de orgullo.

Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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