Entrevista con la banda poblana Holy Crapper

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Holy

Por: Juan Carlos Báez Ávila 

La historia de Holy Crapper se remonta a un lugar ortodoxo del cual no te imaginas que tres individuos puedan cantar de cosas tan enfermas; pero contrario a lo que parece, en realidad todo lo que hacen se vuelve agradable: algo con lo que te diviertes y disfrutas al mismo tiempo que quieres bailar en el slam y desahogar todas tus frustraciones mientras le pegas a los demás. Así fue como me sorprendió que vinieran tan lejos y fueran personas muy agradables y amables.

La línea de ellos se centra en la rapidez y en ser directos, pero con un toque de honestidad y coherencia en su música del cual ya no se ve mucho en estos días. La banda se integra por Mosh (bajo/vocal), Boris (guitarra) y Frijol (batería); ah, y a uno de ellos odia a los Rebel Cats (no diré quién, así que imagínenselo ustedes).

¿Hace cuánto se formó Holy Crapper?

Holy Crapper este año cumple cuatro años como banda, pero haciendo nuestras canciones y tocando continuamente, llevamos año y medio, o dos años. Perdimos tiempo armando bien el proyecto.

¿Cómo es que nace Holy Crapper en un lugar como Chignahuapan?

Nos juntamos tres mentes enfermas para hacer música, aunque al principio éramos cinco.

 ¿Esto afecta a su música? ¿Vivir ahí les propone un reto para seguir tocando?

Nuestro punto central parte de que el vivir en un lugar tan tranquilo hace que nosotros busquemos violencia; dos de nosotros venimos de ciudad, donde la vida es mucho más rápida, y al llegar aquí y ver cómo todo es diferente nos hace sentir aburrimiento, por lo cual tenemos la necesidad de sacar todo el resentimiento que tenemos.

En Chignahuapan no hay escena. Cuando quisimos proponer una escena, no se armó, y las bandas que llegaban a tocar no eran de ahí; básicamente somos la mejor (y única) banda de Chignahuapan, entonces nos tenemos que mover a otros lugares para tocar más.

¿Hay planes para moverse de ubicación?

Dos de las partes de la banda sí.

Su música es rápida, directa, y a veces hasta bizarra, ¿qué les influye al momento de componerla?

El estilo de vida que llevábamos tiene un peso especial sobre nosotros. Como dijimos, el ritmo en la ciudad es más veloz: si no te pones las pilas y te golpean, te quedas ahí y el mundo sigue girando, no va a detenerse porque recibiste un golpe. Entonces es eso, aparte de que te llega más rápido la información, ves gente que es asaltada, ves peleas, conoces perversidades, etc., así que todo eso lo intentamos plasmar en nuestra música.

¿Tienen algún artista en específico en el cuál basarse?

Empezamos la banda por Los Viejos (tocamos alguna vez con ellos), el “Quebrantahuesos” fue un parteaguas para todos nosotros. Aparte de eso tenemos escuela de bandas como Black Flag, OFF!, Minor Threat… Actualmente escuchamos cosas más recientes como Annapura, Sheena The Zebra, Deshuesadero, los MILFs, que son cosas que también influyen en lo que hacemos.

Haciendo énfasis en lo “bizarro”, sus letras en especial tienen ese contenido que la gente llamaría “políticamente incorrecto”. ¿Cómo surgen las ideas para esto?

En sí es la línea que llevamos de nuestro proyecto, y lo que buscamos es provocar una reacción en la sociedad con nuestro contenido. Ya no queremos ser el cliché de la banda que dice todo el tiempo “abajo el gobierno”, sino encontrar la manera de mostrar nuestro descontento y hacer que la sociedad se sacuda pero de una manera graciosa.

¿Quién hace el artwork de la banda? ¿Tiene relación directa con las letras?

Mosh (bajista) lo hace. Siempre hacemos primero la letra de una canción. Creemos que en conjunción con la música es la mejor manera de expresarte, y es en donde ponemos nuestro mayor empeño; tal vez si no hiciéramos música nos expresaríamos en un medio distinto. Así que primero surge el concepto musical y luego el arte.

También tuvimos cierta influencia de las portadas de Black Flag y de Michael Hacker, pero en la actualidad estamos buscando nuestro propio estilo.

¿Creen que se ha perdido la parte de “confrontación” en el punk mexicano?

De una u otra manera sí. Sentimos que se ha perdido más que nada la coherencia, en cuanto a lo que se plasma y lo que se hace. Muchos hacen algo completamente contrario a lo que dicen en su discurso, y eso no está bien. Si uno va a crear algo, que no sea de forma hipócrita; no vas a hablar de drogas si no te metes drogas, así de sencillo.

Hoy en día el punk mexicano tiene un hilo que, más allá de contarte su molestia ante todo, te transmite vivencias y cosas con las que puedas identificarte, por ende no vemos nada malo en ello; pero también a veces hay bandas que no quieren apoyarse entre sí y crean una especie de conformismo en el cual nadie avanza.

¿Cómo fue el proceso de grabar con Machete Label, un estudio que produce en su mayoría artistas de hip hop?

Estamos encantados en verdad. Es gracioso, de repente encontramos a Oscar [Ramos] en una tocada de Joliette, aun cuando supimos después que grababa rap. Así que depende la perspectiva de cada quien, pero nosotros nos sentimos muy cómodos porque él nos ayuda y nos aguanta demasiado, dado que todavía no tenemos la experiencia suficiente y nos equivocamos mucho.

¿Qué diferencias encuentran entre el nuevo material que están haciendo y el anterior EP?

Básicamente todo. En el anterior metimos canciones que no tenían ninguna relación entre sí, pero para este ya nos tomamos las cosas más en serio, ya tenemos una distinta visión. Traemos una actitud distinta, ya no hay miedo de lo que puedan pensar de nosotros, sino lo contrario: queremos salir a que nos conozcan y poder azotar su pensamiento. El sonido es mucho más maduro y establecido, hay riffs más pesados y cosas más planeadas.

Sigan a Holy Crapper en su Facebook y estén atentos a sus próximos lanzamientos en su Bandcamp.

Juan Carlos Báez

 

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