Una brújula, entereza y horizontalidad a contracorriente

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María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera

Foto: Profética. María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera y Juan Bañuelos

A la Doctora Maru siempre la he visto como la “Pele” de la Ciencias Sociales. Al menos localmente me ha sido complicado encontrar un académico así.

Esta entrevista, es una síntesis de lo mucho que la Doctora María Eugenia Sánchez Díaz de Rivera me aporto.

Su palabra apunta directamente a una reflexión para las ciencias sociales y un respiro en torno a aquella palabra tan venida a menos en el lenguaje colectivo: Esperanza.

JDF: ¿En el contexto actual se puede hablar de un objetivo ético de las Ciencias Sociales?

Para mí es difícil separar el hecho de ser socióloga de ser persona humana, no lo puedo separar. No sé si en el fondo he sido poco más activista que académica. Quisiera ubicarme un poco ahí.

Ya que así como hay jerarquías religiosas y políticas, hay jerarquías de conocimiento y la academia se cosifico. Por eso cuando se sacralizan esas jerarquías me parece muy peligroso; y entonces si quiero señalar mi esfuerzo de no separar mi compromiso humano simple con los seres, de lo que he estudiado de sociología.

En medio de este quiebre civilizatorio de enorme crueldad, me ha parecido como útil o sano construir una brújula. ¿Por qué hablo de brújula y no de un GPS? Porque un GPS es a veces dogmatico y te puedes ir a un barranco; una brújula es mejor para caminar en la neblina…en la penumbra que es en donde estamos.

Me parece que hay como dos tendencias: una fundamentalista, religiosa y política de encerrarnos en seguridades frente a esta situación caótica, no verla o responderla de manera de buenos y malos.

JUAN DANIEL DOC MARU

Otra, que es resultado de la impotencia y que desemboca en cinismo o en indiferencia; una tercera que se orienta a asumir la incertidumbre, la penumbra, y a aprender a caminar. Hay un proceso de aprender a caminar de la manera más digna y solidaria posible.

Con frecuencia yo digo que los recursos intelectuales, emocionales y espirituales con los que antes podíamos enfrentar lo individual y lo colectivo ya no nos funcionan. Necesitamos mayor entereza emocional y a la vez mayor compasión,  necesitamos mayor hondura espiritual.

Para mí eso sería el objetivo ético de las ciencias sociales: el construir relaciones horizontales de reconocimiento reciproco. Hablo de reconocimiento más que de respeto. Porque la palabra respeto sirve para legitimar las asimetrías de poder.

Me queda muy claro que sobrevivir y cambiar el mundo es una tensión muy difícil para todos nosotros. Que tienes que sobrevivir, mantener una familia y al mismo tiempo luchar por la justicia, solidarizarte con los agraviados.  No es fácil. Pero creo que es una tensión que tenemos siempre que estar gestionando.

JDF: ¿Doctora Maru es posible a nivel colectivo, en el caso de México, hablar de esperanza en estos tiempos de incertidumbre y marginación?

La esperanza como una actitud frente a la existencia en la que crees.  En orden a lo que tú hagas en construir estas relaciones horizontales ya es en ese momento esperanzador.

Para mí la opción es un peregrinaje solidario a contracorriente.

El construir relaciones horizontales es siempre un proceso a contracorriente.

Los zapatistas nos inspiran mucho en este sentido: de la importancia de construir presentes dignos. La dignidad trasciende muchos aspectos de precariedad. Esos grupos nos están comunicando la esperanza, la dignidad a un precio muy alto.

La esperanza la tenemos que abrevar cada día. No a los fundamentalismos, no a la indiferencia.

Voy a tratar de atravesar esta noche oscura de la historia con la mayor dignidad y con la mayor solidaridad posible.

Vas encontrando formas creativas de construir esa dignidad todos los días.

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