Torres del Castillo, la pasión por el saber

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Dr Gerardo Torres del Castillo 3

  • Es uno de los dos investigadores de la BUAP que han sido distinguidos con el Premio de la Academia Mexicana de Ciencias, en Ciencias Exactas

BUAP. 16 de noviembre de 2015.- Hay una doble pasión en su vida: el conocimiento y la academia. El primero, el abrevadero al cual retorna como el sediento en un oasis; el segundo, comunión con “el otro”. Es uno de los dos investigadores de la BUAP que han sido distinguidos con el Premio de la Academia Mexicana de Ciencias, en Ciencias Exactas, y el único a quien la Institución le ha otorgado la Medalla “Francisco Javier Clavijero”. Un premio lleva su nombre: “Doctor Gerardo Torres del Castillo” -instituido por la Universidad Politécnica de Puebla en 2008.

Su trabajo científico ha girado en torno a la física matemática, particularmente a las aplicaciones de las matemáticas en la física teórica en campos como la mecánica clásica y cuántica y el electromagnetismo, y es uno de los investigadores del más alto perfil: nivel III del Sistema Nacional de Investigadores, desde 1999.

Él es Gerardo Torres del Castillo, profesor investigador del Departamento de Matemáticas del Instituto de Ciencias de la BUAP, quien desde primaria hasta posgrado estuvo en la lista de los primeros de su grupo. Tras sus estudios de licenciatura en Física en la BUAP, se graduó como maestro y doctor en Ciencias en el Cinvestav, del IPN. Desde 1979 ha sido docente en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas.

En 1996, el Consejo Universitario de la BUAP distinguió al investigador con la Medalla “Francisco Javier Clavijero”. Otros centros de estudios también han reconocido su larga y fructífera carrera: el Aula Magna del Laboratorio de Tecnologías de la Información y Comunicación de la Universidad Tecnológica de Puebla lleva su nombre.

Es un hombre bajito. Tras las gafas, sus ojos claros denotan una mirada serena, serenísima. En él no hay modestia ni soberbia. Desde la primaria fue un chico estudioso, dice, “medianamente dedicado”, porque además de buena memoria poseía capacidad de comprensión.

Durante sus estudios de pregrado, su interés se centró en la astronomía -hoy un pasatiempo-, sitio que muy pronto ocupó la física teórica, en la cual las matemáticas son indispensables. Su interés más reciente es la mecánica clásica, un reto intelectual.

Cada palabra es medida, sopesada. Su actitud es dubitativa. Está convencido que por sí solo el razonamiento matemático puede conducir al descubrimiento de fenómenos que están en la naturaleza. Esa cualidad intrínseca despierta su fascinación.

Su vocación por las matemáticas, por cierto una ciencia cuya comprensión corrió por su cuenta desde la educación básica, no está ligado a una influencia del núcleo familiar. Aunque reconoce que desde pequeño con un tío elaboraba cosas manuales, sencillas, que desarrolló en él habilidades y pensamiento.

Su curiosidad por aprender lo llevó a los libros técnicos y científicos, desde su adolescencia. El joven Torres del Castillo se nutría, desde entonces, de los libros de astronomía, matemáticas y electrónica.

A partir del segundo año de la licenciatura comenzó a dar clases en preparatoria. Cuatro décadas como docente han pasado, dice, sin sentirlo. “Cuando me pongo a pensar, sé que son muchos años, pero no pienso retirarme, es muy satisfactorio y todavía tengo mucho que aprender”.

Es tiempo acumulado. Valor. Es experiencia que se traduce en mejores cursos. “Avanzo y aprendo y hay un gusto por transmitir lo que voy aprendiendo”, expresa.

Torres del Castillo ha publicado los libros 3-D Spinors Spin-Weighted Functions and their Applications; Spinors in four-dimensional spaces, en los que presenta una herramienta matemática utilizada en la física; además, Differentiable manifolds, publicado en 2012, los tres en la Editorial Birkhäuser.

En su cubículo, en Ciudad Universitaria, pregunto por aquellos momentos que lo han hecho feliz…Entorna los ojos: “Podría pensar en la taza de café que me tomé la semana pasada”. Ríe. Retoma la palabra, su palabra: “Hay circunstancias que uno puede valorar más, pero al mismo tiempo no mucho más. Creo que puedo encontrar los momentos felices todos los días. Esos momentos de exploración, de descubrir cosas, son agradables”.

Es Gerardo Torres del Castillo. Circunspecto. Templado. Lento en el hablar. A pesar de su aparente seriedad, sonríe, ríe.

Estación de radio de @BUAPoficial

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