¿Qué tanto sabes sobre el sitio de Puebla de 1863?

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El general don Ignacio Zaragoza el héroe invicto del 5 de mayo, había muerto de tifus en septiembre del año de 1862 y el Supremo Gobierno había encomendado la defensa de la plaza al no menos ilustre general don Jesús González Ortega.

El total de las fuerzas que componían el ejército invasor ascendía a cerca de treinta y dos mil hombre con más de cincuenta piezas de artillería.

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A esta fuerte masa debe agregarse el conjunto de fuerzas organizadas por los traidores cuyo número no se ha podido calcular con exactitud por carecerse de datos para ello.

La plaza estaba defendida por cerca de dieciocho mil hombres con el general don Jesús González Ortega a la cabeza como ya se ha dicho.

Encontrábanse allí además de los generales Porfirio Díaz, Felipe B. Berriozábal, Miguel Negrete, Mariano Escobedo, Ignacio Mejía, Ignacio Alatorre, La Llave Lamadrid, Florencio Antillón, Ghilardi, Gaspar Sánchez Ochoa, Auza Gonzales de Mendoza y otros que merecen recuerdo de la patria reconocida.

El día 16 de marzo de 1863 comenzó el sitio de la plaza en toda forma, sesenta y dos días duró, y en todo este tiempo verificaron diariamente sangrientos y obstinadísimos encuentros en los que el heroísmo llegó a hacerse hasta vulgar, adquiriendo a los sitiados justa nombradía antes sus mismos enemigos.

El fuerte de San Javier, Santa Inés, Chimalhuacán, San Marcos, Pitiminí y otra multitud de puntos de la plaza sitiada, han adquirido fama en los fastos militares, por las memorables hazañas de que fueron testigo en aquella heroica y gloriosa resistencia.

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El general don Ignacio Comonfort que servía fielmente a la causa de la república, pretendió auxiliar a la ciudad sitiada, introduciendo en ella un gran convoy de víveres y elementos de guerra, más al pretender realizar su empresa fue cobardemente asesinado cerca de una población llamada Chumacuero.

Privada la ciudad de Puebla de todo auxilio exterior, con la sorpresa y asesinato del señor general don Ignacio Comonfort, la resistencia fue de día en día haciéndose más difícil, más desesperada, hasta llegar a los sufrimientos de los sitiados por la falta de víveres y demás elementos de vida a un grado increíble inaudito, inexplicable. (Comonfort murió el 14 de noviembre de 1863. Fue emboscado por el imperialista Sebastián González Aguirre, en Molina de Soria)

Agotados todos los medios de defensa, Puebla no capituló ni transigió, sino que dejo el vergonzoso triunfo a la fuerza brutal.

El general en jefe don Jesús Gonzáles Ortega, después de una junta de guerra en que se hicieron patentes la escasez de vívieres y municiones y la absoluta falta de todo elemento de defensa determinó romper el armamento, inutilizar la artillería, dispersar las fuerzas y entregarse a discreción del vencedor.

Este quiso que jefes y oficiales firmasen un compromiso de no seguir combatiendo, pero lo rechazaron unánimemente sin que hubiese uno solo que consintiese en tal ignominia.

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Tal fue, lectorcitos míos el memorable sitio de Puebla, su heroica defensa y la manera viril, enérgica y levantada como se rindió al enemigo.

Este sitio es una de las páginas más gloriosas de la historia de la patria y de los anales militares de México.

Entre la multitud de jefes oficiales y generales hechos prisioneros, unos fueron deportados a Francia; otros lograron fugarse y tomaron nuevamente las armas contra el invasor.

Tomada la ciudad de Puebla, el enemigo se encontraba por decirlo así, en las puertas de la capital.Los franceses entraron a la ciudad que tanto tiempo los había detenido y avanzaron sobre México.

Entonces el señor licenciado don Benito Juárez, el presidente constitucional, el jefe de gobierno, se vio obligado por la aproximación de los invasores a abandonar el Palacio Nacional, el sagrado recinto asiento del gobierno republicano que iba a profanar muy pronto la bacanal del llamado Imperio.

Y Juárez empezó su peregrinación; su larga y difícil peregrinación a través del territorio nacional, llevando consigo el arca santa de nuestras libertades y encerrando en su corazón toda la fe, toda la energía, todo el carácter que se necesita para salvar a la patria de aquel formidable cataclismo en que parecía que iba a quedar destruída…

Don Benito Juarez se dirigió a la ciudad de San Luis Potosí y allí organizó su gobierno.

 

El presente fragmento fue tomado del libro “Testimonios y documentos históricos del sitio francés de Puebla en 1863”, coordinado por Alberto Enríquez Perea en la Colección Conmemorativa del 150 aniversario del sitio de Puebla de 1863. El fragmento es de la autoría de Heriberto Frías, El 5 de Mayo de 1862 y el Sitio de Puebla, México, Maucci Hermanos, Primera del Relox. 1, 1901. El libro fue editado por la Dirección de Fomento Editorial de la BUAP

1 Comment

  • Responder mayo 10, 2017

    alfredo maldonado

    PREFIERO EL LIBRO
    Parte General que dio al Supremo Gobierno de la Nación,
    R E S P E C T O D E L A D E F E N SA
    DE LA PLAZA DE ZARAGOZA,
    E L CIUDADANO G E N E R AL
    JESUS GONZALEZ ORTEGA

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