Museo Universitario, historia de su creación

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Museo Universitario

Foto: Archivo BUAP

Un Museo Universitario busca, como todo museo, la conservación y difusión de su patrimonio cultural, y propiciar las investigaciones de los diversos campos a los que se orienta la Universidad, abriendo su recinto para que todos los miembros de la comunidad y de la sociedad en general puedan observar sus acervos y expresar sus inquietudes e ideas.

El Museo de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha cumplido, desde su fundación, con todos los propósitos descritos como se desprende del texto que a continuación presentamos y cuya autora, Velia Morales Pérez (licenciada en historia y con estudios concluidos en la maestría de Historia del Arte), forma parte del personal del Museo Universitario.

Historia del Museo Universitario de Puebla

La historia del Museo Universitario de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, se remonta al siglo XIX, cuando por decreto del Congreso del Estado, a sólo cuatro años de la consumación de la independencia, el Colegio del Espíritu Santo, ya con el nombre de Real Colegio Carolino, se convirtió en Colegio del Estado (1), en 1825.

En efecto, después de la expulsión de los jesuitas en 1767, el Colegio se secularizó, y en 1790, el rey de España Carlos III ordenó que se fundiera con los colegios de San Jerónimo y San Ignacio, también de la Compañía de Jesús, y lo tomó bajo su patrocinio, por lo cual se le denominó Carolino.

GALERÃ-A DE FOTOS-Museo Universitario Casa de los Muñecos JAB

Así, al empezar su vida civil como Colegio del Estado, recibió en legítima herencia no sólo el prestigio que habían alcanzado durante 238 años las instituciones educativas de la Orden de la Compañía de Jesús, sino documentos de valor histórico inapreciable, libros, obras de arte, las cuales se habían salvado de las subastas que se hicieron de los bienes jesuitas después de su expulsión y hasta que se puso el Colegio bajo el patrocinio del monarca español.

Tres años después de que inició su vida civil el Colegio del Estado, se fundó en el primer patio del edificio todavía ahora llamado Carolino, el Museo de Antigüedades y Conservatorio de Artes, el que fue, además, el primer museo que existió en la ciudad de Puebla.

Dicho museo se realizó por iniciativa del arquitecto José Manzo Jaramillo, poblano ilustre, quien nació y murió en esta ciudad (1798-1869), en la que además de ser el fundador del Museo de Antigüedades, participó en la construcción del ciprés de la Catedral poblana, proyectado por Tolsá, y también se encargó de la renovación de dicho Templo Mayor, cambiando muchos de los retablos barrocos por otros neoclásicos, de moda en la época.

También José Manzo construyó la Penitenciaría del Estado, en el lugar donde estuvo el Colegio de San Javier, el cual destinaron los jesuitas para la educación de los naturales.

Igualmente, José Manzo, quien no sólo fue arquitecto, sino pintor y grabador, antes de su primer viaje a Europa, y apenas con 21 años de edad, fundó, al lado de los pintores poblanos Salvador del Huerto, Lorenzo Zendejas, José Julián Ordóñez y Manuel Caro, y del platero Juan Manuel Villafañe, la Academia de Bellas Artes, el 9 de diciembre de 1819.

El Museo de Antigüedades llegó a tener 1226 piezas, entre ellas una colección de numismática, un códice, dibujos, grabados, pinturas, modelos de yeso, objetos de barro y loza, piezas prehispánicas, diversos elementos de ciencias naturales, armaduras y armas y como opina Montserrat Gali Boadella en su libro Láminas y grabados franceses en la Academia de Bellas Artes: “En este conservatorio se llevaron a cabo importantes ensayos tecnológicos, como la fabricación de vidrio plano, las primeras pruebas de impresión litográfica y de innovaciones textiles…” (2)

Museo Universitario dentro

El primer Museo Universitario, y primero también en la ciudad de Puebla, permaneció en el Colegio del Estado hasta 1849, cuando se trasladó a la Academia de Bellas Artes, situada en la Casa de las Bóvedas, al costado del Templo de la Compañía, ahora propiedad de la BUAP, y allí estuvo su acervo hasta 1926, cuando fue trasladado al Museo Regional en la Casa del Alfeñique. En la Academia quedaron muy pocas obras, especialmente pinturas, que recuperó la Universidad Autónoma de Puebla en 1973.

El interés que despertó el Museo de Antigüedades fundado por José Manzo, propició el progreso del estudio de las ciencias en el Colegio del Estado, pues se multiplicaron los espacios para las investigaciones, como lo fue el Jardín Botánico, también en 1828, como lo afirman Miguel Marín H. y Efraín Castro en Puebla y su Universidad. “No obstante su corta existencia, el Jardín Botánico cumplió eficazmente su objeto. Su herbario sirvió para formar la primera famacopea impresa en México (…) Las primeras clases de Farmacia, Botánica y Química que se impartieron en Puebla se albergaron en el mencionado Jardín”(3).

En 1841, se impartió la asignatura de Física, aunque sin ningún apoyo instrumental, hasta que en 1869, como lo explica Alberto Pérez Peña en El Colegio del Estado, en el primer centenario de su vida civil, “por disposición superior se dictó un acuerdo en virtud del cual los aparatos que pertenecían a la clase de Física de la Escuela de Medicina, independiente del Colegio, pasarán a éste, y el 19 de febrero de 1870, se fundó el primer Gabinete de Física con que contó el plantel” (4)

Así, cuatro años después, el Gabinete de Física pasó a ocupar la Capilla privada consagrada a San José, del antiguo Colegio del Espíritu Santo, ahora Salón Melchor de Covarrubias, más conocido como Salón Barroco

El gabinete de Física llegó a reunir interesantes instrumentos de mecánica, de electricidad, de medidas de precisión, y dos estaciones de telegrafía inalámbrica, entre otros. Más adelante se formaron también los gabinetes de Ciencias Naturales y de Química, con laboratorios e instrumentos especializados, junto con objetos de diversa índole como esqueletos, fósiles de diferentes animales, ejemplares disecados y muestras minerales.

Todos estos instrumentos científicos fueron utilizados por muchas generaciones de alumnos, pero poco a poco se reemplazaron por otras piezas más modernas, para ser finalmente olvidadas cuando se transformó el Colegio en Universidad y se levantó la Ciudad Universitaria.

Al respecto, el gabinete de Historia Natural, estuvo durante muchos años en el corredor de la rectoría, en los salones frente a ella y finalmente desapareció sin dejar huella.

Nuevas propuestas en el siglo XX

En 1950, bajo el rectorado del licenciado Horacio Labastida Muñoz, se realizó una magnífica exposición de las obras de arte que poseía la Universidad de Puebla.

Labastida Muñoz encomendó la organización de la muestra al historiador Saturnino Téllez Reyes, quien hizo el acopio de las piezas que se hallaban olvidadas y cubiertas de polvo, en muchos rincones del edificio Carolino, con excepción de las valiosas pinturas de Diego de Borgraf y de Baltasar Echave Rioja, así como un cuadro de arte plumario que se encontraba en la rectoría.

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Saturnino Téllez logró reunir un gran acervo para la exposición, y la montó en el lugar más adecuado: el entonces Gabinete de Física y ahora Salón Melchor de Covarrubias, extraordinario ejemplo del barroco virreinal.

El éxito de la exposición fue inusitado y rebasó las fronteras del estado, pues la exposición fue conocida a nivel nacional porque el diario Novedades le dedicó el suplemento México en la Cultura, con grandes elogios por la calidad de las obras exhibidas.

Durante dos semanas la exposición fue visitada no solamente por un numeroso público, sino también por los especialistas de la ciudad de México (5), los que dejaron testimonios escritos de su sorpresa y beneplácito.

Gracias a esa exposición se rescataron del olvido muchas obras de arte valiosas, y la Universidad de Puebla fue reconocida en todo el país.

El crítico de arte Manuel Toussaint propuso al rector Labastida que la Universidad fundara una galería de pinturas permanente, la cual no fue posible realizar porque al poco tiempo después de que se clausuró la exitosa exposición, el gobernador nombró como rector al licenciado Armando Vergara Soto en sustitución del licenciado Labastida Muñoz .

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La característica más sobresaliente del inmueble son los dieciséis paneles de azulejo localizados en su fachada que representan diversas figuras humanas —de ahí el nombre como se le conoce al inmueble— y han sido interpretadas de varias maneras, siendo la más aceptada la propuesta por Walter Palm que explica: “Los paneles superiores de la Casa de los Muñecos muestran a los tlaxcaltecas liberados del antiguo terror. Bailan con la serpiente muerta, en compañía de quien les salvó la vida (HÉRCULES). Abajo, el mundo ve con asombro la nueva proeza del héroe y se dispone a la fiesta. Es una escena de las “Indias Felices”: rurales, festivas, “liberadas” gracias a Europa.” (6)

La Pinacoteca Universitaria creada en 1975

En 1937, cuando el Colegio del Estado se elevó a Universidad de Puebla el gobernador Maximino Ávila Camacho ordenó que 125 pinturas propiedad del Colegio, se entregaran en custodia a la Academia de Bellas Artes de Puebla para aumentar su acervo, conservando la recién creada Universidad sólo un pequeño número de pinturas.

En 1950, con motivo de la exposición a la que hemos hecho referencia, el rector Horacio Labastida Muñoz hizo repetidas gestiones ante el gobernador para que le fueran devueltas las pinturas que estaban en la Academia de Bellas Artes, sin que se lograra su recuperación. Afortunadamente, en 1973, bajo el rectorado del químico Sergio Flores Suárez, la Universidad Autónoma de Puebla logró que el Gobierno del Estado le devolviera no únicamente ese patrimonio artístico, sino que recibió también el edificio de la Academia, denominada ya Instituto de Artes Plásticas. Así, la Casa de las Bóvedas pasó a formar parte de la Universidad, inaugurándose en 1975 la Pinacoteca Universitaria, la que se mantuvo abierta con exposiciones permanentes de su acervo y temporales de arte moderno, lo mismo que con toda clase de actividades culturales, durante más de 10 años, en servicio a la comunidad universitaria y de la ciudad.

Intento por convertir en Museo Universitario el ex hospital de San Pedro

Durante el rectorado del ingeniero Luis Rivera Terrazas (1975-1981) hubo un intento por crear el Museo Universitario, y se buscó un espacio para que fuese su sede, por lo que se pidió al Gobierno del Estado que presidía el doctor Alfredo Toxqui que cediera a la Universidad el edificio del exhospital de San Pedro, más conocido como Cancha de San Pedro, y así se asentó en el acta del Honorable Consejo Universitario del 21 de abril de 1978.

“La rectoría de esta Universidad hará los trámites necesarios a fin de que a la brevedad posible el Honorable Consejo Universitario en pleno sostenga una entrevista con el C. Gobernador Constitucional del Estado, para tratar los puntos siguientes: a)solicitar un subsidio especial de diez millones de pesos como aportación del gobierno estatal para la realización de los festejos en el IV Centenario de la fundación de esta Institución; b) la donación de la Cancha de San Pedro de esta ciudad, con el objeto de que se inicien los trabajos de restauración de dicho inmueble, que será convertido en Museo de Arte, Tecnología, etc.” (7)

El gobierno del Estado no dio respuesta favorable, y el 30 de mayo siguiente, los estudiantes de diversas facultades de la Universidad tomaron el edificio mencionado, pero al poco tiempo tuvieron que retirarse.

Como no se logró la donación de la Cancha de San Pedro ni por las gestiones del H. Consejo Universitario ni por las presiones estudiantiles, el Partido Popular Socialista presentó ante el Congreso local un proyecto de decreto para que se donara ese inmueble a la Universidad, lo que finalmente no se logró, como lo comento en entrevista el licenciado Alfonso Vélez Pliego, quien fue rector de la Universidad Autónoma de Puebla (1981-1987).

El Museo Universitario creado en 1987

Durante la gestión rectoral del licenciado Vélez Pliego, una parte esencial de su proyecto cultural fue “lograr promover una actividad sistemática de estudio y conservación de nuestro patrimonio cultural universitario, y al mismo tiempo tratar de incidir en el entorno, en el mismo sentido, es decir, de que Puebla se preocupara por sus bienes culturales tangibles e intangibles y que promoviera su estudio y conservación” (8).

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Para el efecto, la creación del Museo Universitario era una de las acciones más importantes para el rescate y conservación del patrimonio cultural universitario, en el cual se expusiera la riqueza artística y científica de la Universidad.

El primer paso del proyecto, como lo dio a conocer Vélez Pliego en su primer informe, fue el rescate de los Gabinetes de Ciencias: “se ha procedido, mientras tanto, a localizar e inventariar las colecciones del antiguo Gabinete de Física y Ciencias Naturales existente en el Hospital Universitario y en la Escuela de Medicina. Iniciándose asimismo su restauración ” (9).

Actualmente, todo lo que se pudo rescatar de esas colecciones, se encuentran en el Museo Universitario, con sede en la Casa de los Muñecos, la que fue comprada para ese fin por la Universidad en 1983.

De la arquitectura barroca poblana del siglo XVIII la Casa de los Muñecos es uno de los ejemplos más destacados, ya que se aprecia la excelente combinación artística de los elementos decorativos de ladrillo, azulejo y argamasa.

La adquisición del mencionado edificio, se logró con la contribución económica de la Universidad Autónoma de Puebla y el Gobierno del Estado (10), a cargo del licenciado Guillermo Jiménez Morales.

Fue así como se inició también el rescate del Centro Histórico de la ciudad durante el rectorado del licenciado Vélez Pliego, pues se adquirieron, además de la Casa de los Muñecos, otros edificios de importancia artística e histórica situados en el entorno del edificio Carolino.

Cumplió la Universidad con su función social brillantemente, de tal modo que nuestra Máxima Casa de Estudios logró un merecido reconocimiento nacional en 1985 por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, que le otorgó el Premio Nacional Francisco de la Maza por su labor de rescate y restauración de los inmuebles que había adquirido.

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La restauración de la Casa de los Muñecos estuvo a cargo del arquitecto Ambrosio Guzmán, quien comentó que el trabajo de rescate fue complejo y arduo debido a las numerosas modificaciones que había sufrido el edificio, ya que antes de pasar a manos de la Universidad tuvo muchos y diversos usos. Fue, en el siglo XIX, almacén de hilados, propiedad de Esteban de Antuñano; posteriormente funcionó uno de los primeros cines de la ciudad, el Lux; también albergó la dulcería Salambo, la peluquería La Imperial, los estudios fotográficos Raboso y Foto Puebla, el diario La Opinión, y dos casas de huéspedes (11).

Para 1987 una vez terminada la excelente restauración que le devolvió al edificio todo su esplendor, abrió sus puertas al público el Museo Universitario, siendo su primer director el arquitecto Ambrosio Guzmán, quien explica que en su restauración el edificio fue respetado íntegramente y en su caso, la museografía, lejos de competir con el espacio arquitectónico, se integró de una manera serena. (12)

Así, el 10 de diciembre de ese año se inauguró el Museo Universitario en la Casa de los Muñecos, un día antes de que terminara su rectorado el licenciado Alfonso Vélez Pliego, quien declaró en la ceremonia oficial que el Museo intentará recoger el proyecto de José Manzo de 1828 y la propuesta de Manuel Toussaint de crear una Galería de Arte, porque: “contribuirá al conocimiento y preservación del rico acervo patrimonial con valor cultural que posee la Institución (…) Se dará difusión sistemática de los frutos del trabajo universitario y de las más diversas expresiones de la cultura y de la ciencia”. (13)

A partir de entonces, el Museo Universitario se convirtió en el espacio cultural que alberga la riqueza artística y científica de nuestra Universidad, conformando un acervo cuantioso y diverso integrado por pinturas, grabados, litografías, dibujos, yesería, fotografías, muebles, monedas y aparatos científicos, sumando alrededor de dos mil piezas, que abarcan del siglo XVII al XX.

El Museo se abrió al público con dos exposiciones permanentes y una temporal. La primera, permanente, fue una muestra selecta de más de cien pinturas intervenidas por el taller de restauración del Gobierno del Estado, a través de un convenio con la Universidad. La segunda, sobre la historia de la Universidad, en la cual se incluyen los gabinetes de Física y Ciencias Naturales; y la temporal, de piezas de basalto de Guadalajara. El trabajo museográfico de las exposiciones, según nos informó el arquitecto Ambrosio Guzmán, estuvo a cargo de Graciela Rangel, museógrafa del INAH de Jalisco, quien también contactó la exposición de basalto. (14)

La propuesta museística presentada en la inauguración de este espacio cultural se ha seguido en lo general, mucho más amplia y enriquecedora con la presentación de exposiciones permanentes del acervo artístico universitario y la historia del Colegio, además de exposiciones temporales.

El Museo Universitario ha recibido numerosos visitantes, tanto de la Universidad como de las distintas clases sociales de la ciudad y del estado, y ha buscado siempre brindar un espacio cultural que cobije e impulse todas las manifestaciones del arte y de la ciencia.

Se han proyectado, de 1993 a 1999, ciento veintisiete exposiciones temporales, algunas de ellas con el propio acervo universitario, además de exposiciones en colaboración con la UNAM, el INBA y las embajadas de Japón, Italia y Brasil. Pero, también se han expuesto las obras de los artistas poblanos, como Aurelio Leonor y otros.

También se ha promovido el conocimiento de la historia y el desarrollo de nuestra ciudad, como lo fueron las exposiciones sobre la industria textil poblana.

Entre las muestras más importantes que se han realizado en el Museo Universitario podemos contar las siguientes:

Patrimonio de la industria textil universitaria; Manifestaciones de las artes y artesanías de la India; Primera exposición en México de los mamíferos de la Edad de Hielo; El juguete antiguo; Boda y familia; Gonzalo Carrasco; Territorios y visiones de diversos jóvenes artistas, e Italia Diseño (15).

Fuentes:

1 PÉREZ PEÑA, Alberto, El Colegio del Estado de Puebla. En el primer centenario de su vida civil. 1925. Facsímil 1998, Puebla, Pue., México, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

2 GALÍ BOADELLA, Montserrat, “Láminas y tratados franceses en la Academia de Bellas Artes de Puebla”, en México Francia. Memoria de una sensibilidad común. Siglos XIX-XX, coordinador Javier Pérez Siller, 1998, México, BUAP, El Colegio de San Luis, CEMCA, p. 372.

3 MARÍN H. Miguel; CASTRO MORALES, Efraín, Puebla y su Universidad, p. 177.

4 PÉREZ PEÑA, Alberto, El Colegio …, Op. Cit., p. 67.

5 27 de enero de 1950, El Sol de Puebla, p. 1.

6 Walter Palm, Erwin, “La fachada de la Casa de los Muñecos en Puebla. Un trabajo de Hércules en el Nuevo Mundo” en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM, no. 48, 1978, p. 40.

7 Consejo Universitario, Actas 1977-1978, Universidad Autónoma de Puebla, Puebla, 1982, p. 48

8 Entrevista con el Lic. Alfonso Vélez Pliego, realizada el 22 de octubre del 2001.

9 Primer informe rectoral, Licenciado Alfonso Vélez Pliego, 4 de febrero de 1983, p.24.

10 Entrevista con el licenciado Alfonso Vélez Pliego, realizada el 22 de octubre del 2001.

11 BOIX, María Luisa, Museo Universitario, Puebla, 1988, p. 11.

12 GUZMÁN, Ambrosio, “Utilización de edificios para fines culturales. El caso de la Universidad Autónoma de Puebla” en VII Simposium Internacional de Conservación de Patrimonio Monumental, UAP – ICOMOS, 1987, p. 92.

13 El Sol de Puebla, 11 de diciembre de 1987, pp. 1 y 10.

14 Entrevista con el arquitecto Ambrosio Guzmán, realizada el 5 de diciembre del 2001.

15 Información proporcionada por la licenciada Elsa Hernández, directora del Museo Universitario desde 1993.

(El presente artículo fue escrito por Velia Morales Pérez en la gaceta Tiempo Universitario en el Año 5,  No. 4, H. el 28 de febrero de 2002)

1 Comment

  • Responder noviembre 19, 2015

    Pilar Diego

    Conocer y recorrer día a día los inmuebles Históricos propiedad de la universidad es una experiencia única, pero tener la fortuna de conocer su historia e inicios de la adquisición de estos inmuebles en voz del Arq. Ambrósio Guzmán hace aún mejor la experiencia. excelente articulo 🙂

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