El dominio de las competencias del siglo XXI determinará el futuro de la humanidad: Slisko Ignjatov

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Nuevas tendencias-JAB

En el marco del XXIII Taller Internacional “Nuevas Tendencias en la Enseñanza de la Física”, Slisko Ignjatov señaló que para fomentar en los estudiantes tales competencias, es necesario abandonar la enseñanza de la Física basada en conferencias de los maestros –el “teatro de la Física”- y diseñar e impulsar actividades de aprendizaje activo o active learning.

La misión suprema de los sistemas educativos actuales es fomentar las cuatro competencias del siglo XXI: colaboración, comunicación, creatividad y pensamiento crítico, a través del aprendizaje autorregulado, pues el grado de dominio de tales habilidades determina el futuro laboral de los estudiantes y el porvenir global de la humanidad, subrayó Josip Slisko Ignjatov, académico de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas (FCFM) de la BUAP.

Frente a destacados investigadores como Colleen Megowan-Romanowicz, de la Universidad Estatal de Ohio; Gerald Feldman, de la Universidad George Washington; y Saif Rayyan, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), Slisko Ignjatov consideró que los académicos deben preparar ciudadanos para la vida exitosa en los dominios personal, laboral y cívico: “porque con tan sólo un poco de pensamiento crítico, por ejemplo, muchas de las mentiras políticas no serían asumidas como verdades”, afirmó.

Al destacar que los resultados de los jóvenes mexicanos en el Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés) no son los esperados, presentó los principios del diseño inspirado en el paradigma de “aprendizaje autorregulado” y comentó algunos resultados de su implementación en diferentes cursos de Física.

 La mayoría de los estudiantes mexicanos se ubica en los niveles inferiores de PISA

De acuerdo con el informe México en PISA 2012, del total de estudiantes de 15 años de edad que realizaron la prueba, sólo el 4 por ciento se situó en el nivel más alto de calificación, en contraste con China o Singapur, que poseen los mejores resultados entre los países de la OCDE con 76 y 62 por ciento, respectivamente.

En este contexto, cabe señalar que la media nacional de desempeño en la escala global de Matemáticas es de 413, por lo que el 41 por ciento de los estudiantes mexicanos se ubica en los niveles intermedios, mientras que el 55 por ciento se encuentra en los niveles inferiores. En el caso particular de los jóvenes poblanos, la media de sus puntajes tiene una ligera ventaja sobre la nacional, pues es de 415. Los chinos son los más altos con 613.

Slisko Ignjatov precisó que el proyecto PISA evalúa los conocimientos y las habilidades para la vida (no contenidos curriculares) de los jóvenes de 15 años, en la lectura comprensiva, cultura científica y cultura matemática, además verifica el desempeño en los problemas, toma de decisiones, análisis y diseño de sistemas y en la detección de fallas.

“Ante estos resultados, y en el escenario actual caracterizado por el cambio constante y acelerado, que requiere de seres humanos exitosos en la vida personal, laboral y cívica, es necesario fomentar las competencias del siglo XXI, que aunque existe una variedad de listados sobre éstas, la mayoría coinciden en que entre ellas se encuentran las habilidades y disposiciones para pensamiento crítico, pensamiento creativo, resolución de problemas, colaboración y comunicación.

 El remedio: el “aprendizaje activo”

Frente a científicos y académicos del mundo que se dieron cita en la BUAP para reflexionar en torno a las nuevas tendencias y propuestas de colaboración para la enseñanza de la Física, Slisko Ignjatov sostuvo que en los métodos tradicionales de enseñanza de ésta y otras ciencias, los estudiantes asumen un papel pasivo en el que no se pone en práctica las habilidades de comunicación, colaboración, pensamiento crítico y creativo; es decir, no se ejercitan sus habilidades y por consecuencia, el aprendizaje conceptual es pobre o ausente.

“Los estudiantes no son capaces de resolver problemas de la vida real, ni de poner en práctica sus capacidades o habilidades. Ante el ‘teatro de la Física’, dijo, en el que no se produce conocimiento significativo, el remedio es el aprendizaje activo, en el que los estudiantes observan, describen, explican y predicen los fenómenos físicos. En todos esos procesos de pensamiento, que deben ser fomentados por el profesor, los alumnos usan sus ideas y experiencias previas”, planteó.

Explicó que cuando las ideas previas no funcionan, los estudiantes prueban nuevas ideas, ya sean propuestas por ellos o por el maestro. Destacó que el nuevo conocimiento es justo el resultado de dar sentido a esas nuevas ideas, así funcionen o no, para dar solución a los problemas planteados, cuyos elementos básicos: evento, pregunta y datos, deben surgir de las realidades de los jóvenes y no de la teoría, que en muchos casos, es ajena a la vida de los mismos pues a menudo ocurren descontextualizaciones en la enseñanza de la Física.

Estación de radio de @BUAPoficial

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