Eleazar Navarro, la vocación de enseñar

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Mtro Eleazar Navarro-VEM 1

 BUAP. 14 de mayo de 2015.- Eleazar Navarro Rivera, candidato a doctor en Filosofía por la UNAM, es catedrático de la BUAP desde 1997, primero en la preparatoria Simón Bolívar y del 2006 a la fecha en la Emiliano Zapata. En los últimos cinco años, de manera consecutiva, su vocación docente ha conducido a sus alumnos a ubicarse entre los tres primeros lugares de la Olimpiada Internacional de Lógica, con puntajes por arriba de la media nacional.

Él es profesor de las asignaturas de Lógica, Ética y Epistemología, una tríada que cierra un círculo virtuoso en la formación de ciudadanos en sentido pleno. Juntas son el antagonismo a la barbarie, esto es, el arte de salvaguardar la humanidad.

En su expectativa profesional no figuraba la docencia. Hoy, sin embargo, reconoce que es “lo suyo”, su espacio natural.

¿Cómo nació esta vocación por enseñar?

– Yo siempre digo que la docencia me descubrió a mí” -responde con una sonrisa que dibuja una media luna en sus finos labios.

“Descubrí que enseñando me realizaba como ser humano cuando un amigo me pidió que lo supliera en su clase de Filosofía. Llegué al aula muy nervioso, pero más que nervioso sentí la adrenalina, como si mi cuerpo se estuviera preparando. Empecé y a los cinco minutos quedé absorbido con la clase. Empecé a desenvolverme como si fuera maestro de carrera, el aula parecía ser mi espacio natural y comencé a interactuar con los alumnos. Sentí cómo el aula me humanizaba, me gratificaba. ‘Esto es lo mío’, me dije”.

Con una trayectoria académica de casi 18 años en la BUAP, Eleazar Navarro tiene una metodología aprendida. Infalible. En la enseñanza de una ciencia formal como la Lógica, comienza el juego. El pizarrón es la cancha. Hay jugadores y árbitros. Las primeras reglas se aprenden, modo que afirma afirmando, modo que niega negando, pues la Lógica estudia la validez de los argumentos -premisas y conclusiones-, si el carro arranca tiene gasolina, no tiene gasolina entonces no arranca. El arte de juntar y separar.

Mtro Eleazar Navarro-VEM 2

Es un hombre delgado, de estatura media, vestuario cómodo y sencillo. Nada en su apariencia es ostentoso. Al hablar de la docencia y la Lógica, la Lógica y sus alumnos, todo en él es vibración, energía, elocuencia. Sus largas y delgadas manos hacen piruetas.

El siguiente paso es trasladar a sus alumnos del formalismo al discurso, al texto. Párrafos que contienen premisas, conectores, conclusiones. La lógica, dice, es al estudiante lo que el bisturí al cirujano. La herramienta para diseccionar la realidad. Diferenciar lo falaz de verdadero. Los pasos son graduales hasta llegar a una dinámica de pares: alumnos y maestro en la solución de problemas.

Con la asignatura de Lógica, Eleazar Navarro tiene un objetivo: formar seres críticos. Con esta orientación, llevó por primera vez a sus alumnos a la Olimpiada de Lógica, en 2007. Tarea nada fácil. Organizada por la Academia Mexicana de Lógica, grupo riguroso y multidisciplinario, la prueba consta de 30 reactivos, cuya solución debe darse en 90 minutos, 3 minutos por pregunta.

El Club de Amigos de la Lógica que forma con sus alumnos más destacados e interesados en ese saber ha dado y sigue dando frutos: en 2008 y 2009, segundo lugar; y del 2010 a la fecha, de manera consecutiva, al menos uno de los tres primeros lugares, e incluso las primeras tres posiciones en el citado certamen. En 2015, once de sus estudiantes –dos de ellos primer y tercer lugar en la fase estatal eliminatoria- competirán en la Olimpiada Internacional de Lógica, en mayo.

Eleazar es el mayor de cuatro hermanos. Es poblano. Soy platicón –suelta en la entrevista. Me gustan las pláticas de café, incluso de las cosas más absurdas y triviales. Nada más alejado de su apariencia. Me absorbe la cotidianidad, me fascina el cine… Hace una pausa…Con el cine no soy exquisito, he visto a Buñuel, Bergman…pero también si sale el Capitán América, puuuees lo voy a ver y ademaaás platico la película. Fui a ver a Bob Esponja, confiesa.

Su libro preferido, refiere, es La insoportable levedad del ser, de Milán Kundera, al cual, como a un abrevadero, ha retornado quince veces.

“Chay”, como lo nombran algunos amigos, pensó estudiar Medicina o Biología, aunque la mitad de su biblioteca eran libros de Filosofía. Su ciencia que humaniza.

Estación de radio de @BUAPoficial

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