Andamios zapateños: estreno de “Monólogos en la escuela” por el grupo de teatro El Pez en la III Feria de Ciencias, Artes y Humanidades.

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Jueves 30 de abril. Es el segundo –y último- día de la III Feria de Ciencias, Artes y Humanidades en la Zapata. El día de ayer se albergaron a aproximadamente 300 personas en el foro La Regadera, 60 por cada función. Hoy se espera la misma cantidad de gente a partir de las 11 a.m.

mEntro a las 10:30 al debate de partidos políticos realizado por el grupo de Ciencias Sociales del turno matutino. Leslie, Jessica, Caro y Ferbo llevan a la altura del corazón el logo del partido al que representan (¡cuánta identidad!). Después de una hora de puros guamazos, termina la actividad y es el turno del vespertino. El espíritu politólogo de Leslie nos hace quedarnos a la siguiente sesión de macanazos, pero ya no hay tanta euforia como en el debate anterior. Cuando salimos del salón, nos dirigimos directamente a La Regadera: la siguiente función está por comenzar.

Parados frente a la entrada del teatro nos topamos con un letrero que dice: “No tocar. Obra en proceso”. Damn. No nos queda otra que ir a la cafetería y desayunar algo antes del estreno de Monólogos en la escuela.

1:23 p.m. Julia me marca y quedamos que en unos minutos voy al teatro. Antes de salir de la cafetería, llega Dougall y nos vamos con ella a La Regadera. Tic tac, tic tac. Llegan Denisse, Vera, y Leo al teatro. Somos cuatro monólogos: las tres chicas acomodan su cabello, la falda tableada, la chamarra de cuero, la blusa de lentejuelas. Yo –para variar- desentono al lado de ellas: jeans rotos, Converse negros, chaparro y flaco. Los minutos van pasando, repasamos las salidas, cambios de sillas, luces. Nos vamos detrás del escenario.

Comienza a entrar el público y veo a Julia y Denisse repasando una y otra vez sus monólogos. Vera no está nerviosa: ha presentado su texto desde el año pasado y lo tiene bien dominado. Una vez más, se apagan las luces y quedamos oscuros detrás de las largas telas negras.

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Fernanda Vera interpretando ‘Filemón’

-¿Vas a venir por mí o no, Filemón? Vera camina a lo largo del escenario mientras habla por teléfono con su novio. Es de noche, sale del antro y tiene la suficiente cuerda como para echarle en cara que se va de briago con sus amigotes.

Pinche Filemón, te vas a arrepentir.

Se escucha que el móvil azota en el suelo y Leo apaga el reflector rojo. Entramos al escenario: Julia lleva sus cosméticos, yo su silla. Silencio, el ámbar cae sobre ella.

Alcanzo a verla sentada frente a un espejo imaginario mientras pinta sus labios de un rojo carmín, rímel en las pestañas, polvo en las mejillas. Parece muy ruda con esa chamarra de cuero y los pantalones negros pegados; también con la materia reprobada. Apresúrense, jóvenes. Aquí no hay cábida para los débiles.

Un oscuro más. Denisse viste el mismo uniforme colegial que hace cuatro (¿o cinco?) años cuando coincidimos por primera vez en la Venustiano Carranza. Bueno, tal vez la falda es ahora más corta. Está esperando para pasar a la oficina de la madre superiora, se detiene a mirar la pulsera que le regaló su novio cuando cumplieron un año. Pensé que se trataba de una Aspirina o algún analgésico […] Me van a creer, soy del cuadro de honor.

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Denisse Obregón interpretando ‘Qué le diré a la madre superiora’.

Denisse sale de escena, la madre la está esperando. Ahora es Julia quien pone en el escenario mi silla, Vera el teclado de computadora sobre la mesa, yo la cámara para grabar todo y subirlo a internet. Hoy en la escuela besé a un hombre, un compañero… Las llantitas de la silla me permiten moverme hacia adelante y atrás. Comienzo a sudar interminablemente y la luz verde sobre el monitor se va apagando. Cuando él diga lo que vio, sabrán que fui yo… van a venir a buscarme. Desaparece el ámbar, Julia acciona el disparo.

Cuando toda la gente termina de salir de La Regadera queda un calor asfixiante. Salgo con Leslie y tomamos un poco de aire. Monólogos de la escuela reinicia en media hora.

Peor que un encuestador del INEGI.

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