¿Sabes cómo participaron los universitarios durante la revolución mexicana?

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Juan Andrew Almazán, Francisco I Madero, Luis Sánchez Pontón y Alonso G Alarcón en el Carolino, donde se albergaba el Colegio del Estado de Puebla hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Juan Andrew Almazán, Francisco I Madero, Luis Sánchez Pontón y Alonso G Alarcón en el Carolino, donde se albergaba el Colegio del Estado de Puebla hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

 

El presente texto es un fragmento del libro: Puebla en el centenario de la revolución  de Martha Ruth Molina Osterroth

LA ÉPOCA DE ORO DEL COLEGIO DEL ESTADO

Cuando la invitación, mediante volante redactado por Aquiles Serdán[1] para participar en la recepción al candidato del Partido Antirreleccionista Francisco Ignacio (según recientes investigaciones, no era Indalecio, como siempre se creyó), Madero en su visita a Puebla los días 14, 15, 16 y 17 de mayo de 1910 llegó a manos de estudiantes del Colegio del Estado, hoy Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, nadie hubiera imaginado que sería el inicio de la “época de oro” del Colegio y una de las páginas más brillantes de nuestra historia patria.

Puebla tenía importancia para la vida nacional, primero, porque fue la primera ciudad mexicana fundada por españoles y para españoles (16 de abril de 1531), por su cercanía con la capital, por su potencial y pujanza económicos y porque contaba con una excelente educación.

 

Había desplazado a Mérida, desde la intervención francesa, como principal centro de estudios (después de la capital de la república) y había tenido gran auge durante el porfirismo porque respondía a sus intereses y por méritos de Rafael Isunza, director del plantel de 1893 a 1910, enviado a Europa por el gobernador Rosendo Márquez (1885-1892), con patrocinio de Manuel Toussaint, durante 1888, a recorrer España, Francia, Alemania, Inglaterra, Bélgica y Suiza para conocer sus sistemas pedagógicos y aplicarlos en el Colegio del Estado.

Y, porque conquistar Puebla significaba la antesala de la conquista de la Ciudad de México. En este contexto, el Colegio del Estado contaba con avances y equipos pioneros en el país y el continente, como lo señala Luis Navarro Rojas en su libro conflictos estudiantiles y poder estatal en Puebla. 1900-1925, editado por la Universidad Autónoma de Puebla en 1999 y que incluye trabajos especializados de documentos de los archivos universitarios de Ana María Huerta Jaramillo, “El Colegio del Estado de Puebla”, “Los estudiantes poblanos en 1910”, “Conflictos estudiantiles en Puebla”; y de Jesús Márquez Carrillo, “Educación, historia y sociedad en Puebla”. Había, también, vieja tradición de lucha política, dentro y fuera de la institución educativa.

Pero el individuo más importante en la promoción y el fortalecimiento del lazo entre antirreeleccionistas y magonistas fue Aquiles Serdán. Era un activo, incansable e intransigente campeón de la causa y su pasado político era apropiado para cumplir el papel de incorporar el proletariado radical del PLM (Partido Liberal Mexicano de Ricardo Flores Magón, cuyo manifiesto data del 1o de julio de 1906 en San Luis, Missouri y su programa del 11 de septiembre de 1911, en Los Ángeles, California, del que incorpora la Constitución de 1917 varios artículos), dentro de las filas maderistas, más moderadas y burguesas. El abuelo materno de Serdán, Miguel Castulo Alatriste, férreo liberal, fue gobernador del estado por un breve período en 1857. En abril de 1862, mientras encabezaba una fuerza contra los conservadores en Izúcar de Matamoros, fue capturado y ejecutado. El padre de Serdán, Manuel, era un veracruzano que estudió en Puebla. Nunca llegó a terminar su licenciatura en derecho tal vez debido en parte a su activismo político. Manuel instaló una zapatería para mantener a su esposa y sus cuatro hijos. En 1878, Manuel Serdán, Alberto Santa Fe y Tiburcio Montiel formaron el Partido Socialista Mexicano y el periódico La Revolución Social. Manuel Serdán y Santa Fe fueron coautores de la Ley del Pueblo, que pedía una reforma agraria radical para el campesinado. Su movimiento llegó a tener bastantes seguidores, especialmente en los estados de Puebla, Tlaxcala y Veracruz, pero fue rápidamente reprimido después de varias rebeliones. Al poco tiempo Manuel desapareció sin dejar rastro, por lo que se supuso que pudo haber sido muerto o mandado al exilio por el gobierno. Aquiles Serdán nacido en la ciudad de Puebla en 1877, sólo tres años antes de la desaparición de su padre…

Precisa David La France en su libro Madero y la Revolución Mexicana en Puebla, editado por la UAP en 1987, sin duda el mejor en recopilación e investigación, basado en libros clásicos como La Familia Serdán de Jesús Flores Sevilla (descendiente de Natalia Serdán) y en trabajos exhaustivos como los del investigador Miguel Ángel Peral, entre muchos otros, además de aportaciones propias.

Es decir, en Puebla no era nada nuevo el brote de acciones libertarias contra la dictadura porfirista, emanadas del espíritu juarista, aún prevaleciente y principalmente, contra el regreso de privilegios económicos e influencia política del clero católico, derrotado por Juárez en el siglo XIX.

Con Aquiles y tres hermanos, Máximo, Carmen y Natalia, leyendo la escasa pero selectamente revolucionaria biblioteca de su padre Manuel Serdán, a pioneros del anarquismo: Bakunin, Kropotkin y Proudhon: “la propiedad es un robo”; marxismo y otros que tenía Manuel Sevilla Rosales, esposo de Natalia, quien ya viuda, heredera de la casona de Santa Clara, donde conspiraban contra Díaz; pero, sobre todo, la influencia de su madre, doña Carmen Alatriste y la esposa de Aquiles, Filomena del Valle, el futuro revolucionario de Puebla estaba asegurado.

En este contexto, penetraba en el país el ideario anarco-revolucionario de Ricardo Flores Magón (disfrazado de liberal para no asustar a los pusilanimes comunistas”, decía, por recomendación del potosino. Antonio Soto Diaz y Gama, quien también logró convencerlo para lanzar el Programa del PLM del 1 de julio de 1906 “todo partido debe tener su manifiesto”, le apremiaba) a través de su órgano de combate: Regeneración.

Para 1908 existían El Antirreeleccionista, del Partido Antirreeleccionista de Madero, después de que publicó su libro, 1908, La sucesión presidencial en 1910, y, el periódico de Serdán, No Reelección.

Rodeado de magonistas, Serdán, (creían, los magonistas, que así podrían acceder a mejores conquistas populares valiéndose del moderado Madero), disfrutaba de la creación de noventa clubes antirreeleccionistas: “Luz y Progreso” (el de Aquiles), “Ignacio Zaragoza”, “El Antirreeleccionista Poblano. “Reivindicación Popular” y “Guillermo Prieto, en el estado de Puebla (incluso uno femenino, “Josefa Ortiz de Domínguez”, de obreras textiles y de la cigarrera Pinchet, encabezado por Carmen Serdán y que mantenía relaciones con Sara Pérez esposa de Madero) para 1909: y de otros en Tlaxcala entre ellos el club “Regeneración” de los hermanos Andrés y Melitón Campos,, de oficio carniceros; Rafael Rosete presidente de: “Libertad y Progreso”, Hilario C. Salas y, el combativo tlaxcalteca, Juan Cuamatzi miembros del PLM.

Igualmente, de la proliferación de periódicos antigubernamentales en Puebla, durante 1908-1909,entre ellos: El Revolucionario, de Ignacio Rascón; El veterano de Pascual Mendoza; El Cisne, de Luis Sánchez Pontón, Alfonso G. Alarcón y Manuel Beiztegui, líderes estudiantiles, que lo hacían circular clandestinamente entre estudiantes del Colegio del Estado; Iris de Gregorio de Gante de la escuela Normal; El Guía Obrero de Rafael Rosete, que llegó a publicar artículos en Regeneración; entre otros con más lectores proporcionalmente que en la actualidad.

Era tal el radicalismo de Serdán (Ricardo Flores Magón nunca se refirió a él, hasta que fue asesinado el 19 de noviembre de 1910, citándolo como Auiles Cerdán, aunque sí al revés) que Madero se asustaba. Pero lo consentía, porque era garantía y útil para su causa, en momentos de alianzas, en busca de otros apoyos, que no fueran obreros, artesanos y estudiantes.

Madero promovió, frecuentemente, otros clubes de empresarios y comerciantes de Puebla, entre ellos el de la clase media, Central Antirreeleccionista del Estado de Puebla (de acomodaticios y traidores que solicitaron permiso al dictador para fundarlo y así quedar bien con dios y el diablo -Madero y Diaz— en el que incluso se fueron serdanistas como los hermanos Rousset, salvador Herrejón, Rafael Rosete y Felipe Contreras) que le exigía a Madero desplazar de la jefatura a Serdán provocando serios incidentes que ponían en peligro la unidad y combatividad requerida, pero que siempre anteponía refunfuñando, Serdán, por “el bien de la causa”, encabezado por Carlos Aldeco y Everardo G. Arenas quien antes de la llegada de Madero a Puebla el 14 de mayo de 1910 le comunicó un plan del gobernador Mucio P. Martínez para asesinar a Madero, provocando un apagón en la estación del ferrocarril en Apizaco, Tlaxcala, creando desorden para asesinarlo; lo que presumía, evitó. Porque estaban preparados con antorchas y prevenidos. Complot que nunca se confirmó aunque tampoco nadie puso en duda, salvo Aquiles que lo vio como maniobra de Aldeco y Arenas para quedar bien con Madero.

No era para menos, Aquiles (el gobernador Mucio le había ofrecido trabajo bien remunerado en su gobierno, lo que rechazó) planeó levantarse en armas mediante tres revueltas después de la visita de Madero a Puebla, a finales de mayo de 1910. En la primera, encabezaría obreros de Puebla, Cholula, ocuparía la última capturaría el cuartel militar y marcharía a Atlixco-, los trabajadores se rehusaron por insuficiencia de armas. Madero envió a Emilio Vázquez Gómez a tranquilizarlo. La segunda revuelta fallida era de obreros textiles de Metepec que asaltarían. Atlixco, liberando reos, muchos maderistas, recién presos, ejecutarían a funcionarios y saquearían tiendas para la causa; el jefe policíaco del lugar descubrió el plan, hubo varios detenidos y el resto cercado por el ejército. Una tercera revuelta, entre trabajadores de Metepec (Atlixco) y Tlaxcala, para tomar San Bernardino Contla, Tlaxcala. En este lugar, fue retenido el presidente municipal quien logra escapar y hace abortar la intentona.

En alguna ocasión, refiere LaFrance con lujo de detalles, Aquiles huyendo de Puebla acude a su tío Baraquiel Alatriste, en Jalapa, Veracruz, quien, en lugar de ayudarlo, lo entregó a la policía por lo que quedó preso. A diferencia de otro tio, Miguel Rosales, dueño de una fábrica de tabaco y una tienda de herramientas, quien participó en los preparativos de la revolución proveyendo de fondos y material, además de pólvora y rifles Winchester, y fue quien recibió a los menores y niños que salieron de la casona en Santa Clara, la mañana del 18 de noviembre, antes de que llegara la policía para cuando los Serdán y sus allegados estaban dispuestos a ofrendar sus vidas.

[1] “Próximamente llegarán a esta ciudad los candidatos del pueblo, Sres. Francisco I. Madero Francisco Vázquez Mota. Se invita al pueblo y a los estudiantes a recibirlos como se merecen. Sufragio efectivo. No reelección”. Nótese que no se fijaban fechas precisas.

 

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