Lo políticamente correcto

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“El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento”. George Orwell, 1984.

Lo políticamente correcto nació como una buena iniciativa en los años 80 con la creación de la escuela de Frankfurt con el propósito  de incrementar el respeto por las minorías y más específicamente:

“Lo políticamente correcto se conoce como la actitud orientada a lograr cierta igualdad entre las diversas minorías que componen una sociedad multicultural y multiétnica; pero revirtiendo el equilibro de poder –lo que se llama «discriminación positiva»– en favor de las autodefinidas como «minorías oprimidas»: negros, mujeres, homosexuales, emigrantes, etcétera”. José Antonio Martínez, Catedrático de Lengua Española de la universidad de Oviedo (2006-2007).

Y Según una definición nueva lo PC engloba la discriminación, la represión, la injusticia, los prejuicios, la exclusión, la marginalización por raza, genero, grupo minoritario, educación multi-lingual, orientación sexual, oposición al capitalismo, el dominio del hombre, los derechos de los animales, la clase social…

 Pero la intención de lo PC se extravió en lo radical hasta convertirse en un movimiento tiránico que bordea lo absurdo y da pie a burlas.

En sus inicios tuvo éxito. Parecía que todo el mundo comprendía la utilidad y congruencia de una sencilla idea: era necesario no referirse de manera ofensiva a aquellos que eran objeto de injusticias y nombrarlos de acuerdo a como eligieron ser llamados.

Y yo me pregunto ¿Cómo fue que dicho pensamiento dio inicio a la situación actual? ¿Lo políticamente correcto busca ayudar o distorsionar? Pues al parecer al querer liberar a una parte de la población desaprueban a otra y con más rigor y lo políticamente correcto pierde su sentido de respeto a la persona cuando se utiliza de una forma que distorsiona el lenguaje de la realidad y la situación. La distorsión de la realidad y del lenguaje, el no reconocer la situación como es y llamarla de otra forma, solo conduce a mantener una situación de una forma superficial, sin sentido ni solución y se pueden poner como ejemplo a grupos como feministas y homosexuales que te etiquetan como intolerante si no estás de acuerdo con su pensamiento.

“El autoritarismo de lo políticamente correcto considera al ser humano como débil, pasible de ser engañado, o sea que está necesitado de la protección de esta nueva cultura que no está basada en el concepto de sociedad libre.”  José A. Frield zapata escritor de “LA PRENSA”.

Puedo entender a lo PC como el intento de grupos minoritarios o que sufren algún tipo de opresión por visibilizar su problema e influir en la sociedad mediante el lenguaje y es en general totalmente entendible, el problema surge cuando da iniciativa a una sociedad más sensible que lucha contra todo que no esté dentro de lo que consideran “aceptable” o correcto. Según mi perspectiva Lo políticamente correcto te quita la libertad de pensar pues te impone sus propias ideologías usando métodos aún más autoritarios y tiranos que los de la sociedad que critica. Y más que la restricción al pensamiento libre es el miedo a usar un lenguaje con connotaciones discriminatorias que a final de cuentas nos ha llevado a usar un lenguaje condescendiente, que en ocasiones lo que hace es acentuar las diferencias.

Lo políticamente correcto toma a veces posturas absurdas de restricción y censura. “Aquí, Caperucita aparece como una nena feminista y decidida, que vive en el seno de una familia alternativa, y el lobo feroz es vegetariano y ecologista, y no mataba ni a una mosca ni a una lombriz.” James Finn Garner escritor estadounidense reescribió con ironia, los tradicionales cuentos infantiles en su libro Politically correct, Bedtime Stories, publicado en 1994.

Las bases de  lo políticamente correcto fueron un enlace del marxismo cultural, un régimen para castigar a la oposición y señalar a la herejía social así como la inquisición castigo a la herejía religiosa algo que las dos situaciones tienen en común es la supuesta  intolerancia.

“la corrección política es, en suma, una ortopedia lingüística que ataca el síntoma pero no el origen del sistema”. Jordi Costa, ensayista.

 Hemos ganado un gesto distanciado y desagradable, lo que no es mucho más que un débil disfraz para ocultar, no ya nuestra capacidad para distinguir entre el bien y el mal, sino nuestro miedo para expresarlo.

 Cada individuo tiene un libre albedrío, puede ser y pensar lo que mejor le parezca o convenga y es que el lenguaje políticamente correcto está llegando a un punto tan estricto que llevar las expresiones coloquiales a cualquier medio de comunicación es un riesgo. Pero el lenguaje marca el pensamiento, y también el pensamiento colectivo de la sociedad, aunque algunas veces sería deseable menos corrección expresiva y más atención a esos colectivos a los que denominamos con exquisito respeto pero no prestamos el apoyo que necesitan.

No se trata de pensar cómo hablamos, se trata de hablar como pensamos.

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