Los árboles que te rodean, ¿para qué conocerlos?

Compartir

Cuando nos trasladamos por nuestra colonia y por el centro histórico del municipio de Puebla no siempre somos conscientes de los árboles que hay en las banquetas y camellones. A pesar de que no son muchos, los que hay forman parte del paisaje urbano y son muy importantes. Y no sólo por ser seres vivos, sino también por los beneficios que nos pueden brindar: regular la temperatura del ambiente, dar sombra, proporcionar oxígeno, absorber CO2, entre muchos más.

Es importante tomar en cuenta que algunos árboles tienen la capacidad de proporcionar más beneficios que otros, pues depende de los recursos que tengan disponibles para desarrollarse, de su estado de salud y de las características inherentes que los conforman como especie.

Un dato muy interesante es que la mayoría de estos árboles que se encuentran en la ciudad no son nativos de México. Desde hace décadas fueron traídos desde Asia y de otros países por sus atributos ornamentales, como el laurel de la India, el trueno, la jacaranda, el eucalipto y el ciprés común. Entre los poco nativos sólo sobresale el fresno.

Ahora son cultivados en nuestro país y siguen siendo una opción para reforestar las ciudades. Excepto por el eucalipto, ese se multiplica solito, pues sus semillas cuando son dispersadas por el viento pueden germinar en lugares donde haya suelo disponible, aunque las condiciones ambientales no siempre sean favorables.

El caso del eucalipto merece especial atención, pues fue usado en algunos sexenios como la planta número uno para reforestar y tener éxito en las acciones “en pro del ambiente”, de las que se enaltecían los gobernantes. Sin embargo, este árbol ofrece pocos beneficios ambientales y además no permite crecer a otras plantas. Por otro lado, culturalmente es usado en la medicina tradicional y puede ser aprovechado para producir papel y construir muebles.

Otros árboles en la ciudad están muriendo, pues casi no tienen espacio para crecer y suelen ser podados para que no “estorben” a los cables de electricidad, comprometiendo su sobrevivencia, pues la técnica que se emplea no es la adecuada. Por eso es urgente que se tomen medidas para darles un buen mantenimiento y se planten árboles y arbustos indicados para que no representen problemas en el diseño urbano, recalcando que la urbe pertenece al paisaje y no al revés.

En Puebla, como en otras ciudades, se han realizado inventarios del arbolado urbano para conocer las especies y el estado de salud en la que se encuentran. Con esta información se pretende llevar cabo una mejor gestión y manejo de los árboles desde las oficinas del gobierno municipal.

Alguna vez te has preguntado, ¿antes de que Puebla fuera urbanizada, qué tipo de árboles había? ¿cuál era la vegetación donde ahora se encuentra mi casa? Es común que no nos cuestionemos las condiciones e historia del lugar donde vivimos, pues estamos muy habituados a vivir en la urbe, con todas las apuraciones y pendientes por hacer, sin contacto con la naturaleza, que nos hace olvidarnos de su importancia y valor para nuestras vidas.

Para estas preguntas se tienen muy pocas respuestas, ¡pero tenemos algunas pistas!: ya que habitamos en una región de clima templado y a que nos rodean grandes volcanes, no es difícil conocer los bosques de pino y de encino nativos que habitan en las faldas de la Malinche. Seguramente los bosques de encino se extendían hacia las partes más bajas de esta montaña en donde ahora se encuentran cultivos agrícolas principalmente. Probablemente, en el resto de la ciudad, se extendían bosques de coníferas junto con encinos en las lomas altas del norte del municipio poblano, rodeados de ríos. Es posible que abundaran pastizales, y bosque tropical caducifolio y matorral xerófilo al sur, como en el humedal de Valsequillo y en la Sierra del Tentzo.

Si subimos al techo de nuestra casa o visitamos la terraza de la Biblioteca Central de la BUAP, sumando un cielo despejado, es posible que podamos admirar, además de los volcanes, algunos cerros o pendientes que actualmente cuentan con remanentes de vegetación nativa, y que tienen una enorme importancia social, biológica, económica y ambiental, como en el Cerro Zapotecas, la Calera, Flor del Bosque, el humedal de Valsequillo y la Sierra del Tentzo. Algunos de los mencionados cuentan con protección estatal, federal e internacional.

La naturaleza tiene la clave de nuestras satisfacciones estéticas, intelectuales, cognitivas y aún espirituales

Edward O. Wilson

Hoy en día, y a pesar de las declaraciones de protección, estos lugares presentan graves problemas de conservación, pues sus bosques están siendo deforestados. Es casi nula la inversión por parte del gobierno en ellos para lograr la conservación de sus bosques y biodiversidad en general. El turismo es atroz, pues no se respetan las señalizaciones o no existen, y la gente continúa paseando a sus mascotas, tirando residuos, y perturbando zonas que deberían ser restringidas para conservación.

Ahora que conoces mas a los árboles que te rodean ¿cómo vas a cuidarlos?

***

Nuestra divulgadora invitada, Diana Salas, es estudiante de Biología, amante de la naturaleza, adora andar en bicicleta y descubrir el arte en todas sus expresiones. Cree que cada día es una gloriosa oportunidad para aprender, compartir con los demás y ser felices. Divulgar la ciencia ha formado parte de su vida.

***

Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura, para compartir eso que saben o que les gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

Busca otros textos e imágenes en las redes sociales con el hashtag #EscribirParaDivulgar

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

Be first to comment