#Crónica Festival Catrina. Sui géneris y sorpresivo.

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Fotos: Fer Herrera / Crónica: Pablo Prieto

De los errores, aciertos, tropiezos y buenos pasos se aprende. La sinergia lleva al éxito, de eso estoy seguro. El Festival Catrina ha sido constante desde su primera edición. No hay último semestre del año, desde 2016, que no tengamos el llamado ‘Festival más grande de Puebla’. Carteles sui generis  y artistas que jamás esperaron coincidir en el mismo evento, ha sido la tónica que han llevado por 4 años. The Growlers junto a Drake Bell y Mon Laferte; Albert Hammod Jr. al mismo tiempo que Caballo Dorado; siguen siendo grandes anécdotas que contar.

Nos lanzamos a la edición 2019, en el Parque Ecológico, el pasado sábado. La insistencia de los organizadores por la mezcolanza de géneros puso a Karol G, Los Acosta y Flaming Lips, el mismo día en el mismo lugar. Al mismo tiempo algunos nombres pequeños nos llamaron la atención como es el caso de DJ Perro, (banda poblana que viene de viajar al Festival ArcTanGet en Bristol, Inglaterra), los Blenders, Mi Sobrino Memo y Señor Kino.

Esa fue nuestra línea durante las más de 12 horas que estuvimos sumergidos en música. Digo estuvimos porque así se sintió, no iba sólo. Por Radio BUAP me acompaño mi amiga y fotógrafa Fernanda Herrera, al mismo tiempo que compartí evento con amigos de otros medios como Cat Rock y Perros Productores; o, también, con aquellos extraños que me topaba y no me negaban una sonrisa al darnos cuenta de que estábamos disfrutando del evento. Esas son de las cosas que más disfruto. La primera banda que vimos fue DJ Perro; brutales, finos y pulcros. De verdad les recomiendo a estos jóvenes poblanos que con una producción pobre pero ideas frescas, han dado de que hablar en medios especializados a lo largo del globo. Math rock de calidad.

Entre varias propuestas sonando a la par, estuvimos presenciando a Mi Sobrino Memo. Es curioso como teniendo un buen fan base fue de los 1eros en tocar. Este año le fue bien con su 1er larga duración ’Somos Amigos’. Así lo dicen los 4 millones de escuchas de la canción homónima, o la misma cantidad en ’Cuando Fuimos Nada’ y ’#ÉramosNovios’. Después nos topamos con Silvana Estrada y Gran Sur, de quienes poco podemos decir pues estuvimos presenciando 3-4 rolas de cada uno. Sin embargo, me doy el tiempo de felicitar al buen Cha, quien se la rifó cono éste trío y más tarde se aventó un concierto más energético con Moderatto.

Después disfrutamos de Los Blenders y Señor Kino. De los 1eros canté varias rolas y pude ver como ellos disfrutaban de la gran cantidad de gente que acudió a verlos; ésta década han crecido un buen. Da gusto que cierren presentándose con los éxitos que tanta fama les han dado como ‘Ha sido’ y ‘Amor Prohibido’. A los 2dos también les doy palmas. Llevan varios años tocando y mejoran con cada presentación. Aún recuerdo aquel mayo del 2018 en que los ví jóvenes y con mucha energía, presentando su reciente álbum ‘Colores’ en el Festival Marvin. Coachella les ha hecho entender que su música va para largo, al igual que a Los Blenders.

Un caso particular fue Ed Maverick. Tímido y con pocas ganas de expresar como se sentía sobre el escenario. Se nota que le afectó mucho el acoso recibido en redes sociales. Eso o algo más le mantuvo distraído, pues fue Diego (Dromedarios Mágicos) quién se ponía a dialogar con la gente. Ojalá el 2020 le caiga bien a éste joven; dio el salto muy rápido y da gusto verlo en las letras grandes, pero le falta tiempo para retomar el hilo que le hizo pegar de esa manera. Descansamos un rato y vimos presentaciones de manera más vaga, como con Enjambre o Karol G a lo lejos. Nos preparábamos para algo que, sabía, nos iba a volar la cabeza.

Primero Mac Demarco. El canadiense dio la sorpresa al asistir al Catrina; nadie lo esperaba y menos siendo el Nrmal su anterior parada en México. Es un tipo muy ameno y que le cae bien a la mayoría de gente; bromista, burdo y rebelde son las palabras que usaría para describirlo. La gente quedó encantada con su presentación, muy aparte de que terminara pasado de tiempo y tuvieran que cortarle el sonido. Lo único que hay que reprocharle es que no tocó ‘My Kind of Woman’ y que sólo regaló una guitarra.

El siguiente show se cose aparte. El prestigio que tiene la banda de Oklahoma, Flaming Lips, le ha obligado a mantener un estándar de calidad en cada presentación. Así lo ha asimilado Wayne Coyne, vocalista y líder del grupo, al armarse un tremendo espectáculo alrededor de cada concierto. El setlist fue algo predecible para cualquiera que haya estado al tanto de sus últimas presentaciones; parte perteneció al álbum ‘The Soft Bulletin’, que nada cumpliendo 20 añotes, y la otra a ‘Yoshimi Battles and the Pink Robots’, clásico aclamado por la crítica y el público. Los extras fueron canciones ya aceptadas como hits de la banda como ‘She don’t use Jelly’, ‘Yeah Yeah Yeah Song’ o ‘There Should Be Unicorns’. Globos gigantes, un Unicornio, uno de los robots contra los que pelea Yoshimi, ojos y boca de gran tamaño, un arcoíris, un letreo que decía ‘Fuck Yeah Festival Catrina’ y Wayne Coyne dentro de una burbuja siendo lanzado al público, fue lo que nos mantuvo entretenidos mientras coreábamos ‘Race for the Price’, ‘A Spoonful Weighs a Ton’ o ‘Do You Realize?’. Mucha de la gente que esperaba a Cartel de Santa quedó impresionada con la legendaria banda.

Esa fue nuestra travesía. Pocos rumbos, casi siempre en el rock y folk. No nos adentramos a otros géneros por falta de tiempo. El Festival Catrina es para aquel amigo que dice ‘escucho de todo’, leí la otra vez. Y sí coincido, mis expectativas fueron pocas pero fueron los Flaming los que las superaron; cosa que me sucedió el año pasado con Weezer (después de ese concierto quedé afónico y recuperé la voz en dos días). Seguiremos a la expectativa de las sorpresas del 2020, que, por sus antecentes, parecieran ser buenas.

 

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Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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