La relajación, el equilibrio entre la mente y el cuerpo

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En la actualidad se están presentando cambios vertiginosos como nunca; desde lo líquido de las sociedades, como lo menciona Bauman, hasta la constante infoxicación, se ha presentado un incremento de la tensión y estrés, no sólo de adultos, sino también de niños.

Sin embargo, es bien sabido (aunque de forma general y con un poco de escepticismo) que la relajación puede ser una herramienta para equilibrar las tensiones manifestadas en el cuerpo. La relajación de acuerdo con Durand de Bousingen (1992) es “una técnica que busca un reposo lo más eficaz posible, y al mismo tiempo una economía de fuerzas nerviosas puestas en juego por la actividad general del individuo (p.3).

Este estado de reposo tiene una tradición indio-tibetana antiquísima, pues se reconocía la estrecha relación entre lo físico y psíquico del ser humano. Aún en nuestras fechas, con estudios analíticos de tipo fisiológico, se reconoce su relación para el mantenimiento hemostático del organismo. Es decir, el ser humano, a nivel biológico y psicológico reposa sobre procesos de reducción o equilibrio de tensiones.

Desde la perspectiva fisiológica, Durand de Bousingen (1992) hace mención que la palabra “tono” proviene del griego “tonos” que hace referencia a tensión. De ahí que los músculos, tanto estriados como lisos, estén coordinados para recibir los estímulos nerviosos que mantengan el tono muscular de manera equilibrada.

Por otro lado, el enfoque genético señala que desde nuestro nacimiento vamos desarrollando “la función tónica”, por medio de relaciones tónico-emocionales en conjunto de nuestra actividad digestiva y respiratoria (Durand de Bousingen, 1992, p. 15). Si bien en un principio las reacciones motrices son arcaicas e hipotónicas, posteriormente las manifestaciones tónicas se harán presentes a través de estímulos agradables y desagradables. Esto se complementará con la fase emotiva, donde se forma el carácter y se humanizan las relaciones tónicas.

De tal forma que la rigidez y relajamiento se volverán algo simbólico, dando un salto de la sensibilidad subjetiva a la sensibilidad perceptiva.

Precisamente la simbolización y la historicidad de este proceso nos refiere al enfoque diferencial y constitucional. Durand de Bousingen (1992) menciona que la distinción propuesta por Ajuariaguerra es de las más acertadas, debido a que señala la existencia de reacciones tónico- pscioafectivas y tónico-emocionales. Las primeras hacen referencia a gestalts (formas) primitivas, mientras que las segundas describen el tono en función del carácter. De tal forma que, con base en la relación tono-emocional encontramos el enfoque psicoanalítico, como la lucha entre ciertos impulsos y el “yo” que se refleja en lo fisiológico (Durand de Bousingen, 1992, p. 19).

A partir de estos enfoques, Durand de Bousingen (1992) menciona que los métodos para este proceso desde un punto de vista fisiológico se centran en la conducta tal como la relajación progresiva de E. Jacobson, quien parte de las emociones y su relación con las perturbaciones nerviosas. Por su parte el enfoque terapéutico encontramos que Schultz, quien busca una mejora en la hipnosis y cimienta las bases de la autorrelajación, un sistema de ejercicios fisiológicos racionales para provocar una desconexión general y permite las realizaciones propias de los estados auténticamente sugestivos. Mientras que el entrenamiento autógeno busca una resolución del tono muscular de tal forma que se propicia una modificación psicológica en el individuo.

Sobre los cambios que se propician durante su aplicación encontramos que, su aplicación en personas que gozan de salud tiene un carácter preventivo, ya que puede amortiguar la resonancia de algún efecto emocional, propicia la recuperación ante la fatiga cotidiana e inclusive tiene un efecto anestésico. En lo que refiere a las enfermedades psicosomáticas se hace patente una disminución o desaparición de los efectos aversivos. Mismos efectos suelen presentarse a nivel neuropsiquiátrico, pues contribuye a una mejor transmisión de las señales nerviosas, lo que complementa el tratamiento del paciete. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya beneficios a nivel organizacional e inclusive educativo, sino todo lo contrario. Estos efectos también pueden desarrollarse para tener mejores resultados a nivel productivo y en las relaciones dentro de dichos sistemas.

Estos beneficios motivan a más de uno a introducirse en el aprendizaje de las diversas técnicas de relajación. Sin embargo durante su aprendizaje es imprescindible seguir ciertas consideraciones: como el conocimiento propio o la disposición para hacerlo, el compromiso en la continuidad del entrenamiento, seguir el orden de las indicaciones, comprender que se requiere de tiempo y espacio para conseguir los objetivos planteados, es decir no hay resultados inmediatos o milagrosos, además de que de ser necesario se debe de acompañar de un tratamiento o revisión médica (Durand de Bousingen, 1992, p. 51).

Estudiante de Psicología. Desde hace 21 años jugando a ser humana.

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