La fotografía en la Revolución Mexicana, el paso al fotoperiodismo nacional.

Compartir

La fotografía es un medio de comunicación que desde sus inicios ha tenido como función documentar momentos de suma importancia. En términos más específicos, es una imagen técnica, es decir, una forma visual que se obtiene mediante un aparato óptico-mecánico: la cámara, y un soporte fotosensible. Roland Barthes (1989), afirma que la fotografía repite mecánicamente lo que nunca más podrá repetirse existencialmente (p. 26). Es por esto, que los acervos fotográficos se vuelven una fuente invaluable de información.

Imagen relacionada

Antes de la Revolución Mexicana, ya había fotografías de guerra; no obstante, eran retratos de combatientes en sus campamentos, o vistas panorámicas de los campos de batalla devastados, en ocasiones incluso con cadáveres abandonados. La Revolución Mexicana no sólo es la primera gran guerra civil del siglo XX, sino quizá, la mejor y más íntimamente captada en acción mediante imágenes fotográficas y cinematográficas.

Resultado de imagen para archivo casasola

Desde el inicio del conflicto, las fotografías documentaron exhaustivamente cada evento y llevaron una crónica diaria del desarrollo del conflicto en todos sus aspectos, dando paso a una nueva rama de la fotografía en México: el fotoperiodismo. El pa­pel del fo­to­pe­rio­dis­ta ha si­do vi­tal pa­ra re­gis­trar la his­to­ria de las dis­tin­tas gue­rras y acontecimientos en el mun­do. Ca­be men­cio­nar que la épo­ca do­ra­da del fo­to­pe­rio­dis­mo se re­gis­tra entre 1930 y 1950 en Eu­ro­pa, pre­ci­sa­men­te du­ran­te la Se­gun­da Gue­rra Mun­dial, cuan­do la fo­to­gra­fía al­can­zó un im­pre­sio­nan­te de­sa­rro­llo tec­no­ló­gi­co, sin embargo, es certero afirmar que la Revolución Mexicana fue de los primeros laboratorios fotoperiodísticos del mundo.

Diversos fotógrafos siguieron a cada líder revolucionario, construyendo imágenes icónicas y de este modo ganando simpatías u odios a sus ideales, ya que, como Barthes (1989) asegura, una foto puede ser objeto de tres prácticas (o, de tres emociones o intenciones): hacer, experimentar, mirar. (p. 26).

Imagen relacionada

A veces profesional, a veces aficionado casual; el fotógrafo fue un protagonista central del conflicto armado. De modo individual o acompañado por otros colegas, documentó los acontecimientos más significativos de la Revolución Mexicana, construyendo una imagen reconocible de ésta y de sus caudillos.

Además de las fotos icónicas de Emiliano Zapata, Francisco I. Madero o Pancho Villa, en nuestra memoria colectiva quedan las figuras anónimas del revolucionario, la Adelita al pie del cañón o el fusilado; así como de las masas de caballos en los campos de batalla y los caudillos bajo la sombra del ferrocarril. La fotografía de la Revolución Mexicana no sólo hace visible el México real, complejo y contradictorio. También define una serie de imágenes representativas que los gobiernos posrevolucionarios utilizarían en su proyecto nacionalista para crear un sentimiento de identidad cultural en los mexicanos. Esta etapa de construcción y definición supuso privilegiar y marginar ciertas imágenes, a la vez que, gracias a su ambigüedad o su debilidad semántica, se les reasignó significados a otras, con el propósito de forjar una Revolución favorable, es decir, una Revolución que corroborará las premisas de la retórica nacionalista.

Resultado de imagen para archivo casasola

Por su capacidad de registrar cómo y dónde sucedía cada acontecimiento, el alcance de dichas imágenes se perpetúa en la construcción de una memoria iconográfica del país. En todas estas se hace notable la marcada desigualdad social de la época entre ricos y pobres, así mismo, todas las fotografías analizadas muestran la unión del pueblo mexicano frente a la represión porfirista, dejando ver a un México fracturado pero de pie.

Resultado de imagen para archivo casasola

Es importante conocer y entender que la Revolución Mexicana fue mucho más que un conflicto armado por la liberación del régimen porfirista, sino que, fue un hito en la forma de producir fotografía, cine y música en México, dejando un invaluable legado que consolida la identidad del mexicano contemporáneo.  

Referencias

Barthes, R. (1980). La cámara lúcida. Ciudad de México: PAIDÓS.

Casanova, R. y Kónzevik, A. (2006). Archivo Casasola. Instituto Nacional de Antropología e Historia. Recuperado el 17 de abril de 2019, de https://sinafo.inah.gob.mx/coleccion-archivo-casasola/

González, L. (2007). Fotografías que cuentan historias. México, D. F.: ECOS.

Estudiante de Ciencias de la Comunicación. Amante de la fotografía y del café.

Be first to comment