La cultura de la revictimización

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La cultura en la que vivimos nos ha enseñado generacionalmente a replicar conductas violentas haciéndonos creer que el ser humano en su búsqueda por la supervivencia, debe “matar o morir”, “lograr los objetivos sin importar los medios” y que “sólo el más apto sobrevivirá”. Generando gradualmente una desensibilización y desinterés hacia lo que le sucede a los demás. ¿Será que hemos confundido agresividad con violencia y dichos términos se han utilizado de manera indistinta?

La agresividad se refiere a una conducta instintiva que es consecuencia directa de una situación o evento que para la persona puede resultar frustrante o peligrosa, y por tanto se prepara para defenderse de manera innata, no aprendida. La violencia en cambio contiene una motivación diversa, la cual no es la defensa sino detentar el poder, es decir, buscar imponerse ante el otro por medio de la fuerza y el dominio.

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Con el tiempo hemos aprendido a normalizar la violencia dentro de los roles asignados en la sociedad, comenzando desde casa con comportamientos machistas, haciendo evidente una relación jerárquica en donde el padre de familia es quien tiene el poder de hablar y decidir y es la mujer quien realiza las labores del hogar y se encarga de la crianza de sus hijos ateniéndose a lo que su marido disponga.

Esta violencia generalmente tiene diversas manifestaciones (física, verbal, psicológica, sexual y económica), según el INEGI 7 de cada 10 mujeres han experimentado en su vida algún tipo de violencia. Siendo aproximadamente el 43.9% agredidas por su novio, pareja o esposo. Es impactante sabaer que hay muy poco interés por realizar la denuncia, a pesar de la obvia necesidad por frenar estas conductas, sobre todo en las zonas del país con menor escolaridad.

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Estos comportamientos violentos se han replicado en diversas áreas de nuestra vida además del familiar, como lo son el escolar, el laboral y el interpersonal entre otros, fomentando aún más la normalización, ya que si todos hacen lo mismo, no pueden estar equivocados, ¿o sí?

Generalmente la mayoría de las personas, al evaluar sus relaciones cotidianas como una posible relación de poder, no se perciben (o no quieren hacerlo) como las víctimas aún si así lo fueran, ya que el concebirse de esa manera los pone automáticamente en desventaja ante los demás. La mayoría se ve como la persona fuerte o dominante y muy pocos asocian esto con el provocar un daño intencionado a los demás.

Por lo que podemos observar que en nuestras vidas hemos sido víctimas de diversas maneras y por diferentes motivos, pero quizás no lo percibimos como tal ya que hemos normalizado las conductas violentas a las cuales nos vemos expuestos constantemente. Llegando incluso a ser victimarios sin darnos cuenta, al replicar acciones o verbalizar ideas socialmente aprendidas que contienen una carga violenta.

Sin embargo, existen situaciones en las que la víctima es perfectamente consciente de haber sido vulnerada y el victimario tiene toda la intención de causar un daño: tal es el caso de los delitos violentos, haciendo que la interacción ocurrida dentro de la dinámica victimal tenga una mayor repercusión en la persona afectada generando daño psicológico.

Este proceso por el cual pasa la persona que se convierte en víctima de un delito se conoce como victimización y se caracteriza por la sensación de vulnerabilidad e impotencia debido a los hechos ocurridos.

La victimización se puede dividir a su vez en tres tipos, primaria, secundaria y terciaria. Siendo la primera el resultado directo del daño provocado por el victimario.

La segunda proviene principalmente de las instituciones, en este caso de aquellas que realizan una intervención directa con la víctima. Este proceso se genera al interactuar con la víctima y no existir una correlación entre el trato ofrecido por los servidores públicos y las expectativas de la persona, no tanto por el proceso judicial en sí, sino por el trato recibido, mismo que en muchas de las ocasiones se ve influenciado por esta normalización de la violencia.

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Finalmente pero no menos importante se encuentra la victimización terciaria que puede verse desde dos perspectivas, pues hace referencia al comportamiento que es adoptado por la víctima como resultado de su victimización primaria o secundaria en donde asume su papel como tal, muchas veces a causa de las etiquetas que se le ponen. Y la segunda postura nos indica que el victimario también sufre repercusiones originadas por el sistema legal y el proceso penal, entendiendo que él también podría ser vulnerado en sus derechos.

Si bien es cierto que el personal que labora en estas instituciones debe estar actualizada y capacitada para dar atención a víctimas de delitos, es muy común que estos servidores emitan juicios de valor que culpabilicen a la víctima de lo sucedido o que insinúen el haberlo provocado. Como se dijo antes, quizás la intención del servidor público no era la de causar un daño intencional, pero al normalizar ciertas conductas violentas lo ha hecho incapaz de percatarse de su fallo.

Esta revictimización representa un daño añadido a la víctima, puesto que ahora no sólo debe lidiar con el daño psicológico provocado por su victimario, sino también con el perjuicio causado por la institución encargada de su protección. Las víctimas son las primeras en quejarse de la atención recibida y pareciera que este círculo vicioso no tuviera fin.

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Esta revictimización no solo lacera individualmente a la persona que ha sido doblemente vulnerada, sino que fractura la confianza de la ciudadanía con las instituciones, generando opiniones negativas sobre el trabajo del policía, el agente ministerial, el ministerio público y todos los servidores involucrados como trabajadores sociales, médicos, abogados y psicólogos teniendo como consecuencia incertidumbre, incredulidad, miedo, y poco interés por denunciar.

Situación que evidencia la necesidad de una capacitación constante por parte de nuestras autoridades y servidores públicos ya que la existencia de legisgrafía referente a la atención, intervención y protección de los derechos de las víctimas como lo es la Ley General de Víctimas no garantiza la adecuada intervención mostrándose insuficiente, puesto que en la práctica no se ha visto reflejada su correcta aplicación y por el contrario, exhibe un claro desinterés hacia el bienestar integral de la víctima perpetuando una cultura de la revictimización.

Afortunadamente no todo está perdido, existen diversas organizaciones, asociaciones e instituciones preocupadas por la adecuada atención a víctimas, mismas que ofrecen diversos programas de certificación y capacitación sobre el tema, si tú estás interesado en recibir esta capacitación o conoces a alguien que la necesite puedes acercarte a Grupo Puebla y a la Federación Mexicana de Psicología por medio de sus páginas web o de Facebook.

Federación Mexicana de Psicología (Facebook: fmpmexico Web: www.grupofmp.com), Grupo Puebla (Facebook: Grupo Puebla Twitter: @puebla_grupo)

Finalmente te invito a que veas aquí lo que no debemos hacer al atender a una víctima.

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Puedes consultar  las fuentes originales:

Boggon, Laura Silvina, Violencia, agresividad y agresión: una diferenciación necesaria. Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires Argentina, 2006. https://www.aacademica.org/000-039/357.pdf

Cenit psicólogos, No revictimizar a la víctima. ¿qué es la doble victimización en los procesos judiciales?, 18-feb-2018 http://cenitpsicologos.com/no-revictimizar-a-la-victima-que-es-la-doble-victimizacion-en-los-procesos-judiciales/

Echeburúa, Enrique; de Corral, Paz y Amor, Pedro J., “Evaluación del daño psicológico en las víctimas de delitos violentos”, en Psicopatología clínica legal y forense, vol. 4, 2004, pp. 227-244. href=”http://masterforense.com/pdf/2004/2004art19.pdf”>http://masterforense.com/pdf/2004/2004art19.pdf

El Universal, La normalización de la violencia, 24-01-2019. https://www.eluniversal.com.mx/articulo/editorial-el-universal/nacion/normalizacion-de-la-violencia

Ley general de víctimas (D.O.F. 09-Ene-2013), última reforma (D.O.F. 03-Ene-2017). http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/LGV_030117.pdf

Morcillo, Noelia, Termino crimipedia: victimología, Centro para el estudio y la prevención de la delincuencia, 2014. http://crimina.es/crimipedia/wp-content/uploads/2015/07/Victimolog%C3%ADa.pdf

Morera, María Elena, La atención a víctimas, simulación macabra, en El Universal, 10-nov-2018. https://www.eluniversal.com.mx/articulo/maria-elena-morera/nacion/la-atencion-victimas-simulacion-macabra

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Nuestra divulgadora invitada: Alejandra Andrea López Michaca

Psicóloga y Criminóloga mexicana orientada a la victimología, la investigación y el aprendizaje de idiomas, siempre comprometida con la construcción de sociedades más pacíficas y la protección de las víctimas.

Contacto: alejandramichaca@hotmail.com

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Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura, para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

Busca otros textos e imágenes en las redes sociales con el hashtag #EscribirParaDivulgar.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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