La alimentación de los obreros fabriles durante el porfiriato

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La vida obrera en Puebla gira entorno a la industria textil. Las fabricas de los hilados y tejidos se ubicaban en las haciendas o en los molinos de trigo cercanos a la ciudad de Puebla. Su localización junto a los ríos fue determinante puesto que fue posible aprovechar la energía hidráulica.

Similares a las haciendas, las fabricas permitieron la concentración de una buena parte de la población  fabril en la misma. Esto permitía mayor control, disciplina y rendimiento en la fuerza de trabajo.

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Sin embargo, resulta de interés como la alimentación de los obreros tenía los resultados dados dentro de las producciones de las fábricas, cuando los salarios difícilmente posibilitaban un nivel de consumo satisfactorio para las necesidades básicas.

La alimentación de la gente obrera o con altos indices de pobreza consistía en atole de maíz, frijol, habas, arvejones, chile, algunas yerbas y tortillas de maíz. En un grado un poco más elevado, pero sin dejar de ser considerada pobreza, entran en la dieta la carne de cerdo, el café, la leche, el arroz y el pan. Pero tanto en aquella como en esta última hay una notable insuficiencia en la cantidad de alimentos.

De tal forma, la alimentación de una familia obrera no tenía diferencias sustanciales de los restantes sectores populares. Por lo que se hacía visible una problemática al satisfacer las necesidades mínimas de nutrientes.

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Una dieta de este tipo,con predominio de feculentes y una baja cantidad de sustancias albuminoides, que en el mejor de los casos se completaba con cerdo, no dejaba de ser poco nutritiva y abundante en grasas de difícil absorción. En consecuencia hacía a sus consumidores muy propensos a enfermedades gastrointestinales, además de conformar individuos con escasas defensas para todo tipo de endemias y epidemias.

Además, los escasos alimentos realmente nutritivos eran con frecuencia adulterados y adolecían de una higiene satisfactoria. Por eso en 1883 el Ayuntamiento creo el Consejo de Salubridad, “en atención de los innumerables abusos que cometen los expendedores de artículos de primera necesidad y de consumo diario”; pero lamentablemente tiempo después de acuerdo a las noticias periodísticas posteriores este Consejo no parece haber tenido mucho éxito en sus funciones.

Estudiante de Psicología. Desde hace 21 años jugando a ser humana.

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