Infinitos monos escribiendo

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¿Si te dijera que infinitos monos podrían, tecleando sin conciencia y sin orden alguno, escribir el Quijote, o cualquier otro libro que quieras?

Escribir es uno de los oficios más bonitos, pero más difíciles que hay, requiere de un esfuerzo continuo que va desde la concepción de la idea, pasando por la investigación, por la escritura propiamente dicha y la revisión. Y vuelta a empezar.

Es un oficio que a algunos nos tomará años aprender y que otros tal vez nunca lo logren.

Esta idea fue enunciada por Émile Borel en 1913, en su libro Mécanique Statistique et Irréversibilité: ponía este ejemplo como la imposibilidad de que una obra fuese escrita al azar, ya que él consideraba un solo mono tecleando algunos años no podría escribir algo con sentido literario.

Sin embargo, con recursos infinitos e inteligencia artificial si es posible que se escriban grandes obras al azar.

Eso se llama el teorema del mono infinito. Si tu le das un teclado a infinitos monos, y los pones a escribir durante una infinidad de años, es fácil que veas reflejado el libro que te interese en algún momento.

En su Lección Inaugural, Conrado M. Manuel García esboza la demostración del teorema:

…Escribir El Quijote pulsando teclas al azar es extraordinariamente improbable como afirmó Borel, pero no imposible. Supongamos que el número de símbolos diferentes que aparecen en El Quijote, incluyendo mayúsculas, números, blancos, etc. es de 50. Supongamos también que hemos entrenado al mono para que teclee verdaderamente al azar. Esto puede no ser sencillo. Los que diseñan algoritmos para obtener números aleatorios lo saben. Pero pongamos que el mono se deja amaestrar para elegir las sucesivas 9 teclas de manera aleatoria. Entonces la probabilidad de que las dos primeras teclas que golpee sean la E mayúscula y la n minúscula es (1/50)x(1/50), o sea 2% por 2% o 0,0004. Teclear “En un” con su blanco sería obviamente más difícil y lo conseguiría con probabilidad 0,0000000032. Esta probabilidad todavía es mayor que la de ganar la lotería con solo una apuesta. Obtener “En un lugar” tiene una probabilidad del orden de 10 elevado a menos 19. Cada vez es más difícil pero como tiene todo el tiempo del mundo.

Augusto Monterroso escribió un cuento, “El dinosaurio”, que pasa por ser el más breve jamás escrito. Tiene 50 caracteres y reza:

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Aunque un simio hubiera empezado a teclear el día del origen del universo y al ritmo que hemos descrito hasta hoy mismo, aún le faltarían muchos, muchos periodos de tiempo similares para escribir tal cuento. O cualquier otro de 50 caracteres. Obviamente podemos reducir la espera aumentando el número de monos.

Conrado habla de un solo mono con tiempo infinito, pero si agregas infinitos monos el tiempo es menor.

Jesse Anderson, programador de Estados Unidos, lo intentó en el 2011. A través de varios millones de “monos virtuales”, buscaba recrear las obras completas de Shakespeare tecleando al azar en una máquina de escribir virtual.

El 23 de septiembre, uno de los millones de monos virtuales de su proyecto terminó de recrear una obra completa de Shakespeare. La primera vez en la historia que se produce y por tanto, la vez que más cerca se ha estado de conseguir el teorema. Fue el poema A Lover’s Complaint. Y no es una obra corta, mira el primer verso:

FROM off a hill whose concave womb reworded
A plaintful story from a sistering vale,
My spirits to attend this double voice accorded,
And down I laid to list the sad-tuned tale;
Ere long espied a fickle maid full pale,
Tearing of papers, breaking rings a-twain,
Storming her world with sorrow’s wind and rain.

Una traducción al español lo titula Lamentos de un amante y este primer verso se lee así:

Devolvía los ecos la cóncava colina
del dolor de una historia de aquel vecino valle. 

Mi espíritu seguía el doble encantamiento 

y recostado oía la voz del triste canto.

Al rato en este estado, vi una pálida joven,   

que rasgaba papeles y destrozaba anillos, 

asolando su mundo de lluvias y de vientos.

Anderson dijo que comenzó el proyecto como una forma de conocer mejor la herramienta de programación Hadoop y poner a prueba los servicios web de Amazon.

Los monos virtuales son pequeños programas de computadora que se cargan en los servidores de Amazon. Estos monos codificados cargan regularmente secuencias aleatorias de texto. Cada secuencia tiene una longitud de nueve caracteres y se verifica cada una para ver si esa cadena de caracteres aparece en algún lugar de las obras de Shakespeare. Si no, se desecha. Si coincide, entonces se ha avanzado hacia la recreación de las obras del poeta.

Anderson inició el proyecto el 21 de agosto utilizando las computadoras en la nube de Amazon. Cada día de procesamiento de maceración de teclado de mono virtual le costaba 19 dólares.  El proyecto se trasladó a una PC para acelerar la generación de cadenas de texto y reducir el costo. Para facilitar aún más la tarea, al texto que se está muestreando se le quitaron todos los espacios y la puntuación.

Sus cálculos sugieren que llevaría mucho, mucho más tiempo que la edad del Universo para que los monos produzcan completamente al azar una copia impecable de los 3,695,990 caracteres de las obras.

En el camino habría innumerables intentos con una letra equivocada; aún más con dos errores, y así sucesivamente. Las restricciones que el Anderson introdujo en el proyecto implican que lo podría completar en un tiempo razonable.

Puedes hacer una primera aproximación del experimento de Anderson con Excel:

Mientras no tengamos recursos infinitos para ir generando textos legibles e interesantes yo te tengo una invitación, en palabras de un Neil Gaiman:

Escribe.  Pon una palabra detrás de la otra. Y termina lo que estés escribiendo.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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