La felicidad de aquí, no es la felicidad de allá

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Para algunos la presunta ¿Soy feliz?, resulta una cuestión trascendental. A toda costa van por la vida tratando de adivinar o seguir las pistas que les den una respuesta certera sobre su propia felicidad, pero ni porque haya  un día internacional van a lograr tener una respuesta al instante.

La felicidad es un concepto que ha fascinado a la humanidad desde tiempos inmemorables.  Desde filósofos hasta mortales comunes como nosotros se han cautivado y entrado en conflicto al reflexionar de este tema, pero la pregunta es… ¿La felicidad es la misma aquí y allá?

Los modelos culturales sobre la felicidad e infelicidad, sin importar de que cultura se hable, tienen gran impacto en la cognición social y el comportamiento. Para muchos de este lado del mundo la representación social de una persona feliz podría ser alguien que tiene sentimientos y emociones placenteros la mayor parte de su tiempo y se siente satisfecho en su mayoría con su vida.

Sin embargo hay muchos matices de felicidad, los cuales dependen en gran parte de la cultura.

Para los americanos, la felicidad es un derecho humano inalienable y se asocia comúnmente con experiencias positivas y también logros personales.

Por otro lado, los japoneses consideran a la felicidad como un estado armonioso. Además de que tienen más interiorizada la transitoriedad como parte de la felicidad e incluso algunas consecuencias socialmente perjudiciales de la misma.

También en Hong Kong consideran a la felicidad de forma similar, pues representa estados de activación positiva baja, es decir calma y relajación.

Por su parte el lenguaje también tiene una forma peculiar moldear lo que consideramos felicidad. Por ejemplo el polaco, alemán, ruso y francés tienen una diferencia particular con el inglés. Los primeros incluyen la noción de buena suerte en la felicidad, la cual deriva de la antigua Grecia y China, mientras que en inglés poco tiene que ver la buena suerte con la felicidad.

Curiosamente los estadounidenses y gran parte de Occidente vive más (pre)ocupado en conseguir la felicidad que las personas de Oriente. Los chinos por ejemplo piensan menos en que tan feliz o satisfactoria ha sido su vida a diferencia de los estadounidenses.

Además de que existen algunas culturas que incluso temen a la felicidad o consideran que la desgracia esta detrás de la felicidad. Un ejemplo claro de esto se encuentra en la literatura de Aleksandr Solzhenitsyn:

No tengas miedo de la desgracia y no desees la felicidad; es, después de todo, todo el lo mismo: lo amargo no dura para siempre, y lo dulce nunca llena la taza hasta rebosar

Sin duda estas afirmaciones demuestran cómo el valor cultural tiene un gran impacto en los estados emocionales involucrados en la felicidad y la relación que tenemos con dicho concepto.

Referencia:

Bastian, B., Kuppens, P., De Roover, K., & Diener, E. (2014). Is valuing positive emotion associated with life satisfaction? Emotion, 14(4), 639-645.

Csikszentmihalyi, M. (2002). Flow: The classic work on how to achieve happiness. Random House.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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