Frases de Kerouac para ir leyendo en el camino

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Mochilear es saberse dueño de su propio destino. Es tirar pa’ lante, pues el errante no deja tras de sí más que migas que de a poco se encuentran y desencuentran minuciosamente por sobre el camino. Vagabundear es sepultar el pasado, besar el futuro y entregarse a el presente que siempre es incierto.

Hacer dedo, pedir ride, no es entonces más que pararse por sobre la carretera, mirar hacia el horizonte y hallar allí entre los kilómetros y el asfalto la sabia necesaria para poder mirarse al espejo con la dignidad merecida que otorga la libertad proclamada. Hacer dedo es ser libre, y al tiempo preso: preso del peso, del tiempo y del momento que se va y se pierde y no vuelve ni en sueños, como tampoco en oscuras pesadillas.
Ya lo decía el Rey Lagarto: Nadie es libre, hasta los pájaros están atados al cielo. ¿Será acaso eso cierto? Quién mejor para contestar aquello que la literatura, y quién mejor para la literatura que Jack Kerouac, uno de los mayores exponentes del Beat, quien cosechó en el camino toda sarta de ideas libertarias, como fugitivas.

1.- ¿Qué importaba eso? Yo era un joven escritor y quería viajar. Sabía que durante el camino habría chicas, visiones, de todo; sí, en algún lugar me entregarían la perla.

2.- Y aquel fue un momento inequívoco de mi vida, el más extraño momento de todos, en el que no sabía ni quien era yo mismo: estaba lejos de casa, obsesionado, cansado por el viaje, en la habitación de un hotel barato que nunca había visto antes, oyendo los siseos del vapor afuera, y el crujir de la vieja madera del hotel, y pisadas en el piso de arriba, y todos los ruidos tristes posibles, y miraba hacia el techo lleno de grietas y auténticamente no supe quien era yo durante unos quince extraños segundos.

3.- Estaba a medio camino atravesando América, en la línea divisoria entre el Este de mi juventud y el Oeste de mi futuro.

4.- Y a esto se redujo mi carrera en Hollywood…Era mí última noche en Hollywood, y estaba extendiendo moztasa sobre un pan en la parte trasera de un aparcamiento.

5.- Esa noche dormí en un banco de la estación de ferrocarril de Harrisburg; al amanecer el jefe de la estación me echó fuera. ¿No es cierto que se empieza la vida como un dulce niño que cree en todo lo que pasa bajo el techo de su padre?

6.- ¿Qué tipo de hombre era que ni siquiera podía mantenerme, y mucho menos mantener a los míos?

7.- No dejaba nada detrás de mí, había cortado todos los puentes y no me importaba un carajo nada de nada.

8.- ¿Por qué quieres estar robando todo el tiempo? —El mundo me debe unas cuantas cosas, eso es todo.

9.- Todavía nos quedaba mucho camino. Pero no nos importaba: la carretera es la vida.

10.- No sabía a donde ir, excepto a todas partes.}

11.- Nos volvimos tras una docena de pasos, porque el amor es triste, y nos miramos por última vez.

Frases extraídas de la novela de Jack Kerouac: On the Road, publicada en 1957.

Para leer en PDF: https://asgoped.files.wordpress.com/2013/03/en-el-camino-jack-kerouac-pdf.pdf

Estudiante de Comercio Internacional, colaborador de Cultura Colectiva y un empecinado por ser leído. «Lo que sólo ocurre una vez es como si no ocurriera nunca. Si el hombre sólo puede vivir una vida es como si no viviera en absoluto.» -Milan Kundera

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