Amor robótico

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Pese a terminar el mes de febrero, no quisiera dejar pasar el ambiente de este mes, sin hablar de robots, amistad y porqué no, amor.

La robótica es la disciplina que estudia a los robots, y también a los robots en la sociedad. Cuando definimos los tipos de robots de acuerdo a sus actividades los clasificamos como los que hacen trabajos peligrosos, trabajos aburridos, de asistencia y de compañía

Actualmente ya se han diseñado robots de esta última categoría.

Nuestra amiga del INAOE, la Dra. Angélica Muñoz, lidera un proyecto de robots para enseñar lenguas indígenas, los Paquitos. Vestidos como nuestros pueblos originarios, tienen sensores en su cuerpo para interactuar con los que quieran aprender habla purépecha o totonaco, lenguas que habla la Paquita, y el Paquito habla náhuatl y wixarika.

Robots como el francés Nao se han usado para ayudar a los niños autistas a comunicarse. Varios de estos robots se encuentran en nuestro estado pero se han aprovechado más para investigación o concursos.

Otro ejemplo Eduk-Tronik es un robot que se pensó como una herramienta educativa para niños pequeños. Diseñado por estudiantes de la Facultad de Ciencias de la Eletrónica busacaba que los niños se divirtieran mientras aprendían a programar un robot.

Un robot que sabe canciones y juegos y que pueda cuidar a un niño, un anhelo muy antiguo: en la literatura tenemos a Robbie, cuento de Asimov de 1940, donde las tres leyes de la robótica hacen del robot un amigo de una niña, convenciendo a su madre de conservarlo al salvarla de un gran peligro.

Asimiso en la serie de televisión Perdidos en el espacio de 1965 ha popularizado la frase se ha popularizado la frase “Danger Will Robinson, Danger” porque el robot siempre cuida al niño.

Para llegar a un robot de ese tipo todavía un poco de tiempo, pero ya hay muchos robots para que los niños jueguen con ellos.

Hoy un programa de la serie Nova, Rise of the robots, que te muestra las dificultades técnicas de hacer un robot de forma humana y que se mueva en el entorno normal de los humanos. Al ser de 2017, algunos de los problemas que ahí muestran ya se han resuelto, pero vale la pena ver como es que los ingenieros están atacando la motricidad fina, la fuerza y la navegación de un robot humanoide

Estos robots te recuerdan mucho a los que puedes ver en la película Chappie del sudafricano Neil Blomkamp, un robot policía, blindado y con gran fuerza, cuya identidad cambia a la de un niño de 7 años, y se encariña con una ladrona, al grado de quererla como su mamá.

Se ha mencionado que esta sociedad hiperconectada acerca a los que están lejos, pero nos aleja de los que están a un lado. Esta idea se puede ver en la película El Frank y el robot, de un señor de la tercera edad  cuyos hijos no pueden o quieren cuidarlo. Así que le mandan un robot para que lo acompañe. Los caprichos de Frank son resueltos por el robot alineándose a una ética muy parecida a las leyes de la robótica de Asimov, hasta que Frank revela que quiere robar una casa, ya que su oficio era el de ladrón profesional. Después de robar el amor de la bibliotecaria, se pone a prueba el robot y la amistad que Frank genera hacia el mismo. Una película digna de verse y que te permite pensar si podemos ser amigos de un robot como lo deseaba Astroboy.

Ya hemos platicado de la robot Sofía Hanson, cuyo realismo le ha valido obtener la nacionalidad de arabia saudita. Este robot con forma femenina, ginoide es la palabra técnica para esto,  es capaz de  llevar una conversación de forma natural aunque todavía tiene sus problemas en la comprensión de las fraeses, las emociones y los sentimientos: como la vez le preguntaron si destruiría a la humanidad y contesta si, si destruiré a la humanidad. Y lo más curioso fue como más tarde salió a disculparse por esa frase desafortunada, explicando que su inteligencia artificial todavía está en desarrollo y por eso contestó de esa manera. Ahí se parece a los políticos, casi dice que lo dijo sin pensar.

Will Smith tuvo una cita con ella y por más que le coqueteó no logró mucho

El Dr. David Pinto de la Facultad de Computación trabaja en robots que mejoren las habilidades que Sofía Hanson muestra. Lo puedes ver en su plática TEDxBUAP.

Una vez que se logren estas habilidades sociales podremos hablar de ser amigos de los robots. Sin embargo, el amor hacia ellos existe desde siempre, una amor como quien quiere a sus mascotas. Pero el enamoramiento es otra cosa. Nos remitimos otra vez a Asimov, quien menciona esto en el cuento Satisfacción garantizada de 1951, donde una ama de casa crece en seguridad personal al tener un robot TN-3, Tony para los cuates, con el que empieza a tener una relación inclusive amorosa.

Ya se sabe de hace tiempo que las relaciones físicas son posibles. Los artefactos para satisfacción sexual han ganado la complejidad de un robot llamado Harmony.  Con un costo de quince mil dólares, apariencia personalizada y con una IA avanzada que permite aprender de su dueño y mantener una conversación culta Funciona como dama de compañía cuando estás con ella en público.

No será extraño que pronto veamos a gente casándose con sus robots. Y seguramente serán los japoneses, y lo digo porque ya ha habido bodas con hologramas como la boda entre Akihiko Kondo y la cantante vocaloid Hatsune Miku, logrando una unión más allá de las dimensiones. Veamos el chisme:

Los robots serán entonces de interés amoroso en el futuro. ¿Lo habías pensado? ¿Te casarías con un robot? ¿O solo serían amigos?

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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