#19semanas19libros: Chin Chin el teporocho

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La vida en el barrio también merece estar dentro de las “grandes narraciones”. Si bien la escuela o cualquier otro tipo de mediador cultural no suele recurrir a este tipo de historias, la realidad es que la enseñanza es grande.

Cabe antes hacer la advertencia de que si en las primeras páginas no resulta un libro para ti, tal vez no es el momento o el libro y también se vale.

Chin chin el teporocho corre a cargo de Armando Ramírez. Este escritor nació en la ciudad de México y precisamente esta novela es la que lo adentra al mundo de las letras y el cine. Otra buena recomendación de este escritor podría ser ¡Pantaletas!…

Pero regresando a Chin chin el teporocho, nos topamos con una radiografía de una parte de la ciudad que en ocasiones se desvincula del arte y la cultura: Tepito. Los personajes son clave: vendedoras de droga, prostitutas, asesinos, policías, alcohólicos y seres marginales que buscan salir de la pobreza, todos ellos se conjugan para armar un escenario único, del cual somos testigos gracias a Chin.

Chin, cuyo nombre en algún tiempo fue Rogelio, nos muestra poco a poco las fiestas de barrio y el cortejo de juventud, con todos los atropellos y prisas del mundo. Sin tapujos y con todo lo cotidiano del barrio, entre alcoholes y oscuridad, nuestro personaje se va enredando en sus propias decisiones un tanto consecuencia de su enamoramiento por Michele.

A detalle podemos decir que precisamente Michele y su padre se vuelven en el reto de Chin, pues su condición social es del desagrado de este último. Así que seremos testigos de los mejores esfuerzos de Chin por ser parte de la vida de Michele.

Pero… No todo se queda ahí, el final es impactante sobre todo para la cultura del barrio y de forma general del mexicano. Armando Ramírez al explicar la vida de Chin saca a flote muchos temas sensibles para la sociedad de buenas costumbres, lo cual se agradece totalmente.

¿pero porque dime te han echo algo malo, te han tratado mal?         
-no nada se han portado bien, pero no debemos seguir en esta casa.                                                                         
-yo no me voy, hasta que tu se lo digas a papa
-grito como una niña malcriada.                                        
-mira no me obligues a decirte, esas cosas horribles

Estudiante de Psicología. Desde hace 21 años jugando a ser humana.

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