#19Semanas19Libros La primera calle de la soledad – Horacio Porcayo

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Les conté (en otro lado) que en noviembre pasé por el Crononauta, Congreso sobre lo imaginario, pero no les platiqué que me encontré ahí a Gerardo Horacio Porcayo.

La última vez lo había visto en la presentación de su libro El cuerpo del delirio, y me prometí verlo para que me firmara Plasma Express, pero algo pasó y olvidé llevar mi libro a este congreso.

Mientras intercambiábamos saludos le pregunté por su libro La primera calle de la Soledad, pero me comentó que ya no había nuevas ediciones.

Esto me preocupó porque era uno de mis pendientes de lectura. Miren, la última vez que fui a la Ciudad de México me di una vuelta por las librerías de usado, preguntando por este libro que sabía que es un imprescindible para valorar a la ciencia ficción mexicana. Pero no lo encontré.

Preguntando y preguntando me encontré que una amiga tenía una copia que había sido de su hermano, y que me la podía prestar. Porqué la tenía, porqué confiaba en prestármela y porqué se la devolví es una historia que deberá ser contada en otra entrada.

Su versión era la editada por Vid en 1993.

Lo importante es que no lo pude empezar inmediatamente debido a que estaba terminando el semestre, y luego se me vino encima la entrega del libro sobre escritura de divulgación de la ciencia, también les cuento de eso más tarde, por lo que apenas hace unos días le di una buena sesión de lectura y pude apreciarlo con relativa calma.

La portada hace muy buena referencia a los temas que aborda esta novela que se ha definido como la primera del ciberpunk mexicano: una mezcla de religión, ciborgs, selenitas enloquecidos, naves espaciales y el espacio exterior.

El texto es dinámico, y llama la atención los párrafos, las frases tan cortas, casi como bits, cada palabra elegida cuidadosamente, a nivel de precisión molecular.

El personaje principal, un hácker, cumple la base ciberpunk de estár conectado, tener mejoras e  inclusive tener rediseño físico en el transcurso de la novela. El Zorro, su nombre de batalla, es reclutado para hacerse de información de la computadora de los criptorecepcionistas, las poderosa de las tantas sectas religiosas que pululan en la luna.

Aunque se menciona como una de las tecnologías imperantes el CD, como soporte de información abundante, si te fijas en las otras tecnologías la novela va envejeciendo bien.

Hay romance, primero en una mítica Clara que ha dejado tocado al Zorro y luego en una épica Nataly que igual que reparte besos reparte golpes y rayos mortales.

Hay acción casi en cada página, dentro y fuera del cerebro del Zorro, dentro y fuera de la tierra y la luna, dentro y fuera del sistema…

Mi amiga me decía con admiración “oye, ¿a este cuate quién le enseñó a escribir?” lo cual expresa claramente que como novela no tiene que pedirle a nadie. Porcayo tiene estudios de tecnología en el bachillerato y de letras en la licenciatura y maestría, lo cual responda un poco a mi amiga en cuanto a la técnica narrativa, pero no el genio y el estilo: cuentan que pone en pausa sus estudios de licenciatura para escribir la novela en cuestión pero termina mas tarde con una tesis premiada.

Es la tecnología lo que a mi me interesa más. Las conexiones del cerebro con la computadora para dar rienda suelta a paraísos o torturas personales, por ejemplo. El uso del Zorro de estas conexiones para convertirse en lo que hoy llamamos virus troyano, rompiendo los firewalls y definiendo a la vez su realidad por medio de las mejoras en su cuerpo, son aún hoy en día inalcanzables. No así las prótesis de miembros, ojos y otras partes del cuerpo.

También me gustó el cuidado del lado científico. Solo me reservo, porque me dice una estudiante de física que no lo cree, la posibilidad de un láser naraja haciendo cortes. Sin embargo que un corte de láser  autosuture heridas mientras corta, o que sin gravedad ocurran ciertas trayectorias dentro de una nave espacial son descripciones muy bien logradas.

Y me gustó aún más leer una novela de ciencia ficción que inicia en México y que habla de un méxicano que forma parte de un equipo capaz de desbaratar una transnacional religiosa.

Si, la recomiendo, vale la pena buscarla por cielo, tierra y mar y disfrutarla. 

Por lo mientras puedes leer varios de sus cuentos en la mítica revista Axxon de ciencia ficción en esta liga.

Cuéntame, ¿ya la leíste? ¿Has léido algo de ciberpunk? 

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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