Las siestas, un alivio en dosis pequeñas

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Dormir es todo un tesoro; nuestras horas de sueño resultan importantes para el correcto funcionamiento del organismo.

Dormir contribuye a la memoria y mejor asimilación de los nuevos aprendizajes. Además de que se han encontrado efectos positivos en la regulación de las emociones, habilidades procedimentales y la atención

Pero… ¿Qué pasa con las siestas?

Un efecto similar tienen las siestas, pues contribuyen al mantenimiento de las funciones cognitivas. Estas pequeñas dosis de sueño son ideales para la creatividad y la productividad.

Pese a todos estos beneficios, realmente no es una actividad que sea parte de la rutina de la mayoría. De acuerdo a la Fundación Nacional de Sueño en Estados Unidos 53% de los adultos toman siestas de manera regular, al menos una vez a la semana.

Un estudio publicado en Scientific Reports señala ciertas diferencias entre aquellos que toman siestas con regularidad y quienes no. Se les presentó una prueba de discriminación de texturas, en la mañana al inicio de su jornada y posteriormente en la tarde, tanto aquellos que toman siestas como a los que no.

El grupo integrado por quienes tomaron las siestas mostraron un mejor desempeño durante las pruebas. De ahí que pueda resultar una buena opción para tener mejores resultados en nuestras actividades diarias.

Si bien existen diferentes estudios que recomiendan cierto periodo de tiempo. De acuerdo a la Agencia Espacial Norteamericana (NASA), lo recomendado son 26 minutos, pues este es el tiempo que mejora la efectividad de los controles aéreos.

Y tú ¿Ya tomaste tu siesta?

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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