La crudeza de los cuentos de hadas

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Los cuentos de hadas son uno de los primeros acercamientos de los niños al fabuloso mundo de la literatura. Sin embargo ¿conoces la crudeza detrás de ellos?

Charles Perrault fue un escritor francés nacido el 12 de Enero de 1628. Desde niño mostró curiosidad por la literatura y las lenguas. Sin embargo decidió la abogacía, que en conjunto con su estatus social le permitió comenzar su vida como escritor.

A la edad de 55 años escribió Cuentos del Pasado  mejor conocidos como Cuentos de Mamá Ganso‘. De aquí surgen historias como Piel de asno, Pulgarcito, Barba Azul, Cenicienta, La bella durmiente, Caperucita Roja y El gato con botas.

Dichas historias surgen de la tradición oral, por lo que Perrault se vuelve en una especie de traductor entre las lecciones morales transmitidas de forma oral y los cuentos de hadas.

Cada una de sus historias buscaba dejar una lección a su lector, no obstante la crudeza de las mismas puede llegar a perturbar más que aleccionar.

Un ejemplo de esto, es el clásico cuento de Caperucita roja. Esta pequeña jovencita de singular belleza, acudió al lobo feroz para llegar a la casa de su abuelita como seguro ya conoces. Sin embargo, este la invita a costarse con él antes de ser devorada. Así es, sin final feliz.

Otro un poco más crudo es Barba Azul, donde un grupo de hermanas huyen de la propuesta de matrimonio de Barba Azul. La razón es aterradora todas sus anteriores esposas nunca fueron vistas nuevamente.

Pasando esto por alto esto, la menor de ellas accedé ante la riqueza de este hombre. Lo perturbador ocurre cuando la joven encuentra en una habitación los cadáveres de las esposas anteriores.

Cada una de sus historias pese a la lección moral que llevan, tienen un peso mayor en la crudeza con las que son narradas, proceso similar que experimentaron las narraciones de los hermanos Grimm.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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