Alicia en el país de las realidades

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“¿En qué se parece un cuervo a un escritorio?”

Desde la secundaria te has encontrado con las ecuaciones. El saber lo que significa la x es uno de los deportes extremos de los seres de mente intrépida. Si avanzas un poco más en los estudios se puedes encontrar con sistemas de ecuaciones lineales, es decir ecuaciones con más letras como x+y=3 y 2x+y=5.

En 1867, Charles Lutwidge Dodgson escribía “Un tratado elemental sobre determinantes, con aplicaciones a ecuaciones lineales simultáneas y geometría algebraica”, en donde define las condiciones por las cuales un sistema de ecuaciones tiene soluciones no triviales.

Este fue el libro que la Reyna Isabel recibió cuando solicitó otros trabajos del autor que acababa de leer. Y no podía creer que este tratado tan serio, lógico y matemático fuera producto de la misma mente que produjera Alicia en el país de las maravillas, que era precisamente el libro recién leído por ella.

Lewis Carroll, fue un diácono anglicano, lógico, matemático, fotógrafo y escritor británico. Sus obras más conocidas son Alicia en el país de las maravillas y su continuación, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí. Puedes ver el primer borrador del libro en este enlace.

Basado en un cuento que hiciera para Alicia Lidell, su mejor amiga, aunque solo era una niñita, esta obra ha marcado a la cultura de modos insospechados.


Por ejemplo, es muy fácil reconocer en Batman al sombrerero loco, que en su versión más oscura secuestraba niñas para darles un té alucinógeno y asesinarlas. En la Matrix, Neo debía seguir al conejo blanco para sumergirse en una nueva realidad. Y es muy posible que hayas escuchado a Enrique Bunbury cantando Alicia (Expulsada al país de las maravillas). El mismo Dalí, del cual tenemos en el CCU una exhibición de grabados, hizo dibujos inspirados en Alicia.

Nunca creí decirlo, pero si nunca has leído el libro te recomendaría que vieras primero la película de Tim Burton, y después de leerlo. Y mas tarde, jugar el juego Alicie: madness returns.

En mi caso, como tengo más de 30 libros, he tenido que excavar en la zona geológica de mis años 20 para encontrar mi tomo, editado en Porrúa, y recordar un poco lo que se pude leer en ese entonces. Si un día me alcanza compraré la Alicia anotada de Martin Gardner, un matemático que se dio a la tarea de tratar de explicar los enigmas y acertijos del texto de Alicia.

Mira algunas frases del libro, unas que me gustaron mucho:

  • Si conocieras el tiempo tan bien como yo, no hablarías de perderlo.
  • Creo que sí, estás demente. Pero te diré un secreto: las mejores personas lo están.
  • No tiene utilidad volver a ayer, porque entonces era una persona distinta.
  • Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí.
  • No estoy loco, simplemente mi realidad es distinta a la tuya
  • La imaginación es la única arma en la guerra contra la realidad

El libro es extraño y precisamente por su ambiente onírico y lleno de juegos de palabras a veces intraducibles, de Lewis Carrol se dijeron algunas cosas que no se han demostrado del todo: que sea un consumidor asiduo de opio o drogas alucinógenas;  que pudiera haber sido Jack el destripador por los anagramas en el cuento; la sospecha de ser un pedófilo, aunque nunca se comprobó, debido a las fotos que tomaba de las niñas, o de él mismo en ropa de niña, que prestó su nombre para que no se supiera que había sido la reyna la que realmente había escrito el libro.

El trastorno neurológico micropsia se ha nombrado como síndrome de Alicia en el País de las Maravillas al descubrir que las migrañas que Carroll sufría inducían a este trastorno. Este afecta la percepción espacial, distorsionando la perspectiva y distancia, de modo similar a lo que le sucedía a Alicia en el País de las Maravillas. Un reciente caso documentado cuenta que un hombre veía salir de la pantalla los íconos de los programas, avanzando hacia él.

Una de respuesta a la pregunta inicial es que hay una letra “e” en ambos.  Pero hay un modo más interesante ver en que se parecen ambas palabras.

Lewis Carroll es el creador del juego de palabras denominado dobletes o metagrama, que consiste en unir dos vocablos, mediante una cadena de palabras, cambiando en cada paso una única letra -y preservando el orden original: uno de los clásicos en español es pasar de PATO a ROSA: PATO, RATO, RATA, ROTA, ROSA.

El chiste sería pasar de escritorio a cuervo, agregando la regla de Carlo Fabretti:

Si bien el doblete solo permite pasar de una palabra a otra con el mismo número de letras, podemos saltarnos esta limitación si en algunos de los pasos, además de cambiar una letra, se puede eliminar otra.

Nota que este paso no es conmutativo, ya que solo se permite eliminar, no agregar letras. Luego podrás decir en que se parecen ambas diciendo que tanto se parecen dada la distancia, el número de pasos para llegar de una a otra. En el caso de Pato y ROSA, 4 pasos. Esto da lugar a ejercicios en teoría de grafos, ya que te puedes preguntar si ese es el menor número de pasos o habrá otros con menos pasos y esas preguntas son las que van generando matemáticas.

Para finalizar te recomiendo que leas el libro, hay una versión muy bonita la editó el Fondo de Cultura Económica, y en Porrúa hay una versión económica y muy bien cuidada.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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