¡¿Para qué nos sirve la filosofía?!

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Eso es lo que todos nos preguntamos en la prepa. ¡¿Por qué nos enseñan filosofía?! ¿¡Los profes no enseñan bien o somos nosotros los que no queremos entender?!

Nuestro divulgador invitado, Cristian Ivan Cruz Santiago, nos responderá esta pregunta.

Hasta las decisiones más procedimentalmente limitadas, como las que se pretenden con las ciencias, contienen un grado más o menos elevado de incertidumbre, por más completas que sean tanto en su construcción teórica y técnica como en su aplicación. Siempre existirá en ellas un vacío insoldable, una fractura fisiológica insanable o una falla estructural incontenible, que no se debe a simples errores o a lagunas de conocimiento o a faltas de control interno. Ese es el lugar de los casos excepcionales, cuya dificultad se traslada al mayor o menor grado de inconsistencia que existe entre las decisiones generales que prescriben acciones iguales para sujetos y objetos concretos y específicos y se traslada también a la asimétrica relación entre fines y medios. Para explicar esa incertidumbre, para contenerla, controlarla o eludirla, hemos inventado mil formulas y ensayado mil recetas (Jiménez, 2011:31).

Una de esas recetas es la filosofía, aquella disciplina que se encarga de observar dichos problemas, de desmenuzarlos, de proveerlos con la razón sin tratar de eludirlos, son esos casos excepcionales donde la filosofía tiene su razón de ser, puesto que ¿sin ella se habría derivado una ciencia de la naturaleza o las matemáticas? ¿por qué se dice que la filosofía es la madre de todas las ciencias?

Así pues, negar la importancia de la filosofía en la actualidad seria como negar la historia de la humanidad, el amor a la sabiduría; porque no hay conocimiento alguno que no haya pasado por el escrutinio de esta disciplina, tanto las más meticulosas como las que se consideran generales, ordinarias o de la vida corriente. Cuando se piensa en una norma moral, sobre si está bien o mal recurrimos a la ética; cuando nos preocupamos por saber cómo y de dónde parte el conocimiento recurrimos a la epistemología; un poco más específico, si se pretende estudiar alguna ciencia rígida debemos primero aceptar que existe una filosofía de la ciencia, aquella se encarga de saber cómo se desarrollan, evalúan y cambian las teorías científicas.

El giro lingüístico

Por otro lado, está la filosofía del lenguaje, aquella que se ocupa de estudiar el lenguaje en sí mismo, de sus preceptos lógicos, de sus deficiencias, sus límites o sus carencias, esta parte me recuerda mucho a Ludwig Wittgenstein y su frase: los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo ¡que frase tan maravillosa!, por un lado, el ser humano pretende darle signo a la totalidad de sus experiencias, así como a la totalidad de sus ideas, pero ¿realmente está preparado para dicha empresa? ¿todo lo conocido ya se le ha dado un significado? si yo quisiese inventar una nueva palabra ¿sería válida? ¿por qué me resultaría imposible en primera instancia inventar algo que anteriormente ya se ha intelegido? Son preguntas interesantes, al menos desde mi punto de vista. En otras palabras y entrando en el paradigma hegeliano, se dice que todo lo racional es real y todo lo real es racional. Esto quiere decir que todo lo que se observa dentro del mundo que nos rodea es real, en tanto nuestros sentidos lo perciben, así como dentro del mundo de las ideas, lo que se piensa existe, no hay pensamiento alguno que sea irracional puesto que como lo menciona Nietzsche en sus tratados sobre el amor: siempre hay un poco de locura en el amor. Pero siempre hay también un poco de razón en la locura.

No nos vayamos muy lejos y dejemos de ver a la filosofía como algo difícil, aburrido u obsoleto, debemos quitarnos esos prejuicios cognitivos, es momento de devolverle el lugar que se merece dentro del conocimiento humano, no puede haber ser humano sin filosofía, porque el propio hecho de considerarnos seres humanos implica ya un pensamiento filosófico, porque si no hay un otro, no hay un yo, así también se podría decir que sin filosofía no hay un ser humano como tal, seriamos meramente animales con capacidades cognitivas, pero sin esa capacidad para potenciarlas, mismas que el propio pensamiento filosófico nos ofrece.  Estamos pues, ante un fenómeno del pensamiento, inicia, se desarrolla y muere dentro del saber del hombre, no hay una misión ulterior más allá de la que nos compete como seres inteligentes.

Es por ello que se considera a la filosofía como la primera ciencia y de la que partieron las demás, es el primer estadio de nuestra habilidad cognitiva, pero no por ser la primera deja de ser la menos importante, al contrario, resulta ser la esencial, la que no se puede quitar por más que se quiera, de la que depende todo el conocimiento humano, porque la finalidad de la filosofía es tanto conocer, como dudar de aquello que se conoce, es su naturaleza, existe porque es parte esencial del pensamiento, no hay nada que se le escape, es totalizadora, no por ello se debe considerar rígida, al contrario, esta para que la humanidad se sirva de ella a través de su estudio, de su lógica, de su fin, me atrevo a decir que el fin primero y el ultimo de la filosofía no es otro que el de conocer, dudar de lo conocido, crear una metodología que nos permita desarrollarnos tanto en lo físico, como en lo intelectual.

Dicho sea de paso, estas palabras resultan ser una somera opinión, con ella no pretendo elevarme a categoría de filósofo ni mucho menos, simplemente externo mi gusto por la filosofía, de lo que significa y de lo que nos ofrece en su concepción misma, es la principal arma con la que el ser humano se desarrolla, es una generalidad partiendo desde la cosmovisión de los particulares, es el resultado de mentes brillantes que se sirvieron de ella y aportaron sendos tratados en diferentes áreas.

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Referencia:
Jimenez, F. H. (2011). ¿Para que sirve la filosofia? Teoria y Practica Revista de Egresados, Mexico.

Cristian Ivan Cruz Santiago, estudiante de la Licenciatura en Ciencias Políticas del Complejo Regional Sur de la BUAP, entusiasta de la filosofía, así como de las materias que de ella emergen, ávido lector, pero sobre todo y más importante, un incesante buscador de la verdad en donde quiera que se encuentre. Divulgación de la ciencia.

Esta entrada es el resultado del taller Escribir para divulgar, donde los participantes han empezado a desarrollar habilidades de escritura para compartir eso que sabemos o que nos gusta acerca de la ciencia y la tecnología.

Busca otros textos e imágenes en las redes sociales con el hashtag #EscribirParaDivulgar.

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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