#Galería Así se vivió el Catrina 2018 ¡El más grande de Puebla!

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Oh, vaya que fue el evento musical del año en Puebla. Un cartel sui generis. Fueron 12 horas de rock and roll y mucha fiesta. Todos nos dejamos llevar por artistas cuyos estilos musicales eran dispares, pero no incompatibles.

Este artículo está más enfocado en poder reflejarles en fotos el bello y majestuoso evento; sin embargo, les platicaré brevemente mi experiencia.

El lugar fue el ya esperado Parque Pirámide. Desde la llegada las calles de San Andrés Cholula te abrazan con gusto y te hacen sentir seguro. Lo apacible siempre se agradece en eventos masivos. Llegada la hora, nos lanzamos a ver a Cállate Mark. Bailables y amenos para el medio día. Pocas canciones pero mucho espíritu. Continuamos con Bándalos Chinos. Escuchamos un poco de su reciente álbum Bach. Lo suficiente como para quedar extasiados y necesitados de volver a escucharlos. Con el fin de abarcar la mayor cantidad de bandas posibles, muchos shows los vimos a medias.

Esta fiesta siguió con Los Raros de la Clase. El primero fue Sabino y su sab-hop. Feroz y siempre convincente. Cerró con su ya himno de las fiestas adolescentes ‘Me Puse Pedo’; una excusa para que varios lanzaran sus vasos hacia cualquier lado. En segundo lugar, LNG/SHT. El oriundo de Acapulco se hizo acompañar del mejor rapero que tiene esta ciudad: Max Chinasky. Los beats que mandó su siempre dj de cabecera, Cat Scratcho, fueron reversiones de sus pasados (canciones), por lo que el show se sintió inédito. Ambos acompañaron al otro en colaboraciones puntuales; sin embargo me quedo con la que les dio su tan popular apodo (Como has crecido Gastón, de verdad que nos da gusto).

Lo siguiente que vimos no fue planeado. Esperábamos que Omar Rodríguez-Lopez nos cautivara con sus dones histriónicos; sin embargo, tanto él como Le Butcherettes se quedaron atrapados en Houston por las tormentas y no llegaron a la cita. Ojalá vengan pronto (a Puebla), porque el ex-líder de Mars Volta es alguien que muchos queríamos/queremos ver. En este lapso vimos un poco de Chetes y Morat, quienes cautivaron a más de uno con sus baladas románticas. El ex-zurdok nos permitió disfrutar de Azul Oscuro y viajar a la década los 90′.

Disfrutamos por completo a Porter. Estos chicos traen un EP en la manga, Las batallas del Tiempo. Parte de este material, Moctezuma, Atemahawke Donde los ponys pastan, complementaron el ritual. Dejaron por un tiempo su ímpetu mexica y se adentraron en su cabeza y lo vago de los pensamientos. Escuchamos un poco del solitario Juan Son, quien mantiene esa energía abrumadora en el escenario. Se ve revitalizado y con su muy seguido (por los escuchas), ‘Mermaid Sashimi’, nos hizo olvidar por un tiempo que en algún momento fue parte de Porter.

Fuimos con Hello Seahorse! y nos bastó con 4 canciones para bailar y mantener la tesis de que Denise Gutiérrez tiene la voz más potente de la escena nacional (ya queremos escuchar su próximo álbum). Los cambios de horarios (debido a la ausencia de Omar Rodríguez-Lopez) nos evitaron disfrutar de su show completo. Esto continuó con Café Tacvba, de quienes planeábamos ver casi todo su setlist. Sin embargo, los tacubos llegaron 15 minutos tarde. Pudimos movernos al ritmo de ‘Futuro’ y algunos viejos éxitos (entre ellos ese bello cover a Leo Dan).

La noche estaba en plenitud cuando tocó el momento de recibir a Wezeer. Por mucho el mejor show que presenciamos. Audaces, energéticos y siempre espectaculares los autores de Island into the sun. Un setlist bárbaro. No falto ninguna importante. ‘Beverly Hills’, ‘Hash Pipe’, ‘Say It Ain’t So’ (con ésta cerraron), etc. La garganta lo resintió, pero valió la pena. Covers a The Turtles, A-ha y Totto fueron parte del show. Nos dejaron alucinados. Cerramos con Jumbo, Inspector y Die Antowrod. De los primeros disfrutamos no más de 3-4 canciones; de los últimos, fue mas que escuchar otro concierto. Los sudafricanos son una presentación artística de otro nivel. Este tipo de shows (rap experimental) tienen que repetirse constantemente en Puebla. Ya lo vimos en el Comuna 2017, con Crystal Castles, y ahora con Ninja y Yolandi Visser.

Así fue nuestra experiencia. Un evento cuya logística y buena organización cumplieron con creces y dejaron sin palabras a más de uno. La vara está alta para la edición  2019. Ojalá mantengan lo Sui generis, eso le da vitalidad a la escena poblana.

Mientras la vida me lo permita, seguiré escribiendo y escuchando buenas rolas. * De fondo suena 'Two Steps, Twice', de Foals *

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