Cuando las palabras positivas afectan negativamente en el salón de clases

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Diferentes ciencias o áreas del conocimiento se han esforzado por comprender cómo afecta el lenguaje nuestro comportamiento.

En nuestra vida diaria al momento de comunicar generalmente solo pensamos en como nos sentimos o que pensamos y dejamos de lado cómo nuestras palabras afectan al otro.

En los salones de clase sucede lo mismo en la relación profesor-alumno y es hasta después cuando reconocemos que aquellas palabras han creado cierta mentalidad en quienes escuchan.

Una de las misiones de los profesores es tener un impacto positivo en sus alumnos. Existen diversos factores para crear este impacto, sin embargo uno que resulta particular precisamente es el lenguaje. Generalmente se busca o se promueve que los profesores digan frases positivas a los alumnos para aumentar su confianza y autoestima.

Grandes ejemplos de esto son: ¡Eres muy inteligente!, ¡Eres especial!, ¡Gran Trabajo!. No obstante estas frases pueden ser un arma de doble filo, debido a que el escucharlas de forma repetitiva puede crear sesgos cognitivos en los estudiantes y llevarlos a conclusiones erróneas de sí mismo y al autosabotaje.

A partir de un análisis de focus groups de alumnos encontraron:

  • Aquellos que les dijeron de forma constante que eran especiales, a menudo sentían que tenían derecho a tratos especiales y ventajas respecto los otros
  • Mientras que aquellos que sistemáticamente les mencionaban que eran inteligentes solían concluir que si eran tan inteligentes no debían esforzarse antes.
  • Por su parte aquellos que frecuentemente escuchaban “Gran trabajo” o frases similares detectaron que a menudo les resultaba difícil asimilar críticas constructivas o comentarios duros.

A partir de esto, cabe recalcar que es imprescindible considerar que palabras que utilizamos. De acuerdo a la psicóloga  Carol Dweck, las palabras deben de ir en función de aquellas variables que sí podemos cambiar o están bajo nuestro control, es decir dejar atrás una mentalidad fija para darle mayor valor a una mentalidad de crecimiento.

Referencia:

Dweck C. (2007). Mindset: the psychology of success. Estados Unidos: Ballantine Book.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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