#Crónica: Una noche con Dromedarios Mágicos y Renata Tapia

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Siempre es interesante recordar, no solo a las personas especiales para nosotros, sino a aquellos momentos y lugares que dan emoción (y tristeza) a nuestra vida.

El pasado sábado 3 de noviembre la ciudad recibió varios eventos. En el catálogo, la mansión del cerdo se vio invadida por el folk que llegaba desde varios estados de la república, para ofrecer una noche de buena música y compañía íntima entre amigos. A pesar de que el acceso era un poco complicado, pues varias calles del centro histórico se encontraban cerradas, desde temprano la gente comenzó a llegar para poder encontrar un buen lugar donde poder disfrutar de sus artistas favoritos.

Algunas horas antes del show,  la gente pudo disfrutar del XI Festival La Muerte es un Sueño, con la presentación estelar de La Industria Del Sabor y Los Guanábana, en el zócalo de la ciudad. Aún podíamos ver en los portales y alrededores catrinas, disfraces y una gran cantidad de familias y amigos que reían y disfrutaban del show tan bailable y la buena vibra que las bandas ofrecieron. Al caer la noche, las leyendas cobraron vida y tomaron el centro de la ciudad, invitándonos a descubrir el lado misterioso de la angelópolis.

Eran las ocho cuando varios jóvenes comenzaron a ocupar la sala de la mansión; las luces, los micrófonos, el escenario, todo estaba listo para que diera inicio el show. Podíamos ver en los pasillos a Diego Puerta (a.k.a Dromedarios) y a Renata caminar, saludando a la gente, platicando o tomándose una foto con todo aquel que así lo quisiera; un gesto pequeño pero significativo para todos los fans.

Cerca de las diez el escenario se iluminó, el amplificador se encendió y la emoción de la gente comenzó a aumentar. Al escenario llegaba Almaraz III (directamente desde Monterrey), quien comenzaba combinando secuencias con el ritmo de su guitarra. La noche iniciaba con Fuerza Intangible, su primer sencillo, el cual mostraba un estilo tranquilo combinado con un ritmo pegajoso con beats que recuerdan un poco al house, sus demás canciones presentaban letras de amor, ritmos que te invitaban a bailar y una interesante energía que, en tan solo poco tiempo, se llevó el aplauso del público.

Los comentarios y buena vibra de la gente no se hicieron esperar, al bajar del escenario. La calidez del público poblano se hizo notar y fue entonces cuando Renata Tapia llegaba al escenario entre ovaciones y gritos del público que pedían que ya comenzara el show.

La cantautora originaria de Tehuacán agradeció la calidez y apoyo de la gente en sus ya tres años de trabajo y comenzó con Esta fue la última vez, tema que habla sobre desamores; llevó a todos a acercarse al escenario. Los suaves acordes de guitarra, el ritmo tranquila en combinación con su voz transmitía una sensación de calma en todo el lugar. En ese momento  nos contaba una anécdota en CDMX, la cual inspiró su siguiente tema La Ciudad de los palacios; oda en alusión a todos esos bellos edificios de la ciudad que puso a varios a corear. Siempre es 14, canción con una temática más romántica que, a más de una pareja que se encontraba presente, los hizo abrazarse y besarse con tan linda música de fondo.

El amor siempre tiene algo de místico, y divino, por lo que San Ricardo se llevó las palmas y gritos del público que coreaban con fuerza y una gran alegría. Mientras caminaba por el lugar pude notar una buena energía, una plática entre amigos que se dejaban llevar por la música dibujando una sonrisa en sus rostros. El show entraba en su recta final con Giste de quimeras, en donde las palmas se encontraban al ritmo, al igual que la gente coreando. Todo terminaba con Crisálida, en donde una vez más agradeció el apoyo y prometió más sorpresas a futuro. La gente llenó de gritos, aplausos y ovaciones que pedían otro tema.

El ambiente y la energía se encontraban al tope. Todos estaban de muy buen humor, platicando, riendo, disfrutando cuando unos poderosos acordes llamaron la atención de todos los presentes que rápidamente se emocionaron y comenzaron a aplaudir con euforia: Dromedarios Mágicos estaba en la mansión.

Acordes rápidos y marcados, un ritmo pegajoso que en los primeros versos era acompañado por el público que, bastante emocionado, coreaba con toda fuerza pues todos extrañamos ver a Diego por aquí, ya que con su gran energía y buen sentido del humor hace que los buenos tiempos pasen en su show, en donde a pesar del género (que es un poco más tranquilo) proyecta una gran energía que contagia a todo el público, quienes se dejan llevar y hacen toda una experiencia.

¿En dónde nos quedamos? Cierto en medio del show pues la gente no paraba de corear las canciones, pareciera que llevaban esperando un buen rato para poder cantar. En un momento esperado por todos comenzó a sonar Mudanza, tema que se llevó la sorpresa y aplausos de todos al mostrarnos un ft con Renata, ambos cantaban con gran emoción y alegría que se transmitía al público. Pistache tuvo una gran cantidad de aplausos y buena vibra al ser de las canciones más esperadas, seguido de Bosque de San Marcos, así como Fuimos y Veintitrés nos dieron una parte muy alegre y llena de energía que puso a todos los asistentes de pie, cerrando la noche con Pick up folks, despidiéndose así de la ciudad, agradeciendo el cálido trato y esperando regresar pronto. 

Geek, bajista, meme andante, escritor ocasional. Timado en renovación.

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