Techo de cristal: la desigualdad de género

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En la actualidad ha habido un gran avance en la participación de las mujeres en el mercado laboral. No obstante, aún se encuentra patente la desigualdad de oportunidades, pese a poseer las mismas condiciones de conocimientos y habilidades.

Desde los años 80’s hubo un interés por describir y explicar las barreras invisibles que impedían que mujeres cualificadas alcanzarán puestos de responsabilidad dentro de las organizaciones, a este fenómeno se le conoce como Techo de Cristal.

Este concepto sirvió para hacer una análisis en la carrera laboral de mujeres que, teniendo una trayectoria profesional y un nivel de competencia alto en sus lugares de trabajo se encontraban con diferentes obstáculos que les impedían un total crecimiento o avance.

Anteriormente predominaba la creencia errónea de que la poca capacidad intelectual, limitaba a las mujeres para la actividad laboral. Sin embargo el acceso a educación superior y la incursión de las mujeres en campos que antes eran considerados exclusivamente de hombres ha demostrado que no se trata de eso.

Más bien las barreras se encuentran en los estereotipos de género, pues aún persisten ciertas creencias que determinan que deben hacer y que no las mujeres y los hombres.

Generalmente a las mujeres se les asocia una imagen pasiva y tímida en contraposición con la imagen asociada a los hombres, quienes se les relaciona con la competitividad y el éxito.

De acuerdo a Segerman-Peck se trata de una última barrera basada en prejuicios hacia las mujeres lo cual les impide avanzar hacia posiciones de alto nivel. Como consecuencia se quedan estancadas en los niveles medios de la dirección.

Las barreras a las que se enfrentan se han clasificado en 3 tipos:

a) Barreras internas asociadas a la identidad de género femenina. 

b) Barreras externas asociadas a la cultura organizacional y los estereotipos de género.

Por ejemplo las reglas informales, redes masculinas existentes en las organizaciones, la política de recursos humanos,la escasez de mentorización de mujeres, y la falta de políticas organizacionales tendentes a lograr un mayor respeto a la vida privada.

c) Barreras producidas por el rol reproductivo y las responsabilidades familiares. Este punto tiene relación con los múltiples roles que se pueden desempeñar lo cual representa un problema crucial para asumir puestos que demandan disponibilidad casi total. 

Una de las  claves principales es incorporar la perspectiva de género dentro de las universidades e institutos de formación. De igual forma es imprescindible su presencia dentro de la cultura organizacional para generar un impacto positivo en el trabajo de los estereotipos de género y la redefinición de los roles de liderazgo.

Referencias

Camarena Adame, M.E. & Saavedra García, M.A. (2018). El techo de cristal en México. La ventana. Revista de estudios de género, 5 (47),

Cuadrado, I., & Morales, J. (2007). Algunas claves sobre el techo de cristal en las organizaciones.Revista de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones, 23 (2), 183-202.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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