Miedo: del peligro a la adaptación

Compartir

Nadie se salva de haber experimentado en algún momento de la vida miedo. Las situaciones pueden ser diversas pero las reacciones generalmente suelen ser las mismas: sentir la boca seca, tener las manos sudadas, tensión muscular, incapacidad de reaccionar, en fin toda una experiencia desagradable.

Todas estas respuestas emitidas son parte de un estado de ansiedad. Estas se presentan de forma general ante estímulos que percibimos como peligrosos o ambiguos, donde no tenemos completa certeza sobre como actuar.

Ante estímulos que nos resulten particularmente peligrosos adoptamos comportamientos de evaluación de riesgo, sin embargo esto suele ocurrir más cuando la posibilidad es más remota.

Cuando el peligro esta más cercano y presente se presenta lo que conocemos como miedo. Las respuestas fisiológicas son muy similares a las de la ansiedad, pero comportamentalmente hay diferencias.

En el caso del miedo, toma especial relevancia la distancia del estímulo amenazador. Amenazas más lejanas, producen un comportamiento de huida cautelosa, en caso de que exista una ruta segura de salida, o la inmovilidad, que le permite al animal minimizar el riesgo de ser visto.


En cambio cuando el peligro está próximo, las estrategias comportamentales se vuelven vigorosas, pudiendo exhibir respuestas defensivas como huida descontrolada o, en último caso lucha y ataque con el fin de evitar daños.

Referencias:

Becerra-García, A., & Madalena, A., & Estanislau, C., & Rodríguez-Rico, J., & Dias, H., & Bassi, A., & Chagas-Bloes, D., & Morato, S. (2007). Ansiedad y miedo: su valor adaptativo y maladaptaciones. Revista Latinoamericana de Psicología, 39 (1), 75-81. 

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

Be first to comment