La influencia de Nietzsche en el psicoanálisis

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La obra de Friedrich Nietzsche ha tenido influencia de grandes pensadores, sin importar el área o disciplina de trabajo, uno de ellos es Sigmund Freud.

A principio del siglo XX el libro Así habló Zaratustra, se convirtió en uno de los imprescindibles del círculo intelectual europeo. De ahí que Freud tuviera un acercamiento a este filosofo, aunque de forma un tanto reservada.

“En cuanto a Nietzsche, el otro filósofo cuyas
intuiciones e intelecciones coinciden a menudo
de la manera más asombrosa con los resultados
que el psicoanálisis logró con trabajo,
lo he rehuido durante mucho tiempo por eso
mismo; me importa mucho menos la prioridad
que conservar mi posición imparcial”.

En 1900, Freud adquiere las Obras Completas de Nietzsche, de acuerdo a él,con las cuales pretendía “encontrar las palabras para mucho de lo que permanece mudo en mí”.

Durante el año 1908, la Sociedad Psicoanalítica de
Viena (SPV) realizó análisis sobre las similitudes del psicoanálisis y las ideas de Nietzsche, dejando claro la influencia de este último en Freud. Sin embargo para el padre del psicoanálisis, la negativa era clara.

Sigmund Freud afirmaba que su alejamiento de Nietzsche no se debía al desinterés sino al “exceso de interés” sobre todo por la libertad con la que se expresaba; todo sin prejuicios. Por otro lado también opinaba que el filosofo alemán tenía una fijación materna, sin embargo el interés era constante.

Tal grado de relación entre Nietzsche y Freud, hizo que este último tuviera el interés de visitar Engadina, lugar que Nietzsche visitará a menudo y donde escribió la segunda parte de Así habló Zaratustra y, más tarde, El crepúsculo de los ídolos.

En esta zona de los Alpes Freud escribe La interpretación de los sueños y hace patente la  identificación onírica con el superhombre. Además de que hace mención de la condición de los sueños como medio para conocer lo prehistorico del hombre, de tal forma que hace referencia Nietzsche:

<<El soñar en su conjunto es una regresión a la condición más temprana del soñante, una reanimación de su infancia, de las mociones pulsionales que lo gobernaron entonces y de los modos de expresión de que disponía. Tras esta infancia individual, se nos promete también alcanzar una perspectiva sobre la infancia filogenética,
sobre el desarrollo del género humano, del cual el del individuo es de hecho una repetición abreviada, influida por las circunstancias contingentes de su vida. Entrevemos cuan acertadas son las palabras de Nietzsche: en el sueño “sigue actuándose una antiquísima veta de lo humano que ya no puede alcanzarse por un camino directo”; ello nos mueve a esperar que mediante el análisis de los sueños habremos de obtener el conocimiento de la herencia arcaica del hombre, lo que hay de innato en su alma>>.

La presencia de Nietzsche en las reflexiones
freudianas nunca cesa. También lo encontramos presente en Psicología de las masas y análisis del yo y se puede hacer una lectura paralela de La genealogía de la moral  y El malestar en la cultura.

Esto no sólo se trata de una fascinación negada hacia el mundo de Nietzche, sino realmente en una influencia (consciente o no), una relación que ha dejado en el mundo de las ideas un gran legado por parte de ambos pensadores.

Referencia:

Drivet, L. (2015). Freud como lector de Nietzsche. La influencia de Nietzsche en la obra de Freud. Civilizar. Ciencias Sociales y Humanas, 15 (29), 197-213. 

Estudiante de Psicología. Desde hace 21 años jugando a ser humana.

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