Don Cuco el Guapo, de robot pianista a escultura metálica

Compartir

Una escultura es una expresión en tres dimensiones con la que el artista muestra una visión del mundo. El robot pianista Don Cuco el Guapo ya era escultórico desde que lo crearon, pero ahora tendrá su propia estatua conmemorativa.

Fue en 1992 cuando Don Cuco el Guapo nació. Hace un año escribía acerca de su 25° cumpleaños y también compartía una entrevista con Alejandro Pedroza en la revista Estudiantes BUAP, donde nos contaba la historia de este carismático robot, porqué lo había creado y algunas de sus aventuras.

En estos días recibí la invitación para ver la escultura de Don Cuco el Guapo, a punto de terminarse. Una obra en tamaño natural que refleja casi con exactitud la figura del robot pianista mexicano.  Aclaro que no es una copia fiel porque a la escultura se le han agregado algunos detalles que la hacen diferir un poco del original, a pesar de que se han tomado moldes directamente de las piezas del robot.

Detalles en el brazo de Don Cuco

Como es sabido, la figura de Don Cuco fue moldeada por la escultora Gloria Erika Weimer en acrílico transparente. Si se pusiera de pie sería un humanoide de 1.98 m y su peso es de 175 kg.  La obra actual se realiza en aluminio fundido y acero en su estructura de soporte.  El encargado del taller, el señor Miguel Ángel Vega de Lima nos recibió en el área donde se estaba armando la escultura.

El señor Vega me contó que una vez que se tienen las piezas se les hace un terminado. Este proceso consiste en esmerilar las piezas para quitarles bordes y rugosidades, se hace un pulido, si es necesario se realiza soldadura y, en algunos casos (como en el soporte), empastado y pintura.  

A veces se hacen correcciones, como el caso que pude ver en otra sección del taller, donde el maestro mecánico industrial Oscar Zenteno usaba una fresadora para corregir las teclas del teclado superior de Don Cuco.

El maestro Zenteno operando la fresadora para corregir el teclado hecho en aluminio

El maestro Zenteno cuenta que el detalle es tal que, aún con sus 17 años de experiencia, ha tardado 3 días en desbastar el material sobrante para que las teclas se ven naturales. Al parecer las negras no estaban en la posición adecuada.

Una vez resuelto ese problema la escultura se arma en pocos minutos. Empiezan por el torso. Nota en la altura del abdomen el escudo de la BUAP.

Continúan con el pecho.

En la parte trasera tiene, el respaldo de la silla el logo de “Hecho en México”.

Se coloca ahora la espalda. En cada paso se van atornillando las piezas entre sí o con la estructura de soporte.

Nota aquí otro detalle: la espina dorsal.

A continuación, se coloca tanto el brazo como la pierna izquierda.

Y ahora los miembros derechos.

Ahora se le acerca el soporte y los teclados

Nota el detalle del pie alado:

Se acomoda todo para tener la posición clásica de Don Cuco en el teclado.

¡Y a tomar un respiro!

A la izquierda el Dr. Alejandro Pedroza, a la derecha el maestro Vega, ambos orgullosos de su obra.

El tiempo que se lleva en hacer una escultura así, según me contaba el maestro Vega, es de alrededor de tres meses. Pero en este caso se ha llevado casi un año, debido a que se ha hecho con las aportaciones de distintos miembros de la Universidad, pero no que fueron depositadas al mismo tiempo. Es un gusto saber que la Dra. Luz del Carmen Pavón, mi directora, aportó una parte a nombre de la Facultad de Electrónica para este proyecto.

Ese mismo día tuve la fortuna de ver el proceso de fundido, aunque no eran piezas de Don Cuco: el dueño de la empresa fundidora Gumadi, el señor Demetrio Moisés Cuevas Márquez, nos ha recibido en la sección donde el calor es más intenso.

El señor Moisés junto al crisol, más de 30 años de experiencia en la fundición

Don Moy, como le dicen de cariño los trabajadores, nos ha comentado que trabajan un tipo de fundición conocido como fundición eutética.  Y al contrario de lo que me imaginaba cuando iba al taller, no usan un horno o fuego para calentar los metales a fundir: usan electricidad. Se calientan por inducción. Van los números que pude ver en el tablero de control del crisol: se usan 84 amperes a una frecuencia de dos mil Hertz, a 30 kwatts, y 900 volts. En la entrada podía ver una fuente de agua que para mi sorpresa sirve como enfriador del sistema eléctrico.

El proceso inicia desde que se cierne la arena sílica para preparar los moldes.

Pero lo mejor de todo es que pude tomar un video de como se vacía el metal en los moldes. Pon atención en como revisan con un pirómetro si el metal ya tiene la temperatura adecuada. En el caso del aluminio con el que hicieron a Don Cuco se consiguió una temperatura de 700 °C.

Y una vez que se pone en balde el metal para llevarlo al vaciado se le quita una especie de nata, la escoria, para que el metal no lleve impurezas. También es notorio el respeto hacia el metal fundido, la distancia desde la que lo manejan y el cuidado con el que se vacía. Una sola gota podría atravesarte desde la cabeza a los pies sin enfriarse mucho.

Aquí otro video:

Hasta aquí lo que te puedo contar. Espero que te hayan gustado las fotos y videos que logré tomar de esta experiencia.

 Si todo va bien, la escultura podrá ser disfrutada por todos en el lobby del auditorio del Complejo Cultural Universitario.  Y por supuesto que lo iremos a ver: ¡será la primera escultura que se le hace a un robot!

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

Be first to comment