#RecomiendoLeer: Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Compartir

Veinte poemas de amor y una canción desesperada es la compilación más celebre del poeta chileno Pablo Neruda. Este libro se publicó en 1924, cuando Neruda apenas tenía 19 años, con lo que alcanzó la fama y reconocimiento.

Los poemas contenidos en este libro refleja varias de las experiencias amorosas hasta entonces vividas por el joven Neruda. En la mayoría de ellos se refleja el juego amante-amada (a excepción del Poema 4 y Poema 20), sin embargo todos son una introspección hacia sí mismo a partir del juego del amor.

Las características de este primer retrato de amor de juventud, recaen sobretodo en la soledad. Una sensación de soledad y abandono ante la imagen de la amada irreal que surge de un pasado.

Poema 5 (Fragmento)

Para que tú me oigas
mis palabras
se adelgazan a veces
como las huellas de las gaviotas en las playas.
Collar, cascabel ebrio
para tus manos suaves como las uvas.
Y las miro lejanas mis palabras.
Más que mías son tuyas.
Van trepando en mi viejo dolor como las yedras.
Ellas trepan así por las paredes húmedas.
Eres tú la culpable de este juego sangriento.
Ellas están huyendo de mi guarida oscura.
Todo lo llenas tú, todo lo llenas.
Antes que tú poblaron la soledad que ocupas,
y están acostumbradas más que tú a mi tristeza.
Ahora quiero que digan lo que quiero decirte
para que tú las oigas como quiero que me oigas.

En este trabajo destaca el uso del verso alejandrino. Sin embargo esta tendencia, Pablo Neruda la suele romper en algunas ocasiones. A partir de estos recursos el amor se nos muestra como una experiencia sensorial, como tacto, como temperatura. 

El erotismo también se hace presente; sobreviene para Neruda y para el lector la necesidad de usar las palabras del imaginario y describir la chispa del deseo de la mujer evocada.

Las palabras se vuelven seducción pero también recuerdo nostálgico lo que sin duda deja al lector con un vacío amoroso en necesidad de una canción desesperada.

La canción desdesperada (Fragmento)

Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.
Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!
Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!
En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.
Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

Be first to comment