#Podcast: San Miguel Canoa, 1968

Compartir

Julián González Báez, testigo y sobreviviente del linchamiento en San Miguel Canoa, en el año de 1968, estuvo en el De eso se trata platicando sobre las circunstancias que lo llevaron a vivir este evento, así como de la importancia que tuvo dentro de nuestra sociedad.

Julián formaba parte del grupo de empleados de la Universidad Autónoma de Puebla que vivió el linchamiento en el pueblo de San Miguel. Era el quinto integrante. La razón por la que visitamos San Miguel, comentó, fue porque nos quedaba de paso para ir a la Malinche, nuestro verdadero destino. Ese día nos quedamos de ver en el Carolino, prosiguió, para de ahí partir hacia la montaña en grupo. 

Julián y sus compañeros se encaminaron a la montaña, con el fin de pasársela bien. Decidimos ir ese día, el 14 de septiembre, porque teníamos puente. Nos la pasaríamos allá unos días, en contacto con la naturaleza, y volveríamos tan pronto iniciara la semana, comentó.

Sin embargo, la tempestad les azotó antes de arribar a su destino. Comenzó a llover muy fuerte y tuvimos que parar en San Miguel, dijo. Ahí pensamos en volver a Puebla, en olvidar el viaje. Pero echamos un volado. Unos querían regresar y otros queríamos quedarnos. Ganó la decisión de los últimos, remató.

Ya con la decisión de haberse quedado, buscaron asilo. Platicaron con algunos habitantes del lugar. Uno de ellos les ofreció la casa de su hermano. Éstos aceptaron. Se encaminaron hacia allá. Fuera de la casa, un hombre los recibió gustosamente. Fue muy cálido en su recibimiento, recordó Julián. Nos dio un techo, comimos con él, compartimos algunas cosas. 

No obstante, el hombre comenzó a platicarles sobre unos problemas que tuvo con otro habitante de San Miguel. Ahí fue cuando la cosa comenzó a ponerse rara, dijo. Las campanas del pueblo sonaron, se escuchaba murmullo afuera, la esposa del dueño de la casa se mostraba ansiosa. 

Julián y sus compañeros escucharon que alguien dijo que había intrusos en el pueblo y que estaban buscándolos. A pesar de esta advertencia, el dueño los invitó a calmarse y a que reposaran del viaje. Éstos lo hicieron, si bien con sus reservas. Minutos después de haberse acostado, escucharon un alboroto muy grande fuera de la casa. Nos asomamos y vimos que venía una muchedumbre en busca de los intrusos, que supuestamente éramos nosotros, dijo. 

Le exigieron al dueño que nos entregara, a lo que él respondió que no éramos personas malas. No le hicieron caso. Tiraron la puerta. Él se opuso y recibió, a cambio, un machetazo y un disparo que lo mató. A nosotros nos amarraron, nos sacaron, nos separaron y nos comenzaron a golpear, comentó. No supe qué ocurría con los otros. Yo estaba amarrado y tirado en el piso, a punto de ser asesinado. Pero alguien le dijo a mi casi verdugo que me dejara en paz. Tiempo después me enteré de lo demás.

Si gustan escuchar completo lo que platicó Julián, denle click al podcast abajo.

Me gusta mucho Kendrick Lamar. :)

Be first to comment