Los retos de la alfabetización

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La labor de alfabetizar resulta en una experiencia enriquecedora, tanto para la persona que aprende/aprehende el lenguaje escrito como para el facilitador. Todos los esfuerzos resultan en una nueva perspectiva de muchas de las actividades cotidianas, como leer un anuncio de la comunidad donde se vive o ser capaz de escribir un recado.

El hecho de escribir les permite a las personas asumir otro rol y les proporciona mayor poder a su voz, que antes (en la mayoría de los casos) pasaba desapercibida. En este sentido más allá de lo rutinario también este proceso permite una nueva postura de la ciudadanía propia. Bien decía Paulo Freire  que la alfabetización es un acto de conocimiento, un acto político y, por lo tanto, un acto creador.

Sin embargo el proceso de enseñanza-aprendizaje de la lectura y el lenguaje escrito requiere de esfuerzo para enfrentarse a retos constantes y por demás conocidos, además de aquellos que se han ido agregando con los diversos cambios sociales, culturales y económicos.

Retos de la alfabetización

El miedo del facilitador ante la tarea alfabetizadora, el cual es completamente normal y se ira transformando a medida que avance el proceso. Al respecto Freire menciona:  “La cuestión que presenta es la de no permitir que el miedo nos paralice o nos persuada fácilmente de desistir de enfrentar la situación desafiante sin lucha y sin esfuerzo”.

El hecho de aprender a leer y escribir puede significar un mundo de posibilidades, pero sin duda resulta desafiante cuando se presenta un enfrentamiento contra las creencias de la persona. En ocasiones puede darse una sensación de fracaso por no haberlo aprendido antes o creer que no es digno de aprenderlo. Tal como sucede con algunas mujeres que no se consideran merecedoras por su género o adultos mayores que lo ven como una pérdida de tiempo por su edad.

Todo alrededor de la pedagogía a implementarse resulta un completo desafío. Deben de plantearse estrategias didácticas, un programa y plan a seguir, los cuales deben de cubrir las necesidades de las personas y por supuesto ir de acuerdo a su ritmo de trabajo.

Por otro lado se encuentran las limitaciones de recursos tanto para los facilitadores como para las personas a alfabetizar. Si bien la creatividad para la resolución de estos problemas es inmensa; nos damos cuenta que se trata en ocasiones de algo más complejo a nivel estructural que impide el acceso a estos servicios.

Si bien se hacen presentes estos retos y desafíos, no debe decaer el espíritu del aprendizaje, pues la lectura y escritura son imprescindibles para el progreso de cualquier sociedad.

Referencias

Flores-Davis, L. (2016). Alfabetización entre personas jóvenes y adultas. Revista Electrónica Educare, 20 (1), 1-16. 

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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