El papel de la muerte en los códices prehispánicos

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Con la llegada de los españoles en 1521, se inició la eliminación de muchos de los códices que narraban la vida cotidiana, historia, ideología, religión y tradiciones de las culturas en México. Estos códices solían guardarse en edificaciones llamadas amoxcalli las cuales fueron destruidas casi de forma inmediata.

Los códices que conocemos en la actualidad forman parte del periodo de evangelización. Sin embargo con estos nos hemos dado una idea del panorama de antaño. Dentro de las temáticas que salen a la luz una de gran importancia y que toma su propio protagonismo es la muerte.

En el códice Florentino o también conocido como la Historia general de las cosas de Nueva España del religioso franciscano español Bernardino de Sahagún se narra en el capítulo X una visión de la muerte donde sale a la luz el sentido de la encarnación:

Ce iuh mitoaia; in jquac timiqui, ca amo

nelli timiqui ca te tiyoli, ca ie titozcalia, ca ie

tinemi, ca liça.

(Códice Florentino, lib. X. cap. XXIX)

Pues así decían: cuando morimos, no es

verdad que morimos, pues todavía vivimos, pues

resucitamos, existimos, nos despertamos.

Por otro lado, también existía el sacrificio lo cual se refleja a través de   tres indicadores en los restos óseos que han sido estudiados por años: traumatismos, marcas de corte sobre hueso y coloración de las piezas dentales.

En el caso de los traumatismos el Códice Florentino, señala que  los individuos que no respetaban las leyes de la cultura mexica eran castigados con la pena capital y se les ejecutaba ya fuera lapidándolos o golpeándolos con un madero. Esto ha sido corroborado debido a los restos óseos que  presentan fracturas en la región occipital y facial.

Finalmente en este códice también se da un papel central a la muerte, sobre todo de Diedades imprescindibles para entender la cosmogonía como es el caso de Quetzalcoatl. Alrededor de este tlatoani se ha creado un mito pues en el Códice Florentino bajo el título “De la huida de Quetzalcóatl” se señala su posible huida hacia la costa del Golfo de México. Aunque también existe otra lectura que sugiere que el rey de Tollan y Sol poniente, correspondería a una toma de conciencia de su decrepitud, a su muerte, y a un periplo en el inframundo, hacia su renacer.

Referencia

Galarza, J. (2003).Los códices mexicanos, Arqueología Mexicana, 31, 6 – 9.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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