Un personaje más en el guión: El Magnum Remington .44

Compartir

 

A veces me recuerdo como el niño que veía junto a sus primos más grandes una escena de Matando Cabos: Nico, un mafioso de poca monta, se bamboleaba frente a un hombre amarrado a una silla y con la cara tapada. «You talking to me…?», le decía al bulto, «¿Qué dijiste, puto?». Todos en la sala rieron y yo también. Aunque no sabía porqué.

Resultado de imagen para Matando cabos

Fueron hasta unos años después que por fin la vi, una de las escenas más homenajeadas del cine. Y sí, lo primero que noté y que tanto estaba esperando: abrigado en su casaca militar de la guerra de Vietnam, un joven Robert De Niro le hablaba al espejo recitando su emblemática frase «You talking to me…?». Lo segundo, sacaba de debajo de la manga —con ayuda de un artefacto casero— una pistola automática calibre 25. No era su única arma, pues momentos antes, Travis se había reunido con un traficante para efectuar un interesante negocio. ¿Por qué? Resulta que unas noches atrás, mientras trabajaba en su taxi, un pasajero le pidió el servicio, le pidió andar sigilosamente por uno de los barrios de Nueva York hasta detenerse frente a un edificio, «¿ves a la mujer en la ventana?», pregunta, «sí», responde Travis, «es mi esposa, y esa es la casa de un negro». Después de unas cuantas declaraciones más, el extraño anuncia que matará a su esposa con un revolver Magnum .44. «¿Has visto alguna vez lo que un Magnum .44 le hace a la cara de una mujer? La destruye. Ahora, ¿Has visto lo que le hace a la vagina de una mujer? Sé que debes pensar que estoy muy enfermo o algo, ¿no? ¿No crees que estoy enfermo?».

Así es como —entre esa y otras razones— Travis acude al traficante en busca de un Magnum .44. «Es un arma cara», «tengo el dinero», «es un verdadero monstruo, detiene un carro a 100 metros, puede perforarle el motor». Ya con el estuche de armas abierta, un plano detalle recorre el largo del arma, «podría venderla en el mercado negro por 500 dólares, pero sólo vendo cosas de primera calidad a la persona correcta», Travis apunta el arma y la prueba, «pero es muy grande para usos prácticos… la Magnum es para usarla en África para matar elefantes». Si bien, el arma no es la pieza más importante del film, el guionista, Paul Schrader, junto al director, Marcon Scorsese —quien interpretó al enfermo pasajero— deciden dedicarle una parte de la cinta. Además de que el arma se da a lucir por sí sola, con su cañón de 8 pulgadas, logra no pasar desapercibida a lo largo del film.

Se dice que en pocas ocasiones, un arma y un cartucho han estado tan unidos como en el caso del revólver Smith & Wesson M29 y el cartucho .44 Remington Magnum. Conocido como el más potente del mundo, este revólver fue creado para cacería y es reconocido también por su estructura rígida, pues el M29 dispone del armazón “N”, el cual la casa Smith & Wesson suele incorporar en la mayoría de sus revólveres, lo que le aporta su notable rigidez. Por otra parte, su característico cargador de tambor con capacidad para 6 cartuchos del calibre .44 Magnum, puede alimentarse de golpe con su cargador simultáneo que agiliza todo el proceso.

El revolver Smith & Wesson M29 cuenta con un cañón de 101 mm (4 pulgadas). Pero posteriormente, la compañía estadounidense fue ampliando las posibilidades de su revólver con cañones de diversos tamaños: 152mm (6pulgadas), 165mm, y 212,8mm (8 pulgadas). El uso de cada uno de estos cañones condiciona el rendimiento del arma y la longitud del cañón es uno de los elementos que más incluyen en el mayor o menor efecto de retroceso.

Resultado de imagen para Taxi Driver (1976),

Antes de su aparición en Taxi Driver (1976), El Magnum 44 había aparecido ya en el cine en manos del inspector Harry Callahan (Clint Eastwood) durante la cinta Dirty Harry (1971). Una película ubicada en San Francisco que más tarde se convertiría en una saga. La historia comienza con el asesino apuntando un rifle a una chica; enseguida, la cámara hace dos enfoques; el primero a la punta del arma y el segundo nos muestra el dedo matón al jalar el gatillo. Escenas después, el inspector Callahan visita la escena del crimen, seguido del descubrimiento de una nota del asesino, en la cual solicita cien mil dólares o de lo contrario habrán más víctimas en la ciudad.

Ya con el público enganchado, el director, Don Siegel, se propone mostrarnos las habilidades del personaje principal y su mortal compañero. En un restaurante, el inspector Callahan almuerza cuando le pregunta al camarero si el auto frente al banco sigue estacionado, y ahí sigue. Pregunta después si el motor está encendido, y sí, está encendido. Inmediatamente el inspector le pide al camarero llamar a la policía, pero es muy tarde. La alarma suena y el inspector sale del restaurante, un ladrón está parado fuera del banco, escopeta en manos. Y aquí comienza la acción.

El inspector Callahan saca su revolver y tira al hombre de la escopeta. El coche arranca y el inspector le dispara al auto en movimiento matando al conductor, los asaltantes salen corriendo del auto y el inspector tira varias veces sin resultado, Harry camina por la calle rumbo al banco, el cañón del arma llega aparentemente hasta su rodilla. Al llegar al banco, descubrimos que el hombre de la escopeta sigue vivo. Harry recita el monólogos más importante en la película:

Sé lo que estás pensando. ¿Disparó los 6 tiros o sólo 5? ¿Quién contó los disparos? Para ser honesto, con la emoción del momento perdí la cuenta. Este es un Magnum .44, el revolver más potente del mundo y te volaría la cabeza. Ahora debes de preguntarte: ¿Me siento con suerte? Bueno, ¿te sientes con suerte, perro?.

El resto de la historia es una interesante aventura entre un detective y el fugitivo. Vemos a Dirty Harry, un personaje fuerte y experimentado, junto a su compañero, su revolver Smith & Wesson M29, y algunos otros personajes secundarios. Cabe señalar que durante el filme, Harry, recita su discurso una vez más durante un punto crucial de la película.

Imagen relacionada

Después de esta, las continuas apariciones de este arma en películas policiales de la década de los 70, propició que su uso se extendiera a otros terrenos, como por ejemplo el tiro deportivo en el ámbito policial. Sin embargo, pronto se vio que su peso y su incómodo retroceso iban a ser razones más que suficientes para que los departamentos de policía le fueran dando la espalda como arma de servicio.

Con este y muchos otros ejemplos más, podemos apreciar cómo, más allá de los actores o la misma historia, hay más elementos que se usan para alimentar una cinta y acompañan a los personajes a lo largo del filme como el vestuario, mobiliario, colores y el propio lenguaje, o en este caso, el revolver más potente del mundo.

Be first to comment