#RecomiendoLeer: El olvido que seremos

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En ocasiones no es necesario vivir las experiencias en carne propia para entender lo que hay detrás de ellas. Si bien es un tanto diferente la concepción que se da de aquel la vivió puede igualmente servir de pauta para aprender algo.

Esto es uno de los tantos resultados que puede dejar  la novela de Héctor Abad Faciolince bajo el título de El olvido que seremos, líneas surgidas de la genialidad de Jorge Luis Borges. Este libro narra en forma de novela la vida de su padre Héctor Abad, un médico y activista colombiano en pro de los Derechos Humanos, quien fallece en 1987.

Hablar sobre la figura paterna es un tanto difícil y complejo para ello queda de muestra Carta al Padre  del buen Kafka. Todo esto porque resulta poco probable asociar la figura paterna con la ternura y amor, además de alejarla de esta figura de autoridad lejana y ausente.

Sin embargo Héctor Abad Faciolince lo hace manifiesto pues logra hilar cada una de las acciones que su padre hacia en lo cotidiano, como encerrarse en su estudio a oír a Bach y Beethoven para sanar su pena y su rabia, a la par de que se recuperaba con amor para continuar su lucha.

El médico Héctor Abad  estaba comprometido socialmente con la medicina y sabía de la necesidad de países devastados por la pobreza como Colombia. A través de la escritura autobiográfica deja al rojo vivo el ataque por los paramilitares colombianos y nos vuelve cercanos a la tragedia propia y ajena.

El valor detrás de este médico le hizo soportar una serie constante de amenazas, sin recurrir al exilio o el silencio. En sus  escritos continuó denunciando a los ejecutores de la violencia que desgarraba a su país, a sus cómplices y a sus mentores hasta el día de su muerte el 25 de agosto de 1987.

Esta novela se convierte en una catarsis propia y ajena ante la perdida de un ser tan noble. Aunque también pone sobre la mesa de forma extrapolar el análisis de la paternidad, dejando en claro que es posible un padre amoroso.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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