Las hazañas de Lavoisier

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Pocos actores en la ciencia como Antoine Lavoisier; un hombre polifacético cuya curiosidad trajo consigo muchas aportaciones al mundo de las ciencias en especial de la química

Antoine Lavoisier nació el 26 de Agosto de 1743 en Paris, Fracia. Desde muy pequeño mostró gran habilidad en el mundo de la retorica y la oratoria. Posteriormente siguiendo los pasos de su padre se gradúa de abogacía a los 21 años. Sin embargo desde los 20 años comienza a mostrar mayor interés por las ciencias naturales.

En un principio sus estudios giraron entorno a meteorología y barometría, puesto que su interés estaba puesto en la combustión y la calcificación. Este fue su primer paso en la ciencia, pues participó en un concurso sobre los medios para iluminar la ciudad Parisina. Además de que Jean Etienne Guettard, discípulo de Reaumur, incrementó su  interés por las ciencias de la tierra.

A los 25 años fue aceptado en la Academia de las Ciencias de Francia. Durante esa misma época fue se incorporó a las “fermes” (recaudadoras de impuestos), en donde demostró ser prudente y muy despierto para los negocios.

Su ingreso a la Ferme surge a partir de su casamiento con  Marie-Anne Pierrette Paulze, hija de un copropietario de la Ferme générale. Con la dote de esta unión, ambos pudieron instalar un modesto laboratorio en casa.

Las oportunidades que le brindó ser recaudador fueron muchas entre ellas viajar y conocer más sobre química. Entre estos acercamientos figuró la producción de salitre para la fabricación de pólvora..

“Nada se crea, ni se destruye solo se transforma”

Dedicaba seis horas diarias a la ciencia: de 6 a 9 am y de 7
a 10 pm. Tanto Lavoisier como Marie-Anne mostraban interés por sus actividades dentro del laboratorio. Sobre todo por demostrar realmente que había detrás de lo que los alquimistas referían, pues afirmaban que existía la transmutación.

Lavoisier decidió a aclarar esto, una gran hazaña pues hiría en contra de lo establecido no sólo por los alquimistas sino por la ciencia misma. Lavoisier utilizó su balanza para medir cierto volumen de agua, posteriormente durante 101 días la hizo hervir en un sistema cerrado. Al finalmente destilarla encontró que no había variación  ni en volumen ni en masa. De ahí que sea establecida ley de conservación de la materia

Del flogisto al elemento

Aunque su mayor hazaña fue la refutación del flogisto. El flogisto era un componente de toda sustancia susceptible de sufrir combustión de acuerdo a la perspectiva científica de la época. Sin embargo los estudios de Lavoisier sobre calcinación indicaban otro rumbo.

Durante bastantes años vivió en constante discusión con los estudiosos de esos tiempos al respecto. Sin embargo fue hasta 1783 que con más pruebas científicas en sus Reflexiones
sobre el flogisto hizo una crítica más fuerte al mismo.

“Durante la Edad Media los alquimistas habían hecho experimentos maravillosos: ponían un diamante sobre una hornilla, avivan el fuego, y el diamante desaparecía ante los ojos atónitos de la nobleza allí presente y la mirada orgullosa del dueño de casa por haber ofrecido el sorprendente espectáculo”.

Lavoisier repitió este acto; recogió los gases sobre agua de cal , la que se enturbió, y haciendo mediciones demostró que el diamante no desaparecía, sino que se producía un gas similar al “gas silvestre” de Van’t Helmont y al “aire fijo”,o “aire fijado” del Dr. Black.

El resultado de este trabajo científico se plasmó en el Tratado elemental de química (1789), donde se acuñe el concepto de elemento como una sustancia simple que no se puede dividir mediante ningún método de análisis químico conocido.

Referencia

Bascuñán Blaset, A. (2008). Antoine Laurent Lavoisier. El revolucionario. Educación Química,19 (3), 226-233.

Estudiante de Psicología. Desde hace 20 años jugando a ser humana.

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