La metrópolis en América Latina

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El hombre se asienta en el lugar que le proporcione los medios para subsistir. Ya sea que emigre de la zona rural a la urbana con el fin de cubrir las carencias que la primera no le da. O viceversa, de una zona urbana a una rural por, digamos un ejemplo, cuestiones de salud. Está en constante viaje, de un lado para otro, siempre cambiando él y su entorno, en correlación uno con el otro.

Dicha reflexión me dejó una de las últimas exposiciones que el Museo Amparo tiene para el público en general, llamada La metrópolis en América Latina, 1830-1930, donde se recaban archivos históricos que demuestran el avance casi descomunal de esta relación hombre-espacio.

Las piezas, curadas por Idurre Alonso y Maristella Casciato, permiten ver cómo el ser humano se ha apropiado de espacios para desarrollar su civilización, que fueron de los bosquejos más primitivos de modernidad a los grandes exponentes de ésta y con los que, todavía, convivimos, con los que nos movemos.

Entre fotografías, videos –en blanco y negro, propios de la época– y grabados vemos cómo las urbes, plagadas de gente actualmente, se han expandido a tal grado de ocupar espacios que, si bien estaban ahí a la disposición del ser humano, resultaban imposibles de imaginar con personas desplegándose a lo largo y ancho de su territorio.

Las ciudades a elegir para esta exposición fueron seis, claves para el desarrollo socio-cultural de la América Latina de hoy día. La muestra nos lleva de Buenos Aires a Ciudad de México, y de Ciudad de México a La Habana, cubriendo también Santiago (de Chile) y Lima (Perú), y, finalizando, si es que se le puede ver de ese modo, con Río de Janeiro.

Cada una abre la posibilidad a observar la lucha que sostuvo el hombre con su territorio, con la naturaleza misma. Cómo un lugar tan inmenso albergaba a unos cuantos pobladores, como si fuese una lucha ciudad-hombre. Sin embargo, conforme el trayecto avanza, observamos cómo el hombre se apodera de otros espacios, como si la lucha ahora fuese hombre-ciudad, con la ciudad ya no albergando en esa inmensidad al hombre, sino negándose a expandirse, a crecer, a que alguien más habite un lugar suyo.

La exposición finaliza con la forma en que se urbanizaron estos grandes territorios, con la influencia que recibió de Europa y la combinación de esa influencia con los elementos, aún presentes, de la época prehispánica, los elementos que las culturas con sus vestigios les proporcionaban.

Para que saquen sus propias conclusiones, los invitamos a que visiten el Museo Amparo (2 Sur, #708), pues estará disponible al público hasta el día 12 de Noviembre.

Me gusta mucho Kendrick Lamar. :)

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