La importancia del atole

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Se acerca la época del año donde el consumo de atole se vuelve más frecuente. La ciudad, de por sí fría en el invierno, invita a que sus calles se vean invadidas por carritos que venden tamales y atole. La venta despega, claro, porque el clima lo permite, porque un buen atole cae perfecto cuando el frío es insoportable.

Pero, más allá de esto, ¿por qué nos gusta tanto el atole?, ¿qué tiene que nos fascina? Para empezar, el origen del atole se remonta a la época prehispánica, donde, según la doctora Isaura García López, se consumía con regularidad. Los naturales consideraban al atole una bebida de dioses: la ofrendaban, la ofrecían en los rituales como símbolo de respeto, dijo. 

En su intervención para el De eso se trata, platicó sobre los puntos clave de la historia del atole. Se cuenta la leyenda, mencionó, que se lo ofrecieron a Hernán Cortés cuando llegó. Así de importante es la bebida.

Hay varios tipos de atole –salado, agrio–, pero el más famoso, como detalló la doctora, es el dulce. Hecha con maíz puro, la bebida se combina con agua, que sirve para tratar la masa, y se comienza a preparar. Dependiendo su preparación es como adquiere su color, comentó.

Sin embargo, la preparación es todo un arte. La tradición ha hecho que lugares adopten del todo el ritual –el amasar, el preparar, el cargar con el producto– para que salga casi perfecto. Por ejemplo, en Tepeaca hay una feria de atole, con rumores que apuntan a que el secreto –tanto ahí como en cualquier otro lugar– es que no se deje hacer bola el atole. 

Si bien consideró que su nacimiento deviene de Coapán, la doctora afirmó que la llegada española trajo consigo una expansión en las formas de preparación del atole. Retroalimentó, indefectiblemente, los ingredientes con los que se preparaba, así como toda la gastronomía mexicana. Se empezó a combinar con azúcar, mientras antes era la miel el endulzante principal, comentó.

Otro aporte que hicieron los españoles fue la inclusión de leche a la bebida. Hay que decirlo sin titubeo: el atole es el de masa y agua; el champurrado es el que lleva leche, comentó. Así realizó la división exacta de la preparación del atole.

Si gustan escuchar por completo sus comentarios, denle click en el podcast de abajo.

Me gusta mucho Kendrick Lamar. :)

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