¡Eso está en chino! De la transliteración a la transnumeración.

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La transnumeración es una especie de transliteración entre lo que se observa en la investigación y el lenguaje matemático. ¿Te parece que te hablo en chino? En el texto te explico ambas palabras.

En los ochentas, el maestro Carl Sagan nos contaba acerca de la proeza intelectual de Champollion: el uso de la piedra Rossetta para poder traducir los jeroglíficos egipcios.

Hay un consejo de Champollion acerca de la perseverancia que nos deja esta aventura de traducción:

No te desanimes con el texto egipcio; este es el momento para aplicar el precepto de Horacio: una letra te llevará a una palabra, una palabra a una frase y una frase a todo el resto, ya que todo está más o menos contenido en una simple letra. Continúa trabajando hasta que pueda ver tu trabajo por ti mismo.

Pero me gustaría ser un poco mas preciso. Champollión en realidad ha hecho tres cosas: transliteración, transcripción y traducción o interpretación.

Veamos. La trasliteración consiste en la representación de los caracteres de un sistema de escritura por medio de los símbolos de otro sistema de escritura, según wikipedia. Esto es claro, ya que los jeroglíficos son un sistema de escritura por un medio distinto a nuestro alfabeto.

En ocasiones esos símbolos conducen a sonidos y convertir sonidos a textos es lo que se conoce como transcripción. Cuando hacemos una entrevista que grabamos en audio o video, pasarla a texto, hacer la transcripción, es el trabajo mas pesado, pero que permite repasar lo que dijo el entrevistado.

¿Y de que me sirven esos sonidos en texto si no sé lo que significan? Ese es el trabajo del traductor, expresar en nuestro idioma lo que se lee en otro.

En este video puedes ver algunas frases simples del japonés, su transliteración, transcripción y traducción al español.

Las lenguas romances o que comparten nuestro abecedario son mas accesibles a nosotros, y a veces nos atrevemos a imaginar una traducción de palabras, ya no digamos en inglés, sino en alemán.

Pero la frase ¡está en chino! indica que no solo nos es difícil traducir lo que está escrito, sino que ni siquiera podemos hacer la transliteración debido a la poca interacción que tenemos con el idioma extranjero. Aunque de manera popular se usa más para decir que lo que vemos es muy difícil de entender, aunque esté en nuestro propio idioma.

El tema y la frase me interesan porque es muy común que la gente la diga, con mucho aspaviento y toda la gama de emociones posibles, acerca de cualquier cosa relacionada con las matemáticas.

Y es que, a pesar de que las matemáticas se les acusa de frías, hay muchas emociones entorno a su estudio en las aulas. Como bien nos cuenta el Dr. José Antonio Juárez López, del Doctorado en Sistemas y Ambientes Educativos de nuestra universidad, en un libro del que es coautor: Investigaciones en el dominio afectivo en matemática educativa.

Por su parte, en 1990, John Allen Paulos, en  El hombre anumérico, nos daba una palabra nueva:

“El anumerismo, o incapacidad de manejar cómodamente los conceptos fundamentales de número y azar, atormenta a demasiados ciudadanos que, por lo demás, pueden ser perfectamente instruidos…”

Existe la discalculia, que es la dificultad para aprender los principios del cálculo originada por un problema cerebral que dificulta el uso del sistema simbólico. Pero el anumerismo es distinto, es mas bien cultural.

No por nada una de las ramas más difíciles de entender es la probabilidad y estadística. Un amigo mío decía que porque no es nada intuitiva.  Y sin embargo hay quien la considera como el pilar de las ciencias y la tecnología.

Para esta disciplina en particular se ha acuñado el término pensamiento estadístico, que resulta ser un tema de investigación en la matemática educativa de los últimos años. En un interesante artículo, Santiago Izunza nos habla de esto:

…diferentes tipos de un pensamiento estadístico, tales como transnumeración, percepción de la variación y razonamiento con métodos estadísticos.

La transnumeración consiste en convertir los datos en información a través del cambio de representaciones y formas de expresión de los datos; es decir, requiere la construcción adecuada de tablas, gráficas, cálculo de medidas estadísticas que permitan resumir propiedades, visualizar patrones y tendencias en el comportamiento de los datos. Es importante señalar que los cuestionarios utilizados —y que fueron tomados del Inegi— tienen una fuerte presencia de variables que generan datos cualitativos, de ahí que los procesos de transnumeración estuvieran orientados principalmente al uso de diagramas de barras y circulares, y el cálculo de frecuencias absolutas o relativas como elementos descriptores de los datos. En pocos casos se calcularon promedios y coeficientes de correlación. El razonamiento con métodos estadísticos, al nivel de estadística descriptiva que tenía el curso, puede implicar, por ejemplo, la selección del promedio más apropiado para determinar la centralidad de los datos o la selección de la gráfica más adecuada para la variable que se pretende analizar.

Nota que aparece una palabreja nueva, la transnumeración, que es una especie de transliteración entre lo que se observa en la investigación y el lenguaje matemático.

Claramente las habilidades que plantea el pensamiento estadístico son cada vez más necesarias en la actualidad. Es por eso que te invito a que te atrevas a conocer el lenguaje  matemático que te rodea, en tus estudios o en las noticias, en las decisiones que tomas, porque ha llegado el día que predijera H.G. Wells:

“Día llegará en que el pensamiento estadístico será tan necesario para ejercer la ciudadanía con eficiencia, como la capacidad de leer y escribir” H. G. Wells

Divulgador científico. Matemático de formación, apasionado de la ciencia y la tecnología, sobre todo de los robots.

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